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Oraciones/Jaculatorias/Coronillas/Novenas/Santo Rosario/Reflexiones/Devociones/ |
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Soy todo tuyo María
Consagración
al Corazón Inmaculado de María Oración de intercesión al P. Slavko Oración a San Pío de Pietrelcina La meditación de la Palabra para los días jueves Plegarias de sanación interior y de liberación Súplicas
a Jesús Sacramentado a favor del Clero
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Coronillas |
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Novena de
la Divina Misericordia |
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Santo
Rosario |
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Reflexiones de la Madre Teresa sobre la oración Las distracciones en la oración |
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Devociones La devoción de los cinco primeros sábados Devociones al Glorioso Patriarca San José-Los treinta días a San José (Para obtener una gracia extraordinaria) SUBIR |
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Plegaria
por un enfermo
“Queridos hijos: ¡La oración más hermosa que pueden rezar
por un enfermo es precisamente ésta!”.
La Virgen agregó que el mismo Jesús la ha aconsejado. El Señor
quiere que durante el rezo de esta plegaria, tanto el enfermo como quien
intercede por él, se abandonen con confianza en las manos de Dios.
“¡Oh, Dios mío! El enfermo que se encuentra ante Ti ha venido
a exponerte su voluntad, pidiéndote lo que juzga es para él la cosa más
importante. Dios mío, infunde Tú en su corazón este convencimiento:
¡Lo importante es que gocemos de salud en el alma!.
¡Señor, que en todo se cumpla sobre él tu santa Voluntad! Si
quieres su curación que se cure, pero si Tu voluntad es otra, que siga
llevando su cruz.
También te pido por cuantos intercedemos por él: purifica
nuestros corazones para hacernos dignos de transmitir, por nuestro
medio, Tu divina misericordia. Señor,
protégelo y alivia sus penas. Que en él se cumpla Tu santa voluntad.
Que por su medio sea revelado Tu Santo Nombre. Ayúdale a llevar con
valentía su cruz”. Se
recita tres veces el “Gloria”
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Soy
todo tuyo María Virgen
María, Madre mía, me consagro a ti y
confío en tus manos toda mi existencia. Acepta
mi pasado con todo lo que fue. Acepta
mi presente con todo lo que es. Acepta
mi futuro con todo lo que será. Con
esta total consagración te confío cuanto tengo y cuanto soy, todo
lo que he recibido de Dios. Te
confío mi inteligencia, mi voluntad, mi corazón. Deposito
en tus manos mi libertad, mis ansias y mis temores, mis
esperanzas y mis deseos, mis tristezas y mis alegrías. Custodia
mi vida y todos mis actos para
que le sea más fiel al Señor y
con tu ayuda alcance la salvación. Te
confío ¡Oh María! mi cuerpo y mis sentidos para
que se conserven puros y me ayuden en el ejercicio de las virtudes. Te
confío mi alma para
que tú la preserves del mal. Hazme
partícipe de una santidad igual a la tuya; hazme
conforme a Cristo, ideal de mi vida. Te
confío mi entusiasmo y el ardor de mi juventud, para
que tú me ayudes a no envejecer en la fe. Te
confío mi capacidad y deseos de amar; enséñame
y ayúdame a amar como tú has amado y
como Jesús quiere que se ame. Te
confío mis incertidumbres y angustias para
que en tu corazón yo encuentre seguridad, sostén
y luz en cada instante de mi vida. Con
esta consagración me comprometo a imitar tu vida. Acepto
las renuncias y sacrificios que esta elección comporta y
te prometo, con la gracia de Dios y con tu ayuda, ser
fiel al compromiso asumido. ¡Oh
María!, soberana de mi vida y de mi conducta, dispón
de mí y de todo lo que me pertenece, para
que camine siempre junto al Señor bajo tu mirada de Madre. ¡Oh
María! Soy todo tuyo y
todo lo que poseo te pertenece ahora y siempre. ¡Amén!
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Súplica
a Dios
Oh, Dios, nuestro corazón está en profunda oscuridad, a pesar de nuestra unión a tu Corazón. Nuestro corazón se debate entre Vos y satanás. ¡No permitas que eso ocurra! Todas las veces que el corazón está dividido entre el bien y el mal, que sea iluminado por tu luz y que reencuentre la unidad. No permitas nunca que en nosotros haya dos amores, que puedan en nosotros coexistir dos creencias. Que nunca cohabiten en nosotros la mentira y la sinceridad, el amor y el odio, la honestidad y la deshonestidad, la humildad y el orgullo. Ayúdanos, en cambio, para que nuestro corazón se eleve hacia Vos, como el de un niño. Haz, Señor, que nuestro corazón esté radiante de paz y que de ella tenga siempre nostalgia. Haz que puedan habitar en nosotros tu santa voluntad y tu amor. Que deseemos, al menos algunas veces, ser tus hijos. Y cuando, Oh Señor, deseemos ser tus hijos, acuérdate de nuestros pasados deseos y ayúdanos a nuevamente acogerte. Te abrimos nuestros corazones para que viva en nosotros tu santo amor. Te abrimos nuestras almas para que sean tocadas por tu santa misericordia, que nos ayudará a ver claramente todos los pecados, y nos hará comprender que es el pecado el que nos hace impuros. Deseamos, Dios, ser tus hijos humildes y devotos, para poder volvernos tus hijos amados y sinceros, así como el Padre quiere de nosotros. Jesús, hermano nuestro, ¡ayúdanos! a que obtengamos del Padre su bondad y a que seamos buenos hacia Él. Ayúdanos, Oh Jesús, a comprender bien lo que Dios nos da, porque a veces renunciamos a hacer una buena acción, casi como si fuese un mal para nosotros.
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Consagración
al Corazón de Jesús
Oh, Jesús, sabemos que eres manso (Mt 11,29), que has dado tu corazón por nosotros, que fuiste coronado de espinas por nuestros pecados. Sabemos que aún hoy ruegas por nosotros, para que no nos perdamos. Jesús, acuérdate de nosotros si caemos en el pecado. Con tu corazón santísimo haz que nos amemos entre todos nosotros. Haz que desaparezca el odio entre los hombres. Muéstranos tu amor. Todos nosotros te amamos y deseamos que nos protejas, con tu Corazón de Buen Pastor. ¡Entra, Jesús, en cada corazón! Golpea a la puerta de nuestros corazones, sé paciente y tenaz con nosotros. Estamos aún encerrados en nosotros mismos porque no hemos comprendido tu voluntad. Golpea sin cansarte, Oh Jesús, haz que nuestros corazones se abran a Ti, al menos acordándonos de la Pasión que sufriste por nosotros. Amén.
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Consagración
al Corazón Inmaculado de María ardiente de bondad, muéstranos tu amor. Que la llama de tu Corazón, Oh María, descienda sobre todas las personas. Te amamos inmensamente. Imprime un amor verdadero en nuestro corazón. Que nuestro corazón por ti suspire. Oh, María, dulce y humilde de corazón, acuérdate de nosotros cuando pecamos. Tú sabes que nosotros, los hombres, somos pecadores. Mediante tu sacratísimo y maternal corazón, cúranos de toda enfermedad espiritual. Haz que seamos capaces de ver la belleza de tu corazón maternal, y
así poder ser convertidos por la llama de tu corazón. Amén. |
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Oración a la Madre de bondad, de amor y de misericordia Oh
Madre mía, y de Misericordia, te amo inmensamente y me presento ante Ti. deseo que Tú me protejas. de poder amar a todos los hombres, |
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Oración
para el día de ayuno (Miércoles
y viernes)
Padre amoroso, hoy he decidido ayunar. que
Jesús Nuestro Señor ayunó, y
que también lo hicieron sus discípulos. La
Santísima Virgen también ayunó y
ahora me invita a que yo lo haga.
Padre Eterno, te ofrezco este día de ayuno. Que
a través de él pueda yo estar más cerca tuyo, me
muestre tus caminos y abra mis ojos para
que reconozca tus muchos dones. Que
mi corazón rebose de amor hacia Ti y hacia mi prójimo.
Señor, que este ayuno me haga crecer en comprensión hacia
el hambriento, el que está desposeído, el pobre. Haz
que vea mis posesiones como dones del peregrinar que
deben ser compartidos. Dame
también la gracia de la humildad y
la fuerza para hacer tu Voluntad.
Señor, que este ayuno me limpie de los malos hábitos, calme mis pasiones, y
aumente en mí tus virtudes. Y tú,
Madre mía, obtén para mí la gracia de ayunar con alegría, que
mi corazón pueda cantar contigo un
canto de acción de gracias. Pongo
en tus manos mi decisión de ayunar con firmeza. Enséñame,
a través del ayuno, a ser más y más como
tu Hijo Jesucristo, por medio del Espíritu Santo.
Queridos
hijos, hoy los invito a renovar la oración y el ayuno, aún con mayor
entusiasmo, hasta que la oración se convierta en alegría para ustedes.
Hijitos, quien ora no teme el futuro y quien ayuna no teme el mal. Les
repito una vez más: sólo con la oración y el ayuno hasta las guerras
pueden ser detenidas, las guerras de vuestra incredulidad y de vuestro
miedo por el futuro (25/01/2001)
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Oración de intercesión al P. Slavko
Señor, ten piedad de nosotros. Cristo, ten piedad de nosotros. Señor, ten piedad de nosotros. Cristo, óyenos. Cristo, escúchanos. Dios, Padre de los Cielos, ten piedad de nosotros. Dios, Hijo Redentor del mundo, ten piedad del nosotros Dios, Espíritu Santo, ten piedad de nosotros. Santísima Trinidad, un solo Dios, ten piedad de nosotros. Santa María, ruega por nosotros. San
José, ruega por nosotros. Apóstol
consagrado a Nuestra Señora, Reina de la Paz, ....
Te pido en el nombre de Jesucristo Nuestro Señor, que vive y reina con Nuestro Padre, en la unidad del Espíritu Santo. Amén. |
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ORACIÓN A SAN PÍO DE PIETRELCINA Padre
Pío, tú
viviste en el siglo del orgullo, y
fuiste humilde. Padre
Pío, tú pasaste entre nosotros en la época de
las riquezas soñadas, jugadas y adoradas, y
permaneciste pobre. Padre
Pío, junto
a ti ninguno oía la Voz, y
tú hablabas con Dios. Cerca
de ti ninguno veía la Luz, y
tú veías a Dios. Padre
Pío, mientras
nosotros corríamos afanosos, tú
te quedabas de rodillas y
veías el Amor de Dios clavado a un Madero, herido
en las manos, en los pies y en el corazón, para
siempre! Padre
Pío, ayúdanos
a llorar delante de la Cruz, ayúdanos
a creer delante del Amor, ayúdanos
a sentir la Misa como llanto de Dios, ayúdanos
a buscar el perdón como abrazo de paz, ayúdanos
a ser cristianos con las heridas que
derraman sangre de caridad fiel y silenciosa, como
las heridas de Dios! Amén. Oración compuesta por +Angelo Comastri Arzobispo de Loreto
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La meditación de la Palabra para los días jueves Desde Medjugorje nuestra Madre del Cielo nos invita a que leamos todos los jueves (si es posible ante el Santísimo) el pasaje de Mateo, cap. 6 versículos del 24 al 34 que aquí transcribimos:
24 Nadie puede servir a dos señores;
porque aborrecerá a uno y amará al otro; o bien se entregará a uno y
despreciará al otro. No podéis servir a Dios y al Dinero. |
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Plegarias de sanación interior y de liberación Padre Gabriel Amorth
Te pido que entres en mi vida, que me cures de los traumas psíquicos
que me han afectado en tierna edad y de las heridas que han provocado a lo
largo de toda la vida. Señor Jesús, Tú conoces mis problemas, los pongo
todos en tu Corazón de Buen Pastor.
Te ruego, en virtud de aquella gran llaga abierta en tu corazón,
que cures las pequeñas heridas que hay en el mío. Cura las heridas de
mis recuerdos, a fin de que nada de cuanto me ha acaecido me haga
permanecer en el dolor, en la angustia, en la preocupación.
Cura, Señor, todas esas heridas íntimas que son causa de
enfermedades físicas. Yo te ofrezco mi corazón, acéptalo, Señor, purifícalo
y dame los sentimientos de tu Corazón divino. Ayúdame a ser humilde y
benigno.
Concédeme, Señor, la curación del dolor que me oprime por la
muerte de las personas queridas. Haz que pueda recuperar la paz y la alegría
por la certeza de que Tú eres la Resurrección y la Vida.
Hazme testigo auténtico de tu Resurrección, de tu victoria sobre
el pecado y la muerte, de tu presencia viviente entre nosotros. ¡Amén!
Oh, Señor, Tú eres grande, Tú eres Dios, Tú eres Padre,
nosotros te rogamos, por la intercesión y con la ayuda de los Arcángeles
Miguel, Rafael y Gabriel, ser liberados del maligno que nos ha
esclavizado. Oh, Santos, venid todos en nuestra ayuda!
De la angustia, la tristeza y las obsesiones, nosotros te rogamos:
Líbranos, Oh Señor.
Del odio, la fornicación y la envidia, nosotros te rogamos: Líbranos,
Oh Señor.
De los pensamientos de celos, de rabia y de muerte, nosotros te
rogamos: Líbranos, Oh Señor.
De todo pensamiento de suicidio y de aborto, nosotros te rogamos: Líbranos,
Oh Señor.
De toda forma de desorden en la sexualidad, nosotros te rogamos: Líbranos,
Oh Señor.
De la división de la familia, de toda amistad mala, nosotros te
rogamos: Líbranos, Oh Señor.
De toda forma de maleficio, de hechizo, de brujería y de cualquier
mal oculto, nosotros te rogamos: Líbranos, Oh Señor. Oh, Señor, que dijiste: “la paz os dejo, mi paz os doy”, por intercesión de la Virgen María concédenos ser liberados de toda maldición y gozar siempre de tu paz. Por Jesucristo Nuestro Señor. ¡Amén!
Espíritu del Señor, Espíritu de Dios, Padre, Hijo y Espíritu
Santo, Santísima Trinidad, Virgen Inmaculada, ángeles, arcángeles y
santos del paraíso descended sobre mí.
Fúndeme, Señor, modélame, lléname de Ti, utilízame.
Expulsa de mí todas las fuerzas del mal, aniquílalas, destrúyelas,
para que yo pueda estar bien y hacer el bien.
Expulsa de mí los maleficios, las brujerías, la magia negra, las
misas negras, los hechizos, las ataduras, las maldiciones y el mal de ojo;
la infestación diabólica, la posesión diabólica y la obsesión y
perfidia; todo lo que es mal, pecado, envidia, celos y perfidia; la
enfermedad física, psíquica, moral, espiritual y diabólica.
Quema todos estos males en el infierno, para que nunca más me
toquen a mí ni a ninguna otra criatura en el mundo.
Ordeno y mando con la fuerza de Dios omnipotente, en nombre de
Jesucristo Salvador y Señor, por intercesión de la Virgen Inmaculada, a
todos los espíritus inmundos, a todas las presencias que me molestan, que
me abandonen inmediatamente, que me abandonen definitivamente y que se
vayan al infierno eterno encadenados por San Miguel Arcángel, por San
Gabriel, por San Rafael, por nuestros ángeles custodios, aplastados bajo
el talón de la Virgen Santísima Inmaculada. !Amén! |
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SÚPLICAS A JESÚS SACRAMENTADO A FAVOR DEL CLERO A nuestro Santísimo Padre, Envuélvelo en tu gracia, Señor. A los Cardenales y Delegados, Envíales tu luz, Señor. A los Sacerdotes Párrocos, Dales acierto, Señor. A los Vicarios y Colaboradores, Guíalos, Señor. A los Sacerdotes Misioneros, Protégelos, Señor. A los Sacerdotes predicadores, Ilumínalos, Señor. A los Sacerdotes Directores de almas, Instrúyelos, Señor. A los Sacerdotes Religiosos, Hazlos perfectos, Señor. A los Sacerdotes de Seminarios, Dales tu ciencia, Señor. A los Sacerdotes en peligro, Líbralos, Señor. A los Sacerdotes tentados, Dales el triunfo, Señor. A los Sacerdotes en pecado, Dales tu gracia, Señor. A los Sacerdotes celosos, Ayúdales, Señor. A los Sacerdotes pobres, Socórrelos, Señor. A los Sacerdotes débiles, Fortalécelos, Señor. A los Sacerdotes turbados, Dales la paz, Señor. A los Sacerdotes aislados, Acompáñalos, Señor. A los Sacerdotes atados a las cosas de la tierra, Rompe sus cadenas, Señor. A los Sacerdotes enfermos, Sánalos, Señor. A los Sacerdotes ancianos, Sostenlos, Señor. A los Sacerdotes difuntos, Dales la gloria, Señor. De toda la Iglesia militante y purgante, Apiádate, Señor. ORACIÓN ¡Oh Jesús, Sacerdote eterno! Guarda a tus Sacerdotes bajo la protección de tu Sagrado Corazón, donde nada pueda mancillarlos; guarda inmaculadas sus manos ungidas que tocan cada día tu Sagrado Cuerpo; guarda inmaculados sus labios diariamente teñidos con tu preciosa Sangre; guarda puros y despejados de todo afecto terrenal sus corazones, que Tú has sellado con la sublime marca del sacerdocio. Que tu santo amor los rodee y los preserve del contagio del mundo. Bendice sus tareas apostólicas con abundantes frutos y haz que las almas confiadas a su celo y dirección sean su alegría en la tierra, y su hermosa e inmarcesible corona en el cielo. Amén. (Recítese ante el Santísimo
expuesto o ante el Sagrario, para que el Señor dé a su Iglesia
abundantes Sacerdotes Santos). |
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Oración
al Espíritu Santo por los sacerdotes Que vuelva él a sentir el gozo, la felicidad, la emoción tan grande de ese día. Que nunca deje de sentir lo que sintió ese primer día, que nunca se vaya a convertir su vida en una rutina, que cada día amanezca con el mismo celo y la misma voluntad de servirte, sirviendo a los demás.
Haz que dé siempre buen ejemplo
sin provocar envidias, haz que los que se acerquen a él sientan que
se acercaron a Ti y que por medio de él tocaste sus vidas.
Tu pueblo, Señor, necesita que
él y todos Tus sacerdotes sean santos y totalmente entregados a Tu
servicio. Ayúdalos porque lo que Tú les pides es muy difícil y sin
Ti nada podrán hacer. |
Ego sum Via, Veritas, Vita Tú eres el Camino. P. Justo Antonio Lofeudo mss |
| Oración del adorador a la Santísima Virgen |
| Oración por los jóvenes María, Madre de Jesús y de la Iglesia, te recomendamos nuestros jóvenes. Tú los amas con un amor grande y puro. Para ellos tú tienes palabras dulces y silenciosas que nos son desconocidas. Tú escrutas el corazón y la mente. Te rogamos por ellos, te los confiamos. Mira que son inexpertos en la vida e insidiados por todas partes. Viven en ambientes malsanos y los asalta la corrupción. María, Madre Inmaculada de los jóvenes, no los abandones en la hora de la prueba. Haz que crean porque la vida sin fe es noche desesperada. Haz que sean puros, porque sin pureza no hay amor sino sólo egoísmo de los sentidos. Haz que sean fuertes e iluminados por la perfecta alegría, porque la vida es bella cuando sabe alcanzar la surgente de la gracia divina. Haz que sean honestos y laboriosos, sanos de mente y de corazón. María, mira las lágrimas de tantas madres preocupadas por el futuro de sus hijos. Que ellas sean ejemplo de vida para sus hijos, guías seguras en las dificultades. Vuelve sus palabras eficaces, da fuerza a sus acciones, escucha sus oraciones. Consuela las penas secretas y las incesantes ansias. Suscita ideales de perfección y santidad en el corazón de tantos generosos jóvenes. Que una juventud fuerte en la fe y en la pureza apure la nueva radiante primavera de la Iglesia de Cristo. Tú, Oh María, serás para nosotros segura guía y maestra en este maravilloso renacer. Amén. |
| Oraciones enseñadas por el Ángel en Fátima a los pastorcitos ¡Dios mío, yo creo, adoro, espero y te amo! ¡Te pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan, no te aman! (Tres veces). “Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, yo te adoro profundamente y te ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios del mundo, en reparación por los ultrajes con los que Él es ofendido. Por los méritos infinitos del Sagrado Corazón de Jesús y del Inmaculado Corazón de María, te pido la conversión de los pecadores” (Los niños rezaban estas dos oraciones de rodillas y con la frente inclinada hacia el suelo) |
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* Jesús,
María, os amo, salvad almas
* Jesús,
José y María os doy el corazón y el alma mía
* Jesús,
mi Dios y mi Todo
* Todo
por Jesús
* Jesús,
yo confío en Ti
*
Providencia Divina del Corazón de Jesús, provéenos Tú ..
* Todo
lo puedo en Cristo que me fortalece
* Jesús,
Hijo de David, ten piedad de mí
* Jesús
manso y humilde de Corazón, haz mi corazón semejante
al Vuestro
* Madre
llena de aflicción de Jesucristo las llagas graba en mi
corazón
* Todo
a la Mayor Honra y Gloria de Dios
* Señor,
muéstranos tu Poder
* Donde
está tu tesoro, allí está tu corazón
* Ven
Señor no tardes
* Dulzura
del Corazón de Jesús, sáname
* Sangre
de Cristo lávame, Sangre de Cristo sáname
* Ven
Espíritu Santo, mora en mí
* Espíritu
Santo ilumínanos y santifícanos
* María
sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos
a vos
* María,
Madre de Gracia y Madre de Misericordia en la vida
y en la muerte ampáranos gran Señora
* Virgen
Santísima no permitáis que vivamos ni muramos en pecado
mortal
* Por
las ánimas benditas del purgatorio, te suplicamos Señor que
les des el descanso eterno
* Santos
Ángeles de la Guarda velad sobre nosotros
SUBIR.. |
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Coronilla de los siete PadreNuestros, AveMarías y Glorias: "Rosario de la Paz" El rezo de la coronilla de los siete PadreNuestros, AveMarías y Glorias, es una devoción conocida de nuestra Iglesia, y que ya se rezaba en Medjugorje antes del inicio de las apariciones de la Sma. Virgen. En los comienzos de las apariciones, Nuestra Madre Reina de la Paz invitó a rezar esta coronilla por la Paz - en el mundo, en nuestros corazones, en nuestras familias -, de ahí que se lo ha conocido como el "Rosario de la Paz", si bien no es propiamente el Rezo del Santo Rosario. Luego vendrán sus invitaciones a rezar el tercio del Santo Rosario - 5 misterios - y más tarde el Rosario completo - 15 misterios -. De hecho, hasta el día de hoy en Santiago Apóstol, Parroquia de Medjugorje, al terminar cada Santa Misa, los celebrantes y los todos fieles puestos de rodillas, continúan rezando todos los días la coronilla de los siete PadreNuestros, AveMarías y Glorias. Este rezo consiste en la recitación - ¡Con el corazón como pide Ntra. Madre! - de un Credo (la “cuenta” que está sola) y luego se reza un PadreNuestro, un AveMaría y un Gloria por cada grupito de tres cuentas (los siete grupos). Esta coronilla también suele rezarse con la intención de: Recitación Diaria en Honor de las Santas Llagas A
cada invocación: Padre Nuestro Ave maría Gloria +
1. Por la santa llaga de la mano derecha. +
2. Por la santa llaga de la mano izquierda. +
3. Por la santa llaga del pie derecho. +
4. Por la santa llaga del pie izquierdo. +
5. Por la santa llaga del sagrado costado. +
6. Por la Efusión del Espíritu Santo. +
7. Por el Santo Padre. |
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Corona
al Sagrado Corazón de Jesús
(Rezada
por San Pío de Pietrelcina) 1.- ¡Oh Jesús mío! Tú
que dijiste "En verdad os digo: pedid y obtendréis, buscad y
encontraréis, golpead y se os abrirá", he aquí que yo golpeo,
yo busco, yo pido la gracia de ..... 2.- ¡Oh Jesús mío!Tú
que dijiste "En verdad os digo: cualquier cosa que pidáis a Mi
Padre, en Mi Nombre, Él os lo concederá", he aquí que a
Tu Padre, en Tu Nombre, yo pido la gracia de ..... 3.- ¡Oh Jesús mío! Tú
que dijiste "En verdad os digo: pasarán el cielo y la tierra pero
mis palabras no morirán", he aquí que apoyado en la infabilidad
de Tus santas palabras, yo pido la gracia de ..... |
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Corona
de los siete dolores de María Santísima 1) Profecía
de Simeón (Lc 2:22-35)
2) Huida a
Egipto (Mt 2:13-15)
3) Jesús niño,
perdido y encontrado en el templo (Lc 2:41-50) 7) Jesús es
sepultado (Jn 19:38-42)
Oración final |
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Novena
de
la Divina Misericordia
El Viernes Santo comienza la Novena de la Divina Misericordia en
preparación a la Fiesta de la Divina Misericordia. Durante esta
novena, llevaremos a todas las almas, aún las más endurecidas, a
la fuente de la Misericordia que brota del Corazón de Jesús.
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Fiesta
de la Divina Misericordia
El Domingo siguiente a Pascua es el Día de la Divina Misericordia
oficialmente instituido en toda la Iglesia por el Santo Padre. La
Fiesta de la Divina Misericordia es ahora celebración oficial de
la Iglesia! Recordemos que le dijo Jesús a Sor Faustina a propósito
de ese día:
"Hija mía, habla al mundo entero de la inconcebible (138)
misericordia Mía. Deseo que la Fiesta de la Misericordia sea
refugio y amparo para todas las almas y, especialmente, para los
pobres pecadores. Ese día están abiertas las entrañas de Mi
misericordia. Derramo todo un mar de gracias sobre las almas que
se acercan al manantial de Mi misericordia. El alma que se
confiese (dentro de los 8 días previos o posteriores al
"Domingo de la Misericordia") y reciba la Santa Comunión,
obtendrá el perdón total de las culpas y las penas. En ese día
están abiertas todas las compuertas divinas a través de las
cuales fluyen las gracias... La Fiesta de la Misericordia ha
salido de Mis entrañas (139), deseo que se celebre solemnemente
el primer domingo después de Pascua. La humanidad no conocerá
paz hasta que no se dirija a la Fuente de Mi misericordia."
(Diario 699).
Todos debemos aprovechar la Fiesta de la Divina Misericordia y
difundirla, con las promesas del Señor, a cuanto hermano
encontremos en el camino. |
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Novena de Consagración de la Argentina Novena
de Oración y Ayuno por nuestra Patria! Queridos
hermanos:
Que el Señor, por intercesión de su Santísima Madre, y Madre
nuestra, nos dé la paz y devuelva la alegría.
Nota: La novena es una adaptación de la propuesta por Sor Emmanuel en su reciente mensaje de Children of Medjugorje.
Consagremos nuestra patria al Sagrado
Corazón de Jesús y al Corazón Inmaculado de María
Novena
de Oración y Ayuno
Concretamente
consiste en la oración ininterrumpida durante los nueve días de la
Novena, 24 horas al día, apoyada por cualquiera que se sienta
inspirado por esta iniciativa. Cada persona puede comprometerse a
hacer una hora de oración (en el día o en la noche), dondequiera que
esté, y ofrecer un Rosario, una Misa, Adoración, el Vía Crucis o
cantos de alabanza, de acuerdo a sus posibilidades y ofrecer un día
de ayuno o de omitir tan solo una comida.
Oración
de Consagración
En unión con toda la humanidad, en comunión con la Iglesia entera y
con nuestro Santo Padre, el Papa Juan Pablo II, dirigimos a Ti, oh
Padre, por las manos de María y de su Corazón Inmaculado, esta súplica
especialmente por Argentina.
Yo, ....., hijo o hija de Dios por Jesús,
renuevo y pongo los votos de mi bautismo en tus manos, Reina de Cielos
y tierra. Renuncio para siempre a Satanás y a sus obras. Me ato y me
ofrezco completamente a Jesucristo, Sabiduría Encarnada, para llevar
mi cruz y seguirlo cada día de mi vida. Y para que pueda ser más
fiel de lo que fui hasta ahora, en presencia de toda la corte
celestial, Te escojo hoy, oh María, por Madre y Reina mía. Te
entrego y te consagro con toda sumisión y amor mi cuerpo y mi alma,
mis bienes interiores y exteriores, y hasta el valor de mis buenas
acciones pasadas, presentes y futuras, dejándote entero y pleno
derecho de disponer de mí y de todo cuanto me pertenece, sin excepción,
según tu agrado, para mayor gloria de Dios en el tiempo y en la
eternidad. Amén. Oración
por la Patria Argentina
(Conferencia
Episcopal Argentina) Jesucristo,
Señor de la historia, te necesitamos. Nos
sentimos heridos y agobiados. Precisamos
tu alivio y fortaleza. Queremos
ser nación, una
nación cuya identidad sea
la pasión por la verdad y
el compromiso por el bien común. Danos
la valentía de la libertad de los hijos de Dios para
amar a todos sin excluir a nadie, privilegiando
a los pobres y
perdonando a los que nos ofenden, aborreciendo
el odio y construyendo la paz. Concédenos
la sabiduría del diálogo y
la alegría de la esperanza que no defrauda. Tú
nos convocas. Aquí estamos, Señor, cercanos
a María, que desde Luján nos dice: ¡Argentina!
¡Canta y camina! Jesucristo,
Señor de la historia, te necesitamos. Amén. |
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Los
Misterios de la Luz del Santo Rosario
(Mt
3, 13-17; Mc 1,9-11; Lc 3,21-22) Mt
3, 13-17: Entonces
Jesús fue desde Galilea hasta el Jordán y se presentó a Juan para ser
bautizado por él. Juan se resistía, diciéndole: “Soy yo el que
tiene necesidad de ser bautizado por ti, ¡y eres tú el que viene a mi
encuentro!”. Pero Jesús le respondió: “Ahora déjame hacer esto,
porque conviene que así cumplamos todo lo que es justo”. Y Juan se lo
permitió. Apenas fue bautizado, Jesús salió del agua. En ese momento
se abrieron los cielos, y vio al Espíritu de Dios descender como una
paloma y dirigirse hacia él. Y se oyó una voz del cielo que decía:
“Este es mi Hijo muy querido, en quien tengo puesta toda mi predilección”. Mc
1,9-11: En
aquellos días, Jesús llegó desde Nazareth de Galilea y fue bautizado
por Juan en el Jordán. Y al salir del agua, vio que los cielos se abrían
y que el Espíritu Santo descendía sobre él como una paloma; y una voz
desde el cielo dijo: “Tú eres mi Hijo querido, en ti tengo puesta
toda mi predilección”. Lc
3,21-22: Todo
el pueblo se hacía bautizar, y también fue bautizado Jesús. Y
mientras estaba orando, se abrió el cielo y el Espíritu Santo descendió
sobre él en forma corporal, como una paloma. Se oyó entonces una voz
del cielo: “Tú eres mi Hijo querido, en quien tengo puesta toda mi
predilección”. 2.
La revelación que Jesús hace de sí mismo en las bodas de Caná (Jn
2,1-11) Jn
2,1-11: Tres
días después se celebraron unas bodas en Caná de Galilea, y la madre
de Jesús estaba allí. Jesús también fue invitado con sus discípulos.
Y como faltaba vino, la madre de Jesús le dijo: “No tienen vino”.
Jesús le respondió: “Mujer, ¿qué tenemos que ver nosotros? Mi hora
no ha llegado todavía”. Pero su madre dijo a los sirvientes: “Hagan
todo lo que él les diga”. Había allí seis tinajas de piedra
destinadas a los ritos de purificación de los Judíos, que contenían
unos cien litros cada una. Jesús dijo a los sirvientes: “Llenen de
agua estas tinajas”. Y las llenaron hasta el borde. “Saquen ahora,
agregó Jesús, y lleven al encargado del banquete”. Así lo hicieron.
El encargado probó el agua cambiada en vino y como ignoraba su origen,
aunque lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua, llamó al
esposo y le dijo: “Siempre se sirve primero el buen vino y cuando
todos han bebido bien, se trae el de inferior calidad. Tú, en cambio,
has guardado el buen vino hasta este momento”. Este fue el primero de
los signos de Jesús, y lo hizo en Caná de galilea. Así manifestó su
gloria, y sus discípulos creyeron en él. 3.
Jesús anuncia del Reino de Dios invitando a la conversión (Mc
1,14-15; Mt 4,12-17; Lc 4,14-22)(Mc 2,13-17; Lc
8,47-48) Mc
1,14-15: Después
que Juan fue arrestado, Jesús se dirigió a Galilea. Allí proclamaba
la Buena Noticia de Dios, diciendo: “El tiempo se ha cumplido: el
reino de Dios está cerca. Conviértanse y crean en la Buena Noticia”. Mt
4,12-17:
Cuando Jesús se enteró de que Juan había sido arrestado, se retiró a
Galilea. Y, dejando Nazareth, se estableció en Cafarnaún, a orillas
del lago, en los confines de Zabulón y Neftalí, para que se cumpliera
lo que había sido anunciado por el profeta Isaías: “¡Tierra de
Zabulón, tierra de Neftalí, camino del mar, país de Transjordania,
Galilea de las naciones! El pueblo que se hallaba en tinieblas vio una
gran luz; sobre los que vivían en las oscuras regiones de la muerte, se
levantó una luz”. A partir de ese momento, Jesús comenzó a
proclamar: “Conviértanse, porque el reino de Dios está cerca”. Lc
4,14-22: Jesús
volvió a Galilea con el poder del Espíritu y su fama se extendió en
toda la región. Enseñaba en las sinagogas y todos lo alababan. Jesús
fue a Nazareth, donde se había criado; el sábado entró como de
costumbre en la sinagoga y se levantó para hacer la lectura. Le
presentaron el libro del profeta Isaías y, abriéndolo, encontró el
pasaje donde estaba escrito: “El Espíritu del Señor está sobre mí,
porque me ha consagrado por la unción. Él me envió a llevar la Buena
noticia a los pobres, a anunciar la liberación a los cautivos y la
vista a los ciegos, a dar la libertad a los oprimidos y proclamar un año
de gracias del Señor”. Jesús cerró el Libro, lo devolvió al
ayudante y se sentó. Todos en la sinagoga tenían los ojos fijos en él.
Entonces comenzó a decirles: “Hoy se ha cumplido este pasaje de la
Escritura que acaban de oír”. Todos daban testimonio a favor de él y
estaban llenos de admiración por las palabras de gracia que salían de
su boca. Mc
2,13-17: Jesús
salió nuevamente a la orilla del mar; toda la gente acudía allí, y él
les enseñaba. Al pasar vio a Leví, hijo de Alfeo, sentado a la mesa de
recaudación de impuestos, y le dijo: “Sígueme”. Él se levantó y
lo siguió. Mientras Jesús estaba comiendo en su casa, muchos
publicanos y pecadores se sentaron a comer con él y sus discípulos;
porque eran muchos los que lo seguían. Los escribas del grupo de los
Fariseos, al ver que comía con pecadores y publicanos, decían a los
discípulos: “¿Por qué como con publicanos y pecadores?”. Jesús,
que había oído, les dijo: “No son los sanos los que tienen necesidad
del médico, sino los enfermos. Yo no he venido a llamar a los justos,
sino a los pecadores”. 4.
La Transfiguración de Jesús (Mt
17,1-9; Mc 9,2-10; Lc 9,28-36) Mt 17,1-9: Seis días después, toma Jesús consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y los lleva aparte, a un monte alto. Y se transfiguró delante de ellos: su rostro se puso brillante como el sol y sus vestidos se volvieron blancos como la luz. En esto, se les aparecieron Moisés y Elías que conversaban con él. Tomando Pedro la palabra, dijo a Jesús: «Señor, bueno es estarnos aquí. Si quieres, haré aquí tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.» Todavía estaba hablando, cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra y de la nube salía una voz que decía: «Este es mi Hijo amado, en quien me complazco; escuchadle.» Al oír esto los discípulos cayeron rostro en tierra llenos de miedo. Mas Jesús, acercándose a ellos, los tocó y dijo: «Levantaos, no tengáis miedo.» Ellos alzaron sus ojos y ya no vieron a nadie más que a Jesús solo. Y cuando bajaban del monte, Jesús les ordenó: «No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del hombre haya resucitado de entre los muertos.» Sus discípulos le preguntaron: «¿Por qué, pues, dicen los escribas que Elías debe venir primero?» Respondió él: «Ciertamente, Elías ha de venir a restaurarlo todo. Os digo, sin embargo: Elías vino ya, pero no le reconocieron sino que hicieron con él cuanto quisieron. Así también el Hijo del hombre tendrá que padecer de parte de ellos.» Entonces los discípulos comprendieron que se refería a Juan el Bautista. Mc
9,2-10: Les
decía también: «Yo os aseguro que entre los aquí presentes hay
algunos que no gustarán la muerte hasta que vean venir con poder el
Reino de Dios.» Seis días después, toma Jesús consigo a Pedro,
Santiago y Juan, y los lleva, a ellos solos, aparte, a un monte alto. Y
se transfiguró delante de ellos, y sus vestidos se volvieron
resplandecientes, muy blancos, tanto que ningún batanero en la tierra
sería capaz de blanquearlos de ese modo. Se les aparecieron Elías y
Moisés, y conversaban con Jesús. Toma la palabra Pedro y dice a Jesús:
«Rabbí, bueno es estarnos aquí. Vamos a hacer tres tiendas, una para
ti, otra para Moisés y otra para Elías»; - pues no sabía qué
responder ya que estaban atemorizados -. Entonces se formó una nube que
les cubrió con su sombra, y vino una voz desde la nube: «Este es mi
Hijo amado, escuchadle.» Y de pronto, mirando en derredor, ya no vieron
a nadie más que a Jesús solo con ellos. Y cuando bajaban del monte les
ordenó que a nadie contasen lo que habían visto hasta que el Hijo del
hombre resucitara de entre los muertos. Ellos observaron esta
recomendación, discutiendo entre sí qué era eso de «resucitar de
entre los muertos.» Y le preguntaban: «¿Por qué dicen los escribas
que Elías debe venir primero?» El les contestó: «Elías vendrá
primero y restablecerá todo; mas, ¿cómo está escrito del Hijo del
hombre que sufrirá mucho y que será despreciado? Pues bien, yo os
digo: Elías ha venido ya y han hecho con él cuanto han querido, según
estaba escrito de él.» Lc
9,28-36: Sucedió
que unos ocho días después de estas palabras, tomó consigo a Pedro,
Juan y Santiago, y subió al monte a orar. Y sucedió que, mientras
oraba, el aspecto de su rostro se mudó, y sus vestidos eran de una
blancura fulgurante, y he aquí que conversaban con él dos hombres, que
eran Moisés y Elías; los cuales aparecían en gloria, y hablaban de su
partida, que iba a cumplir en Jerusalén. Pedro y sus compañeros
estaban cargados de sueño, pero permanecían despiertos, y vieron su
gloria y a los dos hombres que estaban con él. Y sucedió que, al
separarse ellos de él, dijo Pedro a Jesús: «Maestro, bueno es
estarnos aquí. Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés
y otra para Elías», sin saber lo que decía. Estaba diciendo estas
cosas cuando se formó una nube y los cubrió con su sombra; y al entrar
en la nube, se llenaron de temor. Y vino una voz desde la nube, que decía:
«Este es mi Hijo, mi Elegido; escuchadle.» Y cuando la voz hubo
sonado, se encontró Jesús solo. Ellos callaron y, por aquellos días,
no dijeron a nadie nada de lo que habían visto. 5.
La Institución de la Eucaristía (Mt
26,26-29; Mc 14, 22-25; Lc 22, 19-20; 1Cor 11,23-25) Mt
26,26-29: Mientras
comían, Jesús tomo el pan, pronunció la bendición, lo partió y lo
dio a sus discípulos, diciendo: “Tomen y coman, esto es mi Cuerpo”.
Después tomó una copa, dio gracias y se la entregó, diciendo:
“Beban todos de ella, porque ésta es mi Sangre, la Sangre de la
Alianza, que se derrama por muchos para la remisión de los pecados. Les
aseguro que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta
el día en que beba con ustedes el vino nuevo en el Reino de mi
Padre”. Mc
14, 22-25:
Mientras comían, Jesús tomó el pan, pronunció la bendición,
lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo: “Tomen, esto es mi
Cuerpo”. Después tomó una copa, dio gracias y se la entregó, y
todos bebieron de ella. Y les dijo: “Ésta es mi sangre, la sangre de
la Alianza, que se derrama por muchos. Les aseguro que no beberé más
del fruto de la vid hasta el día en que beba el vino nuevo en el Reino
de Dios”. Lc
22, 19-20: Luego
tomó el pan, dio gracias, lo partió y lo dio a sus discípulos,
diciendo: “Esto es mi Cuerpo, que se entrega por ustedes. Hagan esto
en memoria mía”. Después de la cena, hizo lo mismo con la copa,
diciendo: “Esta copa es la Nueva Alianza sellada con mi sangre, que se
derrama por ustedes”. 1Cor
11,23-25: Lo
que yo recibí del Señor, y a mi vez les he transmitido, es lo
siguiente: El Señor Jesús, la noche en que fue entregado, tomó el
pan, dio gracias, lo partió y dijo: “Esto es mi Cuerpo, que se
entrega por ustedes. Hagan esto en memoria mía”. De la misma manera,
después de cenar, tomó la copa, diciendo: “Ésta copa es la Nueva
Alianza que se sella con mi Sangre. Siempre que la beban, háganlo en
memoria mía”. Y así, siempre que coman este pan y beban esta copa,
proclamarán la muerte del Señor hasta que él vuelva. |
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Reflexiones
de la Madre Teresa sobre la oración
El primer requerimiento de la oración es el silencio. Las personas de
oración son personas de silencio.
Hay mucha gente que, para no orar, utilizan la excusa de que la vida es
tan agitada que las aparta de la oración. Esto no puede ser. La oración
no necesita que interrumpamos nuestro trabajo sino que continuemos
trabajando como si fuera una oración. No es necesario estar siempre
meditando, ni conscientemente experimentar la sensación de que estamos
hablando con Dios, no importa cuán bello esto pueda ser. Lo que importa
es estar con Él, vivir con Él, en Su voluntad. Amar con un corazón
puro, amar a todos, especialmente amar al pobre, es oración de 24 horas
al día.
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Las distracciones en la oración El Padre Pío
escribió: "cuando tengas distracciones no te distraigas aún más deteniéndote a
considerar el porqué y el cómo y el dónde. Así como un viajero que erra su camino
vuelve al correcto tan pronto como se da cuenta de ello, así también tú debes continuar
meditando sin detenerte en las distracciones que tuviste. |
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El Poder del Santo Rosario |
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Más sobre el poder del Rosario "Queridos hijos, también hoy deseo invitarlos a la
oración y al abandono total a Dios. Sepan que los amo y que vengo acá con amor para
mostrarles el camino de la paz y de la salvación de sus almas. Deseo que me obedezcan y
que no le permitan a Satanás que los seduzca. Queridos hijos, Satanás es fuerte y es por
esto que pido sus oraciones y que me las ofrezcan por aquellos que están bajo su influjo,
para que ellos se salven. Den testimonio con sus vidas y sacrifiquen sus vidas por la
salvación del mundo. Estoy con ustedes y les doy gracias. Luego, en el Cielo, recibirán
del Padre la recompensa que les ha prometido. Por eso, hijitos, no se preocupen. Si oran,
Satanás ni siquiera mínimamente puede enredarlos, porque ustedes son hijos de Dios y Él
tiene Su Mirada puesta en ustedes. ¡Oren!, que el Rosario esté siempre en sus manos y
sea señal para Satanás de que me pertenecen. Gracias por haber respondido a mi
llamado." Del 25 de enero de 1991 "Queridos hijos, hoy -como nunca antes de ahora- los invito
a la oración. Que la oración sea oración por la paz. Satanás es fuerte y quiere
destruir no sólo la vida humana sino también la naturaleza y el planeta en el que viven.
Por ello, hijitos queridos, oren para poder estar protegidos, por medio de la oración,
con la bendición de Dios. Dios me ha enviado a ustedes para que los ayude. Si así lo
quieren, aferren el Rosario que es el que puede hacer milagros en el mundo y en sus
vidas. Los bendigo y permanezco con ustedes hasta que Dios lo quiera. Gracias porque
ustedes no traicionarán mi presencia aquí. Gracias porque sus respuestas sirven al bien
y a la paz. Gracias por haber respondido a mi llamado." Del 25 de agosto de 1997 "Queridos hijos, Dios me concede este tiempo cual don para
ustedes, para que pueda instruirlos y conducirlos en el camino de la salvación. Ahora,
hijos queridos, ustedes no comprenden esta gracia pero pronto ha de venir el momento en el
que añorarán estos mensajes. Por ello, hijitos, vivan todas las palabras que les he dado
en este período de gracia y hagan revivir la oración hasta cuando ella se vuelva
alegría. Invito de manera particular a todos los que se han consagrado a mi Corazón
Inmaculado a que sean ejemplo para los otros. Invito a todos los sacerdotes,
religiosos y religiosas a rezar el Rosario y a enseñar a los otros a orar. Hijitos, el
Rosario es particularmente importante para mí. Por medio del Rosario es que ustedes me
abren sus corazones y yo puedo ayudarlos. Gracias por haber respondido a mi
llamado." Entre sus muchísimos títulos (hay quien los
contó y dice que son 117, pero seguramente son muchos más) la Santísima Virgen eligió
en Fátima este título: "Yo soy la Señora del Rosario». LAS 15 PROMESAS
DE MARÍA A QUIENES RECITEN EL ROSARIO : 1. Quien fielmente me sirva rezando el Rosario ha de recibir
signos de gracia. |
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La Virgen María y la Devoción de los cinco primeros sábados
"Finalmente,
mi Corazón Inmaculado triunfará..." (Fátima, 13 de julio de
1971) La
Devoción al Corazón Inmaculado de María La
Santísima Virgen, en el año 1917, se aparece en Fátima, Portugal, a
tres humildes pastorcitos de 10, 9 y 7 años: Lucía, Francisco y
Jacinta, y les da una serie de mensajes de conversión, personales y
proféticos. Es lo que se llama una revelación privada. Nos
podemos preguntar: ¿Qué es lo más importante del mensaje de
Fátima?
La respuesta es sencilla: El descubrimiento al mundo del
Corazón Inmaculado de
María como el tesoro de gracias que Dios nos ofrece, en
estos tiempos, para la salvación de nuestras almas.
a) Origen de la devoción Cuenta
Lucía en sus “Memorias" que, al ver a la Virgen María ese día,
le pidió que los llevara al cielo con Ella. La Santísima Virgen le
respondió con palabras llenas de amor y de gran importancia para
todos nosotros: -
"Si,
a Jacinta y a Francisco me los llevo pronto, pero tú te quedas en el
mundo un tiempo más porque Jesús quiere servirse de ti para hacerme
conocer y amar. Éll quiere establecer en el mundo la devoción a mi
Corazón Inmaculado. A aquellos que abracen esta devoción les prometo
la salvación y serán predilectas de Dios estas almas, como flores
puestas por Mi para adornar su trono". -
"¿Y
me quedo yo sola?” preguntó con tristeza Lucía. -
"No,
hija, yo nunca te abandonaré. Mi
Corazón Inmaculado será tu refugio
y el camino que te conducirá hasta Dios.
b) Anuncios de María al mundo Mensaje del 13 de julio de
1917 en Fátima (3ra. aparicIón) Por
designio divino la Santísima Virgen da al mundo, a través de los
pastorcitos, una serie de mensajes proféticos que se han ido
cumpliendo a su debido tiempo: el fin próximo de la primera guerra
mundial (1914-1918), la caída de Rusia en manos del comunismo ateo
con todas sus nefastas consecuencias, la venida de la segunda guerra
mundial, etc. Del tercer secreto de Fátima, dos de sus partes se
refieren a la serie de anuncios hechos al mundo de los que sólo
faltan cumplirse fundamentalmente dos: por un lado la conversión de
Rusia, hoy a todas luces mucho más cercana y, por el otro, María nos
dice algo realmente esperanzador: "Finalmente, Mi
Corazón Inmaculado
triunfará”. Y esto va a suceder porque Dios lo quiere así. Vivamos
agradecidos al Señor y con la segura esperanza que cada día que pasa
estamos más próximos al triunfo del Corazón Inmaculado de María. c) Lucía pide autorización para dar a conocer esta devoción
Mensaje del 17 de diciembre de 1027 en Tuy,
España Lucía
cuenta que fue esa noche junto al Sagrario a decirle a Jesús como debía
contestar la pregunta que le habían hecho: “¿Si el origen de la
devoción al Corazón
Inmaculado de María estaba
incluido o no, en el
secreto que la Santísima Virgen le había confiado?”. Jesús, con
voz clara, le hizo oír estas palabras: “Hija mía, escribe lo que te
piden; y escribe también todo cuanto te reveló la Santísima Virgen
en la aparición en que habló de esta devoción. En cuanto al resto
del secreto, continúa en silencio”. a) María cumple la promesa de los cinco sábados Mensaje del 10 de diciembre
de 1925 (Pontevedra, España) En este día María cumple
la promesa hecha a Lucía, quien nos lo cuenta así: Ese día estando
en mi habitación en Pontevedra, España, se me apareció la
Santísima Virgen y, al lado, como suspendido en una nube luminosa, el
Niño. La Santísima Virgen me ponía la mano sobre mi hombro derecho
y, al mismo tiempo, me mostraba un corazón cercado de espinas que
tenía en la mano. Entonces dijo el Niño: “Ten compasión del
corazón de tu Santísima Madre que está cubierto de espinas que los
hombres ingratos le clavan continuamente sin que haya nadie que haga
un acto de reparación para arrancárselas”. Y en seguida dijo la
Santísima Virgen: “Mira, hija mía, mi corazón cercado de espinas
que los hombres ingratos me clavan continuamente con blasfemias e
ingratitudes, tú, al menos, procura consolarme y di que: Todos
aquellos que durante cinco meses seguidos, en el primer sábado, se
confiesen y reciban la Santa Comunión, recen el Santo Rosario y me
hagan 15 minutos de compañía meditando en los misterios del Rosario,
con el fin de desagraviarme, yo prometo asistirlos en la hora de la
muerte con todas las gracias necesarias para su salvación”. b) Dificultades para confesarme el mismo sábado Mensaje del 15 de febrero
de 1926 (Pontevedra, España) Ese día se le aparece de
nuevo el Niño Jesús y Lucía le habla de las dificultades que
algunas personas tenían para confesarse los días sábados,
preguntándole si no podía valer la confesión dentro de los ocho
días. Jesús le respondió: “Sí, puede ser, y hasta de muchos más
días, con tal que, cuando me reciban, estén en gracia y tengan la
intención de desagraviar al
Corazón Inmaculado de
María”. Ella preguntó: “-¿Jesús mío, y los que se olviden de
poner esta intención?” -
Jesús
le respondió: "Pueden ponerla en la confesión siguiente,
aprovechando la primera ocasión que tuvieren para confesarse”.
c) Por qué son cinco los sábados Mensaje del 29 al 30 de
mayo de 1930 (Tuy, España) Cuando Sor Lucía refería
a su confesor el pedido de la Virgen, éste le dijo: ¿Por qué 5 y no
9 como los primeros viernes, o 7 como los dolores de la Virgen?
Cuenta Lucía que estando en la Iglesia con el Señor en la noche del
29 al 30 de mayo de 1930 y hablando con Él de dicha pregunta, se
sintió de manera imprevista invadida más íntimamente de la
presencia divina y he aquí lo que le fue revelado: 1) Las blasfemias contra la Inmaculada Concepción
2) Las blasfemias contra su Virginidad
"He aquí el motivo por el cual el Corazón Inmaculado de
María me ha sugerido pedir esta pequeña reparación y en consideración a Ella, conmover mi misericordia
para perdonar a las almas que han tenido la desgracia de
ofenderla”. A- Promesa de María: Asistirnos
en la hora de la muerte con todas las B- Condiciones: Durante 5 primeros sábados
de mes seguidos: 1- Confesarse (dentro del plazo anteriormente mencionado) 2- Recibir la Santa Comunión en Gracia de Dios 3- Rezo del Santo Rosario 4- Meditación durante 15 minutos de los misterios del Rosario (uno o más) C-
Importante:
Recordar que debemos realizar la Confesión, la Comunión, el rezo del
Santo Rosario y la meditación de los misterios en REPARACIÓN
POR LOS PECADOS QUE SE COMETEN CONTRA EL CORAZÓN INMACULADO DE MARIA. ¡Corazón
Inmaculado de
María,
sed la salvación del alma mía
y
del Extraído
del Folleto editado por Hijos
del Corazón Inmaculado de Maria, |
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DEVOCIONES
AL GLORIOSO PATRIARCA SAN JOSÉ Este
texto en archivo word puede descargarse de: Devociones
a San José Para
obtener una gracia extraordinaria ¡Oh,
amabilísimo Patriarca San José! Desde mi pequeñez y miseria te
contemplo con emoción y alegría de mi alma en tu trono del Cielo,
como gloria y gozo de los bienaventurados, pero también como padre de
los huérfanos en la tierra, consolador de los tristes; amparo de los
desvalidos ante el trono de Dios, de tu Jesús y de tu virginal
Esposa. Por
eso, yo, desvalido, triste y necesitado, a Ti dirijo hoy y siempre mis
alegrías y penas, mis ruegos y clamores del alma, mis
arrepentimientos y mis esperanzas y hoy, especialmente, te traigo ante
tu altar y ante tu santa imagen, una desgracia que impidas, una
necesidad que socorras, una gracia que obtengas para mi y mis seres
queridos. Te lo rogaré durante treinta días seguidos en reverencia a
los treinta años que viviste con Jesús y María, y te lo pediré,
urgente y confiadamente, invocando todos los títulos que tienes para
compadecerte de mí, y de todos los motivos que tengo para esperar que
no dilataras el oír mi petición y remediar mi necesidad, siendo tan
firme mi fe en tu bondad y poder. 1)
Te lo pido por la bondad divina que hizo al Verbo Eterno encarnarse
asumiendo la naturaleza humana como Dios y hombre verdadero. 2)
Te lo suplico por la angustia de tu corazón en la perplejidad de
dejar a tu Purísima Esposa. 3)
Te lo ruego por tu aceptación dolorosísima al tener que utilizar un
establo y un pesebre para palacio y cuna de Dios, nacido entre los
hombres. 4)
Te lo imploro por la dolorosa circuncisión de tu Jesús, y por el
santo, glorioso y dulcísimo nombre que le pusiste por disposición
del Eterno. 5)
Te lo pido por tu angustia al conocer por el Ángel la muerte
decretada por Herodes contra el Niño Jesús; por tu obedientísima huída
a Egipto, por las penalidades y peligros del camino, por la dureza del
destierro, por tus ansiedades al volver de Egipto a Nazareth. 6)
Te lo suplico por la aflicción dolorosa durante tres días al perder
a tu Hijo; por tu consolación suavísima al hallarlo en el templo.
Por tu felicidad inefable de los treinta años que viviste en Nazareth
con Jesús y María, sujeto a tu autoridad y providencias. 7)
Te lo ruego y espero por el heroico sacrificio con que ofreciste a tu
Jesús al Padre eterno para la Cruz y para la muerte por nuestros
pecados y para nuestra redención. 8)
Te lo suplico por la dolorosa previsión que te hacía contemplar
aquellas manos infantiles clavadas un día en la Cruz; aquella cabeza
de niño que se reclinaba dulcísimamente sobre tu pecho, coronada de
espinas; aquel divino cuerpo que estrechabas contra tu corazón,
ensangrentado y extendido sobre la Cruz; aquel último momento en que
lo veías expirar. 9)
Te lo pido por tu dulcísimo tránsito de esta vida en brazos de Jesús
y María, y tu entrada en el Cielo. 10)
Te lo ruego por tu gozo y tu gloria cuando contemplaste la Resurrección
de tu Jesús, su Ascensión a los Cielos y su trono de Rey inmortal de
los siglos. 11)
Te lo suplico por tu dicha inefable al contemplar la Asunción de la
Santísima Virgen en cuerpo y alma al Cielo y su Coronación en la
gloria como Reina y Señora de todo lo creado. 12)
Te lo ruego y lo espero confiadamente por todos tus trabajos, penas y
sacrificios, en esta tierra; por tus triunfos, glorias y feliz
bienaventuranza en el Cielo junto a tu hijo Jesús y tu virginal
esposa la Santísima Virgen María. ¡Oh,
mi Glorioso Patriarca San José! Yo, inspirado en las enseñanzas de
la Santa Madre Iglesia, de sus Doctores y Teólogos y en el sentir
universal del pueblo cristiano, siento en mí una fuerza interior que
me anima a pedirte, rogarte y a esperar que me obtengas de Dios la
grande y extraordinaria gracia que te suplico ante tu santa imagen y
ante tu trono de bondad y poder en la gloria celestial. (Aquí,
elevando el corazón, se le pedirá al Santo Patriarca, con amorosa
confianza, la gracia que se necesita) También
te suplico, San José, por mis familiares y por los que me han pedido
ruegue por ellos, les alcances cuanto deseen y les es conveniente. ¡Oh
San José! Ruega por nosotros para que seamos dignos de alcanzar las
promesas de Nuestro Señor Jesucristo. ORACIÓN: Oh
Dios, que con inefable providencia
te dignaste elegir al bienaventurado José por Esposo de
tu Madre Santísima, concédenos que así como lo veneramos como
protector en la tierra, merezcamos tenerlo como intercesor en el
Cielo. LETANÍAS
DE SAN JOSÉ Señor,
ten piedad de nosotros. Cristo,
ten piedad de nosotros. Señor,
ten piedad de nosotros. Cristo,
óyenos. Cristo,
escúchanos. Dios
Padre Celestial, ten piedad de nosotros. Dios
Hijo Redentor del mundo, ten piedad de nosotros. Dios
Espíritu Santo, ten piedad de nosotros. Trinidad
Santa que eres un solo Dios, ten piedad de nosotros. Santa
María, ruega por nosotros. San
José, ruega por nosotros (se
repite en cada letanía) Insigne
descendiente de David. Luz
de los Patriarcas. Esposo
de la Madre de Dios. Casto
custodio de la Virgen. Padre
nutricio del Hijo de Dios. Solícito
defensor de Cristo. Cabeza
de la Sagrada Familia. José
justísimo. José
castísimo. José
prudentísimo. José
fortísimo. José
obedientísimo. José
fidelísimo. Espejo
de paciencia. Amante
de pobreza. Gloria
de la vida doméstica. Modelo
de los obreros. Custodio
de las vírgenes. Sostén
de las familias. Consuelo
de los desdichados. Esperanza
de los enfermos. Patrono
de los moribundos. Protector
de la Santa Iglesia. Cordero
de Dios que quitas el pecado del mundo, perdónanos Señor. Cordero
de Dios que quitas el pecado del mundo, escúchanos Señor. Cordero
de Dios que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.
Oración
de Santa Faustina a San José: La
Santa Sor Faustina escribió en su Diario: “San José me pidió
tenerle una devoción constante. Él mismo me dijo que rezara
diariamente tres oraciones y el “Acuérdate” una vez al día. Me
miró con gran bondad y me explicó lo mucho que está apoyando esta
obra. Me prometió su especialísima ayuda y protección. Rezo
diariamente las oraciones pedidas y siento su protección especial.
(Diario 1203). El Acuérdate es la oración a San José que toda la Congregación religiosa de Sor Faustina recita diariamente: Acuérdate,
oh purísimo esposo de María y mi amadísímo guardián, San José,
que jamás se ha oído decir que alguno de los que hayan implorado tu
protección y pedido tu ayuda, ha sido dejado sin consuelo. Animada
con esta confianza, acudo a ti con todo el fervor de mí espíritu, me
encomiendo a ti. No desprecies mi suplica, oh Padre Adoptivo del
Salvador, antes bien dígnate recibirla favorablemente y concédemela.
Amén. El
Acordáos a la Sma. Virgen María: Animado
por esta confianza, recurro a ti, oh Virgen de las vírgenes, oh Madre
nuestra, y, gimiendo bajo el peso de mis pecados, me atrevo a
comparecer ante vuestra presencia soberana. Oh Madre de Dios, no
despreciéis mis súplicas, antes bien, dignaos acogerlas y atenderlas
benignamente. Amén. (San
Bernardo) |
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