Los Mensajes

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Año 1991

25 de enero de 1991

Queridos hijos, hoy -como nunca antes- los invito a la oración. Que la oración sea oración por la paz. Satanás es fuerte y quiere destruir no sólo la vida humana sino también la naturaleza y el planeta en el que viven. Por eso, hijitos queridos, oren para poder estar protegidos, por medio de la oración, con la bendición de la paz de Dios. Dios me ha enviado a ustedes para que los ayude. Si así lo quieren, aférrense del rosario, que por sí sólo puede hacer milagros en el mundo y en sus vidas. Los bendigo y permanezco con ustedes hasta que Dios así lo quiera. Gracias porque ustedes no traicionarán mi presencia aquí. Yo les doy gracias también porque su respuesta es la de servir a Dios y a la paz.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de febrero de 1991

Hoy los invito, queridos hijos, a que se decidan por Dios porque el alejamiento de Dios da como fruto la falta de paz en sus corazones. ¡Sólo Dios es la Paz! Por eso, acérquense a Dios por medio de la oración personal y entonces vivirán la paz en sus corazones. Y así la paz podrá correr como un río desde sus corazones hacia todo el mundo. No hablen de paz, practíquenla. Los bendigo a cada uno de ustedes y a cada una de sus buenas decisiones.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de marzo de 1991

Queridos hijos, hoy también los invito a que vivan la Pasión de Jesús en oración y en unión con Él. Decídanse a dedicarle más tiempo a Dios, Quien les ha concedido estos días de gracia. Por lo tanto, hijos queridos, oren y de manera especial renueven en sus corazones el amor por Jesús. Estoy con ustedes y los acompaño con mi bendición y mis oraciones.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de abril de 1991

Queridos hijos, hoy invito a todos a que la oración sea oración del corazón. Que cada uno encuentre tiempo para la oración, para poder descubrir en ella a Dios. No quiero que hablen de oración sino que oren. Que todos y cada uno de sus días esté pleno de oración de agradecimiento a Dios por la vida y por todo lo que tienen. No quiero que sus vidas transcurran en palabras sino que glorifiquen a Dios con obras. Estoy con ustedes y agradezco a Dios por cada momento que paso con ustedes.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de mayo de 1991

Queridos hijos, hoy los invito a todos ustedes que han escuchado mi mensaje de paz, a llevarlo a cabo con seriedad y con amor a la vida. Son muchos los que piensan que hacen muchísimo hablando de los mensajes, pero no los viven. Los invito, hijos queridos, a la vida y a que cambien todo lo que es negativo en ustedes, para que sea transformado en positivo y en vida. Queridos hijos, estoy con ustedes y deseo ayudarlos a cada uno a vivir y a que den testimonio con sus vidas de la Buena Nueva. Estoy aquí, queridos hijos, para ayudarlos y conducirlos al Cielo. En el Cielo hay alegría, y a través de la alegría pueden ya, desde ahora, vivir el Cielo.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de junio de 1991

X Aniversario de las Apariciones

Queridos hijos, hoy en este gran día que ustedes me han regalado, deseo bendecirlos a todos y decirles que estos días, mientras estoy con ustedes, son días de gracia. Deseo enseñarles y ayudarlos a caminar por el camino de la santidad. Son muchos los que no quieren escuchar mis mensajes ni aceptar con seriedad lo que digo, por eso es que los invito y ruego para que con sus vidas y en la vida de todos los días den testimonio de mi presencia. Si ustedes oran, Dios los ayudará a descubrir cuál es la verdadera razón de mi venida. Por lo tanto, hijitos, oren y lean la Sagrada Escritura, de tal manera que, por medio de mi venida, descubran en la Sagrada Escritura el mensaje para ustedes. 

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de julio de 1991

Queridos hijos, los invito a que oren por la paz. En este tiempo la paz está particularmente amenazada y necesito que ustedes renueven el ayuno y la oración en sus familias. Hijos queridos, deseo que entiendan cuál es la seriedad de la situación y que mucho de lo que ocurra dependerá de sus oraciones. Pero ustedes oran poco. Queridos hijos, estoy con ustedes y los invito a que, con seriedad, comienzan a orar y a ayunar como lo hacían en los primeros días de mi venida.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de agosto de 1991

Queridos hijos, hoy también los invito a la oración –ahora más que nunca- cuando mi plan comienza a realizarse. Satanás es fuerte y quiere arrasar mis planes de paz y de alegría y hacerles pensar que mi Hijo no es fuerte en sus decisiones. Por eso los invito, hijos queridos, a orar y ayunar aún con mayor firmeza. Los invito a la renuncia durante nueve días para que, con la ayuda de ustedes, todo lo que quería que se realizara por medio de los secretos que comenzaron en Fátima, pueda cumplirse. Los invito, hijos queridos, a comprender la importancia de mi venida y la seriedad de la situación. Deseo salvar a todas las almas y presentarlas a Dios. Por eso, oremos para que todo lo que he comenzado se realice totalmente.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de setiembre de 1991

Queridos hijos, los invito especialmente a todos a la oración y a la renuncia porque ahora, como nunca antes, satanás quiere mostrar al mundo su rostro vergonzoso con el cual quiere seducir a la mayor cantidad posible de personas y llevarlas por el camino de la muerte y el pecado. Por eso, queridos hijos, ayuden a mi Corazón Inmaculado a triunfar en este mundo de pecado. A todos les pido que ofrezcan oraciones y sacrificios por mis intenciones, para yo que pueda ofrecerlas a Dios por lo que es más necesario. Olviden sus deseos y oren, hijos queridos, por aquello que Dios quiere y no por lo que ustedes desean.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de octubre de 1991

¡Queridos hijos! ¡Oren, oren, oren!

 

25 de noviembre de 1991

Queridos hijos, también en este tiempo los llamo a la oración. Oren para que sean capaces de comprender lo que Dios desea decirles a través de mi presencia y de los mensajes que les estoy dando. Deseo acercarlos cada vez más a Jesús y a Su Corazón herido para que puedan comprender el inmenso amor con el que Él se ha entregado por cada uno de ustedes. Por eso, hijos queridos, oren para que desde sus corazones pueda brotar una fuente de amor hacia cada persona, incluso hacia quienes los odian y los que los desprecian; así, con el amor de Jesús, serán capaces de vencer todas las miserias de este mundo lleno de sufrimientos, que no tiene esperanzas para quienes no conocen a Jesús. Gracias por todos sus sacrificios y oraciones. Oren para que pueda ayudarlos aún más. Necesito sus oraciones.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de diciembre de 1991

Queridos hijos, hoy les traigo de manera especial al Pequeño Jesús para que Él los bendiga con Su Bendición de Paz y de Amor. Queridos hijos, no olviden que esta es una gracia que mucha gente no comprende ni acepta. Por eso ustedes, que se dicen míos y buscan mi ayuda, den todo de ustedes mismos y, por sobre todo, den su amor y su ejemplo en sus familias. Ustedes dicen que la Navidad es una fiesta familiar, por eso queridos hijos, den a Dios el primer lugar en sus familias, para que Él pueda darles la paz y protegerlos no sólo de las guerras sino también de todo ataque satánico en tiempos de paz. Si Dios está con ustedes, ustedes lo tienen todo; pero cuando no lo quieren a Él, son pobres y están perdidos y no saben de qué lado están. Por eso, hijos queridos, decídanse por Dios y entonces lo tendrán todo.

Gracias por haber respondido a mi llamado. 

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Año 1992

25 de enero de 1992

Queridos hijos, hoy los invito a que renueven la oración en familia porque de esa manera cada familia se convertirá en gozo para mi Hijo Jesús. Por eso, hijos queridos, oren y denle más tiempo a Jesús, y entonces llegarán a entender y aceptar todo, aún las enfermedades y las cruces más difíciles. Estoy con ustedes y deseo llevarlos en mi Corazón y protegerlos; pero ustedes no se han decidido todavía. Es por eso, hijos queridos, que los estoy buscando para que oren y a través de la oración me permitan que los ayude. Oren, hijitos, para que la oración se convierta en su pan de cada día.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de febrero de 1992

Queridos hijos, hoy los invito a que -a través de la oración- se acerquen aún más a Dios. Sólo así podré ayudarlos y protegerlos de cualquier ataque de satanás. Estoy con ustedes e intercedo ante Dios por ustedes para que Él los proteja. Pero tengo necesidad de sus oraciones y de sus “sí”. Ustedes se pierden fácilmente en las cosas materiales y humanas y olvidan que Dios es su mejor amigo. Por eso, queridos hijitos míos, acérquense a Dios para que Él pueda protegerlos y preservarlos de todo mal.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de marzo de 1992

Queridos hijos, hoy como nunca antes, los invito a vivir y poner en práctica mis mensajes en sus vidas. He venido hasta ustedes para ayudarlos, y es por eso que hoy los invito a que cambien de vida, porque han tomado el camino de la desdicha, de la ruina. Cuando les dije: “Conviértanse, oren, ayunen, reconcíliense”, ustedes acogieron esos mensajes superficialmente. Comenzaron a vivirlos y luego dejaron de hacerlo porque para ustedes resultaba difícil. Sepan, hijos queridos, que cuando algo es bueno deben perseverar en el bien y no pensar: “Dios no me ve, no me escucha, no me ayuda”. De esa manera -por causa de sus desdichados intereses- se han apartado de Dios y de mí. Yo quería crear, a partir de ustedes, un Oasis de Paz, Amor y Bondad. Dios quería que ustedes, con el amor y con Su Ayuda, hicieran milagros y dieran el ejemplo. Por eso les digo: satanás está jugando con ustedes y con sus almas y no puedo ayudarlos porque están lejos de mi corazón. Por lo tanto, oren, vivan mis mensajes y entonces verán los milagros del amor de Dios en sus vidas de todos los días.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de abril de 1992

Queridos hijos, hoy también los invito a la oración. Sólo con la oración y el ayuno se puede detener la guerra. Por eso, hijos queridos, oren y den testimonio con sus vidas de que son míos y me pertenecen, porque en estos días turbulentos, satanás quiere seducir al mayor número posible de almas. Por lo tanto, los invito a que se decidan por Dios y Él los protegerá y les mostrará lo que tienen que hacer y el camino que deben recorrer. Invito a todos los que me han dicho “sí” a renovar la consagración a mi Hijo Jesús, a Su Corazón y a mí, de modo que podamos usarlos más eficazmente como instrumentos de paz en este mundo sin paz. Medjugorje es para todos ustedes un signo y una invitación a orar y a vivir los días de gracia que Dios les da. Por  lo tanto, hijitos queridos, acepten con seriedad la invitación a la oración. Estoy con ustedes y sus sufrimientos son también los míos.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de mayo de 1992

Queridos hijos, hoy también los invito a la oración para que a través de la oración se acerquen aún más a Dios. Estoy con ustedes y deseo conducirlos a todos por el camino de la salvación que Jesús les ofrece. Día a día yo estoy más cerca de ustedes aunque no se den cuenta de ello y no quieran reconocer que están muy poco unidos a mí por la oración. Cuando llegan pruebas y problemas entonces sí que dicen: “¡Oh Dios! ¡Oh Madre! ¿Dónde están?”. Sólo espero que me den su “sí” para ofrecérselo a Jesús, para que Él los colme con Su Gracia. Por lo tanto, acepten una vez más mi invitación y comiencen nuevamente a orar hasta que la oración se vuelva alegría para ustedes. Entonces descubrirán en sus vidas de todos los días que Dios es Todopoderoso. Estoy con ustedes y los espero.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de junio de 1992

Queridos hijos, hoy estoy feliz aun cuando en mi corazón haya un poco de tristeza por los que han iniciado este camino y luego lo han abandonado. Mi presencia aquí es, pues, para guiarlos en el nuevo camino, el Camino de la Salvación. Por eso, los invito día tras día a la conversión. Pero si no oran no pueden decir que se estén convirtiendo. Rezo por ustedes e intercedo ante Dios para que haya paz, primero en sus corazones y después alrededor de ustedes, a fin de que Dios sea su paz.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de julio de 1992

Queridos hijos, hoy los invito nuevamente a la oración, a una oración llena de gozo, de modo que en estos tristes días ninguno sienta tristeza en la oración sino el encuentro gozoso con Dios su Creador. Oren, hijitos, para que puedan estar más cerca mío y sentir, a través de la oración, que es lo que deseo de ustedes. Estoy con ustedes y todos los días los bendigo con mi bendición maternal, para que el Señor pueda llenarlos con la abundancia de Su Gracia en sus vidas de todos los días. Agradezcan a Dios el don de mi presencia entre ustedes, porque les digo: “Esta es una gran gracia”.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de agosto de 1992

Queridos hijos, hoy deseo decirles que los amo. Los amo con mi amor maternal y los invito a abrirse completamente a mí para que yo pueda, por medio de ustedes, convertir y salvar al mundo donde hay tanto pecado y tantas cosas malas. Por lo tanto, queridos hijitos míos, ábranse completamente a mí para que pueda, cada vez más, guiarlos a todos hacia el inefable amor de Dios Creador, Quien se revela a ustedes día tras día. Estoy con ustedes y deseo mostrarles al Dios que los ama.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de setiembre de 1992

Queridos hijos, hoy también quiero decirles que estoy con ustedes, aún en estos días de inquietud en los que satanás quiere destruir todo lo que mi Hijo Jesús y yo estamos construyendo. Él quiere, por sobre todo, arruinar sus almas y alejarlos lo más posible de la vida cristiana y de los Mandamientos que la Iglesia les llama a vivir. Satanás quiere destruir todo lo que hay de santo en ustedes y a su alrededor. Por lo tanto, hijitos, oren, oren, oren para comprender todo lo que el Señor les está dando a través de mis venidas.

Gracias por haber respondido a mis llamados.

 

25 de octubre de 1992

Queridos hijos, los invito a la oración ahora que satanás es fuerte y quiere adueñarse de tantas almas como sea posible. Oren, hijos queridos, y tengan más confianza en mí porque estoy con ustedes para ayudarlos y guiarlos por el camino nuevo hacia una vida nueva. Por eso, queridos hijitos, escuchen y vivan lo que les digo, porque es importante para ustedes que -cuando no esté más con ustedes- recuerden mis palabras y todo lo que les he dicho. Los invito a iniciar una vida nueva cambiando y decidiéndose por la conversión, cambiando no con palabras sino con sus vidas.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de noviembre de 1992

Queridos hijos, hoy como nunca antes, los invito a orar. Que sus vidas se vuelvan plenas de oración. Sin amor no pueden orar, por eso los invito ante todo a amar a Dios, el Creador de sus vidas; luego reconocerán y amarán a Dios en todos, tal como Él los ama. Queridos hijos, es una gracia que yo pueda estar con ustedes. Por lo tanto, acepten y vivan mis mensajes por su propio bien. Los amo y por eso estoy con ustedes para enseñarles y guiarlos hacia una vida nueva, la de la renuncia y la conversión. Solamente así descubrirán a Dios y todo lo que ahora está lejos de ustedes. Por eso, queridos hijitos, ¡oren!

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de diciembre de 1992

Queridos hijos, deseo ponerlos a todos bajo mi manto y protegerlos de los ataques satánicos. Hoy es el día de la paz, pero en el mundo entero hay mucha falta de paz. Por eso los invito a construir conmigo -por medio de la oración- un nuevo mundo de paz. Sin ustedes, yo no puedo hacerlo, y es por eso que los invito a todos con mi amor maternal a que me ayuden, y el resto lo hará Dios. Por lo tanto, ábranse a los planes de Dios y a sus proyectos para poder colaborar con Él al bien y a la paz. Y no olviden que sus vidas no les pertenecen sino que son un don con el que deben llevar alegría a los otros y guiarlos hacia la vida eterna. Queridos hijos, que la ternura de mi Pequeño Jesús los acompañe siempre.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

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Año 1993

25 de enero de 1993

Queridos hijos, hoy los invito a aceptar y vivir mis mensajes con seriedad. Estos son los días en que deben decidirse por Dios, por la paz y por el bien. Que de sus vidas y sus pensamientos salgan todo odio y todo celo, y que allí sólo esté el amor a Dios y al prójimo. Así, y sólo así, serán capaces de discernir las señales de este tiempo. Yo estoy con ustedes y los guío hacia un tiempo nuevo, tiempo que Dios les da como gracia para que lo conozcan aún más. Satanás quiere destruir todo lo que es santo en ustedes y en torno suyo. Él quiere principalmente arruinar sus almas y alejarlas lo más posible de la vida cristiana y de los Mandamientos que la Iglesia les llama a vivir. Por lo tanto, hijitos, oren, oren, oren para poder comprender todo lo que el Señor les da a través de mis venidas.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de febrero de 1993

Queridos hijos, hoy los bendigo con mi bendición maternal y los invito a todos a la conversión. Deseo que cada uno de ustedes se decida a cambiar su vida y que cada uno trabaje más en la Iglesia, no con palabras o con pensamientos sino con el ejemplo, para que sus vidas sean un alegre testimonio de Jesús. Ustedes no pueden decir que están convertidos, porque su vida debe ser una conversión diaria. Para entender qué deben hacer, hijitos, oren y Dios les hará comprender qué es necesario concretamente que hagan y en qué tienen necesidad de cambiar. Estoy con ustedes y los pongo a todos bajo mi manto.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de marzo de 1993

Queridos hijos, hoy -como nunca antes- los invito a rezar por la paz. Por la paz en sus corazones, la paz en sus familias, la paz en el mundo. Porque satanás quiere la guerra, quiere que falte la paz, quiere destruir todo lo que hay de bueno. Por lo tanto, hijos queridos, ¡oren, oren, oren!

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de abril de 1993

Queridos hijos, hoy los invito a que despierten sus corazones al amor. Miren la naturaleza y vean cómo ella está despertando y esto los ayudará a que abran sus corazones al amor de Dios Creador. Deseo que despierten el amor en sus familias a fin de que allí donde haya odio y falte de amor, reine el amor. Y cuando haya amor en sus corazones también habrá oración. Y no olviden, hijos queridos, que yo estoy con ustedes y los asisto con mi oración para que el Señor les dé la fuerza para amar. Los bendigo y los amo con mi amor maternal.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de mayo de 1993

Queridos hijos, los invito a abrirse a Dios por medio de la oración para que el Espíritu Santo comience a obrar milagros en ustedes y a través de ustedes. Yo estoy con ustedes e intercedo ante Dios por cada uno porque, hijos queridos, cada uno de ustedes es importante en el plan de salvación. Los invito a que sean portadores de bien y de paz. Dios puede darles la paz sólo si se convierten y oran. Por lo tanto, hijitos míos queridos, oren, oren, oren, y hagan todo lo que el Espíritu Santo les inspire.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de junio de 1993

Queridos hijos, hoy también me alegro por su presencia aquí. Los bendigo con mi bendición maternal e intercedo ante Dios por cada uno de ustedes. Nuevamente los invito a que vivan mis mensajes y a ponerlos en práctica en sus vidas. Estoy con ustedes y los bendigo a todos día tras día. Queridos hijos, estos son tiempos especiales, y por eso yo estoy con ustedes para amarlos y protegerlos, para proteger sus corazones de satanás y para llevarlos a todos más cerca del Corazón de mi Hijo Jesús.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de julio de 1993

Queridos hijos, les doy gracias por sus oraciones y por el amor que me muestran. Los invito a decidirse a orar por mis intenciones. Queridos hijos, ofrezcan novenas sacrificándose en lo que se sientan más apegados. Deseo que sus vidas estén unidas a mí, soy su Madre y deseo, hijitos queridos, que satanás no los arranque de mi mano porque él quiere llevarlos por el mal camino, pero no puede hacerlo sin el consentimiento de ustedes. Por eso, hijitos, renueven la oración en sus corazones y así comprenderán mi llamado y mi vivo deseo de ayudarlos.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de agosto de 1993

Queridos hijos, hoy deseo que comprendan que soy su Madre y que deseo ayudarlos e invitarlos a la oración. Solamente mediante la oración podrán entender y aceptar mis mensajes y practicarlos en sus vidas. Lean la Sagrada Escritura, vívanla y oren para comprender las señales de este tiempo. Éste es un tiempo especial y por eso estoy con ustedes para acercarlos a mi Corazón y al Corazón de mi Hijo Jesús. Queridos hijitos, deseo que sean hijos de la luz y no de las tinieblas; por lo tanto, vivan lo que les estoy diciendo.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de setiembre de 1993

Queridos hijos, yo soy su Madre y los invito a acercarse a Dios a través de la oración porque sólo Él es su paz, su Salvador. Por eso, hijitos, no busquen el consuelo material sino a Dios. Ruego por ustedes e intercedo ante Dios por cada uno. Pido sus oraciones para que me acepten y acepten también mis mensajes como lo hacían en los primeros tiempos de las apariciones. Sólo cuando abren los corazones y oran ocurren milagros.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de octubre de 1993

Queridos hijos, en estos años los he llamado a que vivan lo que les estoy diciendo pero ustedes viven poco mis mensajes. Hablan pero no los viven, es por eso que esta guerra está durando tanto. Los invito a que se abran a Dios y a que vivan con Dios en sus corazones, viviendo el bien y dando testimonio de mis mensajes. Los amo y deseo protegerlos de cualquier mal, pero ustedes no lo quieren. Queridos hijos, no puedo ayudarlos si no viven los Mandamientos de Dios, si no viven la Santa Misa, si no abandonan el pecado. Los invito a convertirse en apóstoles del Amor y de la Bondad. En este mundo sin paz den testimonio de Dios y Dios los bendecirá y les dará lo que buscan de Él.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de noviembre de 1993

Queridos hijos, los invito a prepararse en este tiempo -como nunca antes- para la venida de Jesús. Que el Pequeño Jesús reine en sus corazones. Sólo serán felices cuando Jesús sea su amigo, entonces no les será difícil orar, ni ofrecer sacrificios, ni testimoniar la grandeza de Jesús en sus vidas porque Él les dará la fuerza y la alegría en este tiempo. Estoy cerca de ustedes con mi intercesión y oración, los amo y los bendigo a todos.

Gracias por haber respondido a mi llamado

 

25 de diciembre de 1993

Queridos hijos, hoy me lleno de gozo con el Niño Jesús y deseo que la alegría de Jesús entre en todos los corazones. Hijitos, les doy -con mi mensaje y junto a mi Hijo Jesús- la bendición, a fin de que la paz reine en todos los corazones. Hijitos míos, los amo y los invito a todos a que se acerquen a mí por medio de la oración. Ustedes hablan, hablan, pero no rezan. Por eso, hijitos, decídanse por la oración; solamente así serán felices y Dios les concederá lo que piden.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

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Año 1994

25 de enero de 1994

Queridos hijos, todos ustedes son mis hijitos. Yo los amo, pero no deben olvidar que sin la oración no pueden estar cerca de mí. En este tiempo satanás quiere crear desorden en sus corazones y en sus familias. Hijitos, no cedan. No permitan que los dirija y que dirija sus vidas. Los amo e intercedo ante Dios por ustedes. Oren, hijitos.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de febrero de 1994

Queridos hijos, hoy les doy gracias por sus oraciones. Todos ustedes me han ayudado para que esta guerra termine lo más pronto posible. Estoy junto a ustedes y oro por cada uno, y les suplico: oren, oren, oren. Solamente mediante la oración podremos vencer el mal y proteger todo lo que satanás quiere destruir en sus vidas. Soy la Madre de ustedes y los amo a todos por igual e intercedo por ustedes ante Dios.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de marzo de 1994

Queridos hijos, hoy me regocijo con ustedes y los invito a abrirse a mí y convertirse así, en mis manos, en un instrumento para la salvación del mundo. Yo deseo, hijitos, que todos ustedes, los que han sentido el aroma de la santidad a través de estos mensajes que les estoy dando, los lleven a este mundo hambriento de Dios y del Amor de Dios. Les agradezco a todos por haber respondido en tal cantidad y los bendigo a todos con mi bendición maternal.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de abril de 1994

Queridos hijos, hoy los invito a todos a que se decidan a orar por mis intenciones. Hijitos, invito a cada uno a que me ayude para que mi plan se lleve a cabo a través de esta parroquia. Los invito ahora, de manera especial, para que se decidan, hijitos míos, a recorrer el camino de la santidad. Solamente así estarán cerca mío. Los amo y deseo conducirlos a todos conmigo al Paraíso. Por eso, si no son humildes y obedecen los mensajes que les doy, no podré ayudarlos.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de mayo de 1994

Queridos hijos, los invito a todos a que tengan más confianza en mí y a que vivan en mayor profundidad mis mensajes. Estoy con ustedes e intercedo por ustedes ante Dios. Pero espero que sus corazones se abran a mis mensajes. Alégrense porque Dios los ama y todos los días les da la posibilidad de que se conviertan y crean más en Dios creador.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de junio de 1994

Queridos hijos, hoy me alegro en mi corazón viéndolos a todos aquí presentes. Los bendigo y los invito a todos a que se decidan a vivir mis mensajes que aquí les estoy dando. Deseo, hijitos, conducirlos a todos hacia Jesús porque Él es la salvación de ustedes. Por eso, hijitos queridos, cuanto más oren serán más míos y de mi Hijo Jesús.

Los bendigo a todos con mi bendición maternal y les doy gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de julio de 1994

Queridos hijos, hoy los invito a que se decidan a dedicarle pacientemente tiempo a la oración. Hijitos, ustedes no pueden decir que son míos y que experimentan la conversión a través de mis mensajes, si no están listos a dedicar tiempo a Dios todos los días. Estoy cerca de ustedes y los bendigo a todos. Pero, hijitos, no olviden de que si no oran no pueden estar cerca mío ni del Espíritu Santo, Quien los conduce por el camino hacia la santidad.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de agosto de 1994

Queridos hijos, hoy estoy unida a ustedes en la oración de un modo especial, orando por el don de la presencia de mi amado hijo en la patria de ustedes. Hijitos, oren por la salud de mi hijo más amado que sufre, y a quien yo he elegido para estos tiempos. Ruego e intercedo ante mi Hijo Jesús para que se lleve a cabo el sueño que han tenido sus padres. Oren, hijitos, especialmente porque satanás es fuerte y quiere destruir la esperanza de sus corazones. Los bendigo.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

(Nuestra Señora se refiere al Santo Padre Juan Pablo II cuando dice “mi amado hijo que sufre y a quien yo he elegido para estos tiempos”. En esa época el Santo Padre tenía planeado visitar Sarajevo el 8 de septiembre y Zagreb el 10 y el 11 de septiembre).

 

25 de setiembre de 1994

¡Queridos hijos! Me regocijo con ustedes y los invito a la oración. Hijitos, oren por mi intención. Necesito de sus oraciones, es a través de ellas que deseo acercarlos a Dios. Él es su salvación. Dios me envía para ayudarlos y para conducirlos hacia el Cielo, que es su meta. Por eso, hijitos ¡oren, oren, oren!

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de octubre de 1994

¡Queridos hijos! Estoy con ustedes y hoy mi gozo es grande porque el Altísimo me ha concedido estar junto a ustedes para instruirlos y para guiarlos en el camino de la perfección. Hijitos, deseo hacer de ustedes un hermoso ramillete de flores para presentárselo a Dios el Día de Todos los Santos. Los invito a abrirse y a vivir tomando a los Santos como ejemplo. La Madre Iglesia los ha escogido para que ellos sean un estímulo en su vida diaria.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de noviembre de 1994

¡Queridos hijos! Hoy los llamo a la oración. Estoy con ustedes y los amo a todos. Yo soy su Madre y deseo que sus corazones se asemejen a mi corazón. Hijitos, sin la oración ustedes no pueden vivir ni decir que son míos. La oración es alegría. La oración es lo que desea el corazón humano. Por eso, hijitos, acérquense a mi Corazón Inmaculado y descubrirán a Dios.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de diciembre de 1994

Queridos hijos. Hoy me gozo y oro con ustedes por la paz: paz en sus corazones, paz en sus familias, paz en sus deseos y paz en todo el mundo. Que hoy el Rey de la Paz los bendiga y les dé la paz. Yo los bendigo y los llevo a cada uno de ustedes en mi corazón.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

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Año 1995

25 de enero de 1995

Queridos hijos, los invito a que abran la puerta de sus corazones a Jesús tal como la flor se abre al sol. Jesús desea llenar sus corazones de paz y de gozo. Ustedes, hijitos, no podrán hacer realidad la paz si no están en paz con Jesús. Por eso, hijitos, los invito a la confesión para que Jesús pueda ser su verdad y su paz. Por lo tanto, hijitos queridos, oren para tener la fortaleza de hacer realidad lo que yo les digo. Estoy con ustedes y los amo.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de febrero de 1995

Queridos hijos, hoy los invito a que sean misioneros de los mensajes que aquí, en este lugar tan querido por mí, estoy dando. Dios me ha permitido permanecer aquí, con ustedes, tanto tiempo, y por eso, hijitos, los invito a que vivan con amor los mensajes que les doy y a que los transmitan a todo el mundo, de modo tal que un río de amor fluya entre la gente que está llena de odio y sin paz. Los invito, hijitos, a que sean paz donde no hay paz y luz donde hay tinieblas, para que cada corazón acepte la luz y el camino de la salvación.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de marzo de 1995

Queridos hijos, hoy los invito a vivir la paz en sus corazones y en sus familias. Donde no se ora, hijitos, no hay paz y no hay amor donde no existe la fe. Por eso, hijitos, a todos los invito para que se decidan, hoy nuevamente, por la conversión. Yo estoy, hijos queridos, cerca de ustedes e invito a todos a mi regazo para ayudarlos, pero ustedes no lo desean y así satanás los tienta y, en las más pequeñas cosas, la fe desaparece. Por eso, hijitos, oren y mediante la oración obtendrán la bendición y la paz.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de abril de 1995

Queridos hijos, hoy los invito al amor. Hijitos, sin amor ustedes no pueden vivir ni con Dios ni con los hermanos. Por eso, los invito a todos a abrir sus corazones al amor de Dios, que es más que grande y que está abierto a cada uno de ustedes para mostrarles el camino de la salvación, el camino del amor. Si ustedes no aman a Dios no podrán amar ni a su prójimo ni a aquel a quien odian. Por eso, hijitos, oren y a través de la oración descubrirán el amor.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de mayo de 1995

¡Queridos hijos! Los invito, hijitos, a que me ayuden, por medio de sus oraciones, para que se acerquen a mi Corazón Inmaculado tantos corazones como sea posible. Satanás es muy fuerte y quiere con todas sus fuerzas atraer hacia él y hacia el pecado a todas las almas que pueda. Por eso, hijitos, es que merodea para atrapar más a cada momento. Les ruego, hijitos, que oren y que me ayuden a ayudarlos. Soy la Madre de ustedes y los amo, y es por eso que deseo ayudarlos.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de junio de 1995

¡Queridos hijos! Hoy estoy feliz por verlos que en tal cantidad hayan respondido y hayan venido a vivir mis mensajes. Los invito, hijitos, a ser mis gozosos portadores de paz en este mundo sin paz. Oren por la paz, a fin de que, tan pronto como sea posible, pueda reinar un tiempo de paz, el cual espera impacientemente mi Corazón. Yo estoy cerca de ustedes, hijitos, e intercedo por cada uno ante el Altísimo. Los bendigo con mi bendición maternal.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de julio de 1995

Queridos hijos, los invito a la oración porque sólo en oración ustedes podrán comprender mi venida a aquí. El Espíritu Santo los iluminará para que entiendan que deben convertirse. Hijitos, deseo hacer de ustedes un hermoso ramillete preparado para la eternidad, pero ustedes no aceptan el camino de conversión, el camino de salvación que les ofrezco a través de estas apariciones. ¡Oren, hijitos! Conviertan sus corazones y acérquense a mí. Que el bien supere al mal. Los amo y los bendigo.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de agosto de 1995

Queridos hijos, hoy los invito a la oración para que la oración sea para ustedes vida. Una familia no puede decir que está en paz si no ora. Por eso, que la mañana comience con la oración matutina y la noche termine con el agradecimiento. Hijitos, estoy con ustedes, los amo y los bendigo y deseo que cada uno de ustedes esté en mis brazos. No pueden estar en mis brazos si no están dispuestos a orar todos los días.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de setiembre de 1995

Queridos hijos, hoy los invito a enamorarse del Santísimo Sacramento del altar. Hijitos, ¡Adórenlo en sus parroquias! Así estarán unidos al mundo entero. Jesús será su Amigo y ustedes no hablarán de Él como de alguien a quien escasamente conocen. La unión con Él será alegría para ustedes y se convertirán en testigos del amor que Jesús tiene por cada criatura. Hijitos, cuando ustedes adoran a Jesús están también cerca mío.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de octubre de 1995

Queridos hijos, hoy los invito a que se dirijan a la naturaleza porque allí han de encontrar a Dios el Creador. Hoy los invito, hijos queridos, a que den gracias a Dios por todo lo que Él les da. Dándole gracias a Él ustedes descubrirán al Altísimo y a todos los bienes que los rodean. Hijos pequeños, Dios es grande y grande es su amor por cada creatura. Por lo tanto, oren para poder comprender el amor y la bondad de Dios. En la bondad y en el amor de Dios el Creador estoy yo también como un don hacia ustedes.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de noviembre de 1995

Queridos hijos, los invito hoy -a cada uno de ustedes- a que vuelvan nuevamente a amar: a Dios, ante todo, que ha salvado y redimido a cada uno de ustedes, y luego a los hermanos y hermanas que están cerca de ustedes. Hijitos, sin amor ustedes no pueden crecer en santidad y no pueden hacer obras buenas. Por eso, hijos queridos, oren sin cesar para que Dios les revele su Amor. Los he invitado a todos a que se unan a mí y a que amen. Hoy también estoy con ustedes y los invito a que descubran el amor en sus corazones y en sus familias. Ustedes deben amar para que Dios pueda vivir en sus corazones.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de diciembre de 1995

Hoy también, hijos queridos, me regocijo con ustedes y les traigo al Pequeño Jesús para que Él los bendiga. Hijitos, los invito a que unan sus vidas a Él. Jesús es el Rey de la Paz y solamente Él puede darles la paz que ustedes buscan. Estoy junto a ustedes y los presento a Jesús de una manera especial, ahora en este tiempo nuevo en el que es necesario decidirse por Él. Este tiempo es un tiempo de gracia.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

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Año 1996

25 de enero de 1996

Queridos hijos, hoy los invito a que se decidan por la paz. Rueguen a Dios para que les dé la paz verdadera. Vivan la paz en sus corazones y entenderán que la paz es el regalo de Dios. Hijos queridos, sin amor ustedes no pueden vivir la paz. El fruto de la paz es el amor y el fruto del amor es el perdón. Estoy con ustedes e invito a cada uno de ustedes, hijitos, a que antes que nada perdonen en la familia y luego podrán perdonar a los demás.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de febrero de 1996

Queridos hijos, hoy los invito a la conversión. Éste es el mensaje más importante que les he dado aquí. Deseo, hijitos, que cada uno de ustedes sea portador de mis mensajes. Hijos queridos, los invito a vivir los mensajes que les he estado dando durante estos años. Este tiempo es un tiempo de gracia, especialmente ahora en que la Iglesia los invita a la oración y a la conversión. También yo los invito, hijitos, a vivir los mensajes que les he venido dando desde aquí.

Gracias por haber respondido a mi llamado

 

25 de marzo de 1996

Queridos hijos, los invito a que nuevamente se decidan a amar a Dios por sobre todas las cosas. En estos tiempos en que -por causa del espíritu de consumismo- se olvida lo que significa amar y apreciar los valores auténticos, los invito, una vez más, a poner a Dios en el primer lugar en sus vidas. No permitan que satanás los atraiga por medio de las cosas materiales, sino decídanse, hijitos, por Dios que es libertad, que es amor. Elijan la vida, no la muerte, y en este tiempo en que meditan la pasión y la muerte de Jesús, los invito, hijitos, a que se decidan por la vida que floreció por medio de la Resurrección. Que sus vidas se renueven hoy a través de la conversión que los llevará a la vida eterna.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de abril de 1996

Queridos hijos, hoy nuevamente los invito a que pongan la oración en primer lugar en sus familias. Hijitos, si Dios está en primer lugar ustedes buscarán la voluntad de Dios en todo lo que hagan. De este modo su conversión diaria será más fácil. Busquen con humildad, hijitos, lo que no está en orden en sus corazones y así comprenderán lo que tienen que hacer. Entonces la conversión ha de ser una tarea diaria que realizarán con gozo. Yo estoy con ustedes, hijitos, y los bendigo a todos y los invito a que sean mis testigos a través de la oración y de la conversión personal.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de mayo de 1996

Queridos hijos, hoy deseo agradecerles por todas las oraciones y sacrificios que ofrecieron en este mes a mí consagrado. Deseo, hijitos, que ustedes también sean activos en este tiempo que, a través mío, está unido al Cielo de manera especial. Oren para poder comprender que es necesario que todos ustedes colaboren, con sus vidas y con su ejemplo, a la obra de la salvación. Hijitos, deseo que los hombres se conviertan y que en ustedes me vean a mí y a mi Hijo Jesús. Intercederé por ustedes y los ayudaré a que se vuelvan luz. Ayuden a otros para que ayudándolos sus almas también encuentren la salvación.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de junio de 1996.

XV Aniversario de las Apariciones

Queridos hijos, hoy quiero agradecerles todos los sacrificios que me han ofrecido en estos días. Hijitos, los invito a que se abran a mí y se decidan por la conversión. Sus corazones, hijos queridos, aún no están completamente abiertos a mí y, por lo tanto, nuevamente los invito a que se abran a la oración a fin de que en la oración el Espíritu Santo los ayude para que sus corazones se vuelvan de carne y no de piedra.

¡Hijitos, gracias por haber respondido a mi llamado y por haber decidido caminar conmigo hacia la santidad!

 

25 de julio de 1996

Queridos hijos, hoy los invito a que se decidan por Dios cada día. Hijitos, ustedes hablan mucho de Dios y dan poco testimonio con sus vidas. Por eso, hijitos, decídanse por la conversión para que sus vidas sean verdaderas delante de Dios, de modo tal que en la verdad de sus vidas testimonien la belleza que Dios les ha dado. Hijitos, nuevamente los invito a que se decidan por la oración, porque en la oración podrán vivir la conversión. Cada uno se volverá, en la simplicidad, similar a un niño que está abierto al amor del Padre.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de agosto de 1996

¡Queridos hijos! Escuchen, porque deseo hablarles e invitarlos a tener más fe y confianza en Dios quien los ama fuera de toda medida. Hijitos, ustedes no saben vivir en la gracia de Dios, por eso nuevamente los llamo a todos a que lleven la palabra de Dios en sus corazones y en sus pensamientos. Hijitos, coloquen la Sagrada Escritura en un lugar visible en sus familias, léanla y vívanla. Enseñen a sus hijos porque si ustedes no son un ejemplo para ellos, sus hijos partirán alejados de Dios. Reflexionen y oren, así Dios nacerá en sus corazones y sus corazones estarán gozosos.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de setiembre de 1996

Queridos hijos, hoy los invito a que ofrezcan sus cruces y sus sufrimientos por mis intenciones. Hijitos, soy la Madre de ustedes y deseo ayudarlos buscando la gracia para ustedes ante Dios. Hijitos, ofrezcan sus sufrimientos como regalo a Dios para que se vuelvan una flor bellísima de alegría. Por eso, hijitos, oren para poder comprender que el sufrimiento puede volverse alegría y la cruz el camino de la alegría.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de octubre de 1996

Queridos hijos, hoy los invito a abrirse a Dios, el Creador, a fin de que Él pueda transformarlos. Hijitos, ustedes me son muy queridos. Yo los amo a todos y los llamo a estar más cerca de mí y a que su amor por mi Inmaculado Corazón sea más ferviente. Deseo renovarlos y guiarlos con mi Corazón al Corazón de Jesús, que aún hoy sufre por ustedes y los llama a la conversión y a la renovación. A través de ustedes deseo renovar el mundo. Comprendan, hijitos, que ustedes son la sal de la tierra y la luz del mundo. Hijitos, los invito y los amo, y de una manera especial les imploro ¡conviértanse!.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de noviembre de 1996

Queridos hijos, hoy nuevamente los invito a la oración, para que se preparen para la venida de Jesús con la oración, el ayuno y los pequeños sacrificios. Hijitos, que este tiempo sea un tiempo de gracia para ustedes. Aprovechen todo momento y hagan el bien porque sólo así podrán sentir el nacimiento de Jesús en sus corazones. Si ustedes dan el ejemplo con sus vidas y se vuelven signo del amor de Dios entonces la alegría prevalecerá en los corazones de los hombres.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de diciembre de 1996

Queridos hijos, hoy estoy con ustedes de una manera especial teniendo a Jesús Niño en mis brazos, y los invito, hijitos, a que se abran a su llamado. Él los invita a la alegría. Hijitos, vivan alegremente los mensajes del Evangelio, los que les estoy repitiendo desde que estoy con ustedes. Hijitos, soy la Madre de ustedes y deseo revelarles al Dios del amor y Dios de la paz. No quiero que sus vidas permanezcan en la tristeza sino que se realicen en la alegría, conforme al Evangelio, para la eternidad. Solamente así sus vidas tendrán sentido.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

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Año 1997

25 de enero de 1997

Queridos hijos, los invito a que reflexionen acerca de su futuro. Ustedes están creando un mundo nuevo sin Dios, sólo con sus propias fuerzas, y es por eso que no están contentos y no tienen la alegría en el corazón. Este tiempo es mi tiempo, por eso, hijitos, los invito nuevamente a orar. Cuando encuentren la unidad con Dios sentirán el hambre de la palabra de Dios y sus corazones, hijitos, desbordarán de alegría, y darán testimonio del amor de Dios dondequiera que estén. Los bendigo y les repito que estoy con ustedes para ayudarlos.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de febrero de 1997

Queridos hijos, hoy también los invito de manera particular a abrirse a Dios Creador y a volverse activos. En este tiempo, hijitos, los invito a que vean quién tiene necesidad de su ayuda espiritual o material. A través de su ejemplo, hijitos, ustedes serán las manos tendidas de Dios que la humanidad busca. Sólo así comprenderán que son llamados a dar testimonio y a transformarse en alegres portadores de la palabra y del amor de Dios.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de marzo de 1997

Queridos hijos, hoy los invito de manera especial a tomar la cruz en sus manos y a meditar en las llagas de Jesús. Pídanle a Jesús que sane sus heridas, las que ustedes, hijos queridos, han recibido durante sus vidas por causa de sus pecados o debido a los pecados de sus padres. Solamente así comprenderán, hijos queridos, que el mundo necesita de la sanación de la fe en Dios creador. Por medio de la Pasión y Muerte de Jesús en la Cruz comprenderán que sólo con la oración pueden, también ustedes, volverse apóstoles de la fe, viviendo, en la simplicidad y en la oración, la fe que es un don.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de abril de 1997

Queridos hijos, hoy los invito a que unan sus vidas a Dios Creador, porque sólo así sus vidas tendrán sentido y comprenderán que Dios es amor. Dios me envía entre ustedes por amor, para ayudarles a comprender que sin Él no hay ni futuro ni alegría y, por sobre todo, no hay salvación eterna. Hijitos, los invito a que dejen el pecado y a que acepten la oración en todo tiempo, para que en la oración puedan reconocer el sentido de sus vidas. Dios se da a aquel que lo busca.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de mayo de 1997

Queridos hijos, hoy los invito a glorificar a Dios. Que el nombre de Dios sea santo en sus corazones y en sus vidas. Hijitos, cuando están en la santidad de Dios, Dios está con ustedes y les dona la paz y la alegría que sólo vienen de Dios a través de la oración. Por eso, hijitos, renueven la oración en sus familias y sus corazones glorificarán el santo nombre de Dios, y el Paraíso reinará en sus corazones. Yo estoy cerca de ustedes e intercedo ante Dios por ustedes.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de junio de 1997

Queridos hijos, hoy estoy con ustedes de un modo especial y les traigo mi bendición maternal de paz. Oro por ustedes e intercedo por ustedes ante Dios para que comprendan que cada uno de ustedes es portador de paz. No pueden tener paz si sus corazones no están en paz con Dios. Por eso, hijitos, oren, oren, oren, porque la oración es el fundamento de su paz. Abran sus corazones y denle tiempo a Dios para que Él sea su amigo. Cuando se tiene verdadera amistad con Dios ninguna tempestad puede destruirla.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de julio de 1997

Queridos hijos, hoy los invito a responder mi invitación a la oración. Deseo, hijos queridos, que en este tiempo encuentren un rincón para la oración personal. Deseo guiarlos hacia la oración del corazón. Solamente así comprenderán que sin la oración la vida de ustedes es vacía. Descubrirán el sentido de sus vidas cuando hayan descubierto a Dios en la oración. Por eso, hijitos, abran las puertas de sus corazones y comprenderán que la oración es alegría sin la cual no pueden vivir.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de agosto de 1997

Queridos hijos, Dios me concede este tiempo cual don para ustedes, para que pueda instruirlos y conducirlos por el camino de la salvación. Ahora, hijos queridos, ustedes no comprenden esta gracia pero pronto ha de venir el momento en el que añorarán estos mensajes. Por eso, hijitos, vivan todas las palabras que les he dado en este período de gracia y hagan revivir la oración hasta que ella se vuelva alegría. Invito de manera particular a todos los que se han consagrado a mi Corazón Inmaculado a que sean ejemplo para los otros. Invito a todos los sacerdotes, religiosos y religiosas a rezar el Rosario y a enseñar a los otros a orar. Hijitos, el Rosario es particularmente importante para mí. Por medio del Rosario es que ustedes me abren sus corazones y yo puedo ayudarlos.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de setiembre de 1997

Queridos hijos, hoy los invito a que comprendan que sin amor no pueden entender que Dios debe estar en el primer lugar en sus vidas. Por eso, hijitos, los invito a todos a amar, no con amor humano, sino con el amor de Dios. Así sus vidas serán más hermosas y no interesadas. Comprenderán que Dios se da por amor del modo más simple. Hijitos, para que puedan comprender mis palabras, que les doy por amor, oren, oren, oren y así podrán aceptar con amor a los demás y perdonar a todos aquellos que les han hecho mal. Respondan con oración; la oración es el fruto del amor hacia Dios Creador.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de octubre de 1997

Queridos hijos, hoy también estoy con ustedes y a todos los invito a renovarse viviendo mis mensajes. Hijitos, que para ustedes la oración sea la vida y sean ejemplo para los demás. Deseo, hijitos, que se vuelvan portadores de la paz y de la alegría de Dios en el mundo de hoy que no tiene paz. Por eso, hijitos, ¡oren, oren, oren! Estoy con ustedes y los bendigo con mi paz maternal.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de noviembre de 1997

Queridos hijos, hoy los invito a que comprendan su vocación cristiana. Hijos queridos, los conduje y los estoy conduciendo a través de este tiempo de gracia para que se vuelvan conscientes de su vocación cristiana. Los santos mártires morían dando testimonio: "soy cristiano y amo a Dios por sobre todas las cosas". Hijitos, hoy también los invito a regocijarse y a ser cristianos llenos de gozo, responsables y conscientes de que Dios los llamó de un modo especial para que, llenos de alegría, sean las manos extendidas hacia aquellos que no creen y para que, a través del ejemplo de sus vidas, ellos puedan recibir la fe y el amor de Dios. Por eso, oren, oren, oren para que sus corazones puedan abrirse y ser sensibles a la Palabra de Dios.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de diciembre de 1997

Queridos hijos, hoy nuevamente me alegro con ustedes y los invito al bien. Deseo que cada uno de ustedes medite y lleve la paz en su corazón y diga: "¡Yo quiero poner a Dios en el primer lugar en mi vida!". Será así, hijitos, que cada uno de ustedes llegará a ser santo. Hijitos, díganle a cada uno: "Yo te deseo el bien" y él ha de responder con el bien y el bien, hijos queridos, habitará en el corazón de cada hombre. Esta noche, hijitos, les traigo el bien de mi Hijo que dio su vida para salvarlos. Por eso, hijitos, alégrense y extiendan las manos hacia Jesús, que es sólo bien.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

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Año 1998

25 de enero de 1998

Queridos hijos, hoy los invito nuevamente a todos a la oración. Sólo con la oración, hijos queridos, sus corazones cambiarán, se volverán mejores y más sensibles a la palabra de Dios. Hijitos, no permitan que satanás los arrastre y haga de ustedes lo que quiere. Los invito a que sean responsables y decididos y a consagrar cada día a Dios en la oración. Que la Santa Misa no se vuelva para ustedes un hábito sino la vida. Viviendo cada día la Santa Misa sentirán la necesidad de la santidad y crecerán en santidad. Yo estoy cerca de ustedes e intercedo ante Dios por cada uno de ustedes para que Él les dé la fuerza para cambiar el corazón.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de febrero de 1998

Queridos hijos, hoy también estoy con ustedes y nuevamente los invito a todos a acercarse a mí a través de sus oraciones. En este tiempo de gracia los invito especialmente a la renuncia. Mediten, hijitos, y vivan, por medio de sus pequeños sacrificios, la Pasión y Muerte de Jesús por cada uno de ustedes. Sólo si se aproximan a Jesús comprenderán el amor inconmensurable que Él tiene por cada uno de ustedes. Por medio de la oración y de sus sacrificios se han de volver más abiertos al don de la fe, al amor por la Iglesia y por las personas que los rodean. Los amo y los bendigo.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de marzo de 1998

Queridos hijos, hoy también los invito al ayuno y a la renuncia. Hijitos, renuncien a aquello que les impide estar más cerca de Jesús. Especialmente los invito a que oren, ya que solamente con la oración podrán vencer la propia voluntad y podrán descubrir cuál es la voluntad de Dios aún en las cosas más pequeñas. Hijitos, será con sus vidas cotidianas que ustedes han de volverse ejemplo y darán testimonio si viven para Jesús o contra Él y su voluntad. Hijitos, deseo que lleguen a ser apóstoles del amor. A partir del amor que ustedes tengan, hijitos, se reconocerá que son míos.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de abril de 1998

Queridos hijos, hoy los invito a abrirse a Dios a través de la oración, como una flor se abre a los rayos matinales del sol. Hijitos, no teman. Yo estoy con ustedes e intercedo ante Dios por cada uno para que sus corazones acepten el don de la conversión. Hijitos, únicamente así comprenderán la importancia de la gracia en estos tiempos y Dios estará más cerca de ustedes.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de mayo de 1998

Queridos hijos, hoy los invito a que se preparen con oración y sacrificio para la venida del Espíritu Santo. Hijitos, éste es un tiempo de gracia y por eso nuevamente los invito a que se decidan por Dios Creador. Permítanle que los cambie y los transforme. Que sus corazones estén dispuestos a escuchar y vivir todo lo que el Espíritu Santo tiene en Su plan para cada uno de ustedes. Hijitos, permítanle al Espíritu Santo conducirlos por el camino de la verdad y de la salvación hacia la vida eterna.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de junio de 1998

Queridos hijos, hoy deseo agradecerles por vivir mis mensajes. A todos los bendigo con mi bendición maternal y los llevo ante mi Hijo Jesús.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de julio de 1998

¡Queridos hijos! Hoy, hijitos, los invito a estar con Jesús por medio de la oración, para poder así descubrir la belleza de las creaturas de Dios mediante la experiencia personal de la oración. Ustedes no pueden hablar ni dar testimonio de la oración si no oran. Por eso, hijitos, permanezcan con Jesús en el silencio del corazón para que Él los cambie y los transforme con su Amor. Hijitos, éste es para ustedes un tiempo de gracia. Aprovechen de él para la conversión personal porque cuando tienen a Dios lo tienen todo.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de agosto de 1998

¡Queridos hijos! Hoy los invito a estar aún más cerca mío por medio de la oración. Hijitos, soy su Madre, los amo y deseo que cada uno de ustedes se salve y esté conmigo en el Cielo. Por esto, hijos queridos, oren, oren, oren hasta que sus vidas se vuelvan oración.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de setiembre de 1998

¡Queridos hijos! Hoy los invito a volverse testigos míos viviendo la fe de sus padres. Hijitos, ustedes buscan signos y mensajes y no ven que –con el amanecer de cada día- Dios los llama a convertirse y a regresar al camino de la verdad y de la salvación. Ustedes hablan demasiado, hijitos, pero trabajan poco en su propia conversión. Por eso, conviértanse y comiencen a vivir mis mensajes no con palabras sino con la vida. De ese modo, hijitos, tendrán la fuerza de decidirse por la verdadera conversión del corazón.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de octubre de 1998

¡Queridos hijos! Hoy los invito a acercarse a mi Corazón Inmaculado. Los invito a renovar en sus familias el fervor de los primeros días, cuando los llamé al ayuno, a la oración y a la conversión. Hijitos, ustedes han aceptado mis mensajes con un corazón abierto a pesar de que no sabían qué era la oración. Hoy los invito a que se abran totalmente a mí para que pueda transformarlos y guiarlos al Corazón de mi Hijo Jesús, para que Él los llene con su amor. Sólo así, hijitos, encontrarán la verdadera paz, la paz que sólo Dios les da.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de noviembre de 1998

Queridos hijos, hoy los invito a prepararse para la venida de Jesús. Particularmente preparen sus corazones. Que la Santa Confesión sea para ustedes el primer paso de conversión y luego, hijos queridos, decídanse por la santidad. Que la conversión y la decisión por la santidad comiencen hoy, no mañana. Hijitos, a todos los invito al camino de la salvación y deseo mostrarles el camino hacia el Paraíso. Por eso, hijitos, ¡sean míos! y decídanse conmigo por la santidad. Hijitos, acepten la oración con seriedad y oren, oren, oren.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de diciembre de 1998

Queridos hijos, en esta alegría navideña deseo bendecirlos con mi bendición. De manera especial, hijitos, les doy la bendición del Pequeño Jesús. Que Él los llene con su paz. Hoy, hijitos, ustedes no tienen paz pero la anhelan. Por eso, con mi Hijo Jesús los invito en este día a que oren, oren, oren, porque sin oración no tienen ni alegría ni paz ni futuro. Anhelen la paz y búsquenla. Dios es la verdadera paz.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

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Año 1999

25 de enero de 1999

Queridos hijos, nuevamente los invito a la oración. Ustedes no tienen la excusa de que tienen que trabajar más, porque la naturaleza aún duerme un sueño profundo. Ábranse a la oración. Renueven la oración en sus familias. Pongan la Sagrada Escritura en un lugar visible en sus familias. Léanla, medítenla y aprendan cómo Dios ama a su pueblo. Hoy también se manifiesta Su amor ya que me envía para llamarlos al camino de la salvación.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de febrero de 1999

Queridos hijos, hoy también estoy con ustedes de una manera especial, contemplando y viviendo en mi Corazón la Pasión de Jesús. Hijitos, abran sus corazones y denme todo lo que hay en ellos. Las alegrías, las tristezas y todo dolor, aún el más pequeño, para que pueda yo ofrecerlos a Jesús y para que Él, con su inconmensurable amor, queme y transforme sus tristezas en el gozo de su Resurrección. Es por eso que ahora los llamo, hijitos, de un modo particular, a que abran sus corazones a la oración, y así, a través de ella, puedan volverse amigos de Jesús.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de marzo de 1999

Queridos hijos, los invito a la oración del corazón. Los invito especialmente, hijitos, a que oren por la conversión de los pecadores, por aquellos que con la espada del odio y de la diaria blasfemia traspasan mi corazón y el de mi Hijo Jesús. Oremos, hijitos, por los que no quieren conocer el amor de Dios, aunque estén en la Iglesia. Oremos para que se conviertan y así la Iglesia resucite en el amor. Hijitos, solamente con el amor y la oración pueden vivir este tiempo que les es dado para la conversión. Pongan a Dios en el primer lugar y entonces Jesús resucitado se volverá el amigo de ustedes.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de abril de 1999

Queridos hijos, hoy también los invito a la oración. Hijitos, sean portadores gozosos de paz y de amor en este mundo sin paz. Por medio del ayuno y de la oración testimonien que son míos y que viven mis mensajes. ¡Oren y busquen! Oro e intercedo por ustedes ante Dios, para que se conviertan y para que sus vidas y sus comportamientos sean siempre cristianos.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de mayo de 1999

Queridos hijos, hoy también los invito a que se conviertan y crean con mayor fuerza en Dios. Hijitos, ustedes buscan la paz y oran de distintas maneras pero aún no le han dado el corazón a Dios, para que Él pueda llenarlos con su Amor. Ésta es la razón por la que estoy con ustedes, para enseñarles y para acercarlos al Amor de Dios. Si aman a Dios por sobre todas las cosas, entonces les será fácil orar y abrirle el corazón.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de junio de 1999

Queridos hijos, hoy les doy gracias porque viven mis mensajes y con sus vidas dan testimonio de ellos. Sean fuertes, hijitos, y oren para que la oración les dé fuerzas y alegría. Sólo así cada uno de ustedes será mío y yo los guiaré por el camino de la salvación. Hijitos, oren y con sus vidas testimonien mi presencia aquí. Que cada día sea para ustedes un testimonio gozoso del amor de Dios.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de julio de 1999

Queridos hijos, hoy también me regocijo con ustedes y los invito a todos a la oración del corazón. Hijitos, los invito a que todos, aquí conmigo, agradezcamos a Dios por las gracias que les da a través mío. Deseo que comprendan que quiero crear aquí, no sólo un lugar de oración, sino también de encuentro de corazones. Deseo que mi corazón, el de Jesús y sus corazones se fundan en un único corazón de amor y de paz. Por eso, hijitos, oren y alégrense por todo lo que Dios hace aquí, a pesar de que satanás provoca pleitos e intranquilidad. Yo estoy con ustedes y los conduzco a todos por el camino del amor.
Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de agosto de 1999

Queridos hijos, hoy también los invito a que den gloria a Dios Creador en los colores de la naturaleza. Él les habla, también por medio de la flor más pequeña, acerca de su belleza y de la profundidad del amor con el que los ha creado. Hijitos, dejen que la oración brote de sus corazones como agua fresca de manantial. Que los campos de trigo les hablen de la misericordia de Dios hacia cada creatura. Por eso, renueven la oración de acción de gracias por todo lo que Él les da.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de setiembre de 1999

Queridos hijos, hoy nuevamente los invito a que se vuelvan portadores de mi paz, especialmente ahora, cuando se habla de que Dios está lejos. En verdad, jamás ha estado Él tan cerca de ustedes. Los invito a que renueven la oración en sus familias leyendo la Sagrada Escritura, y que experimenten la alegría en el encuentro con Dios, quien ama a sus creaturas infinitamente.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de octubre de 1999

Queridos hijos, no olviden: éste es un tiempo de gracia. Por eso, ¡oren, oren, oren!

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de noviembre de 1999

Queridos hijos, hoy también los invito a la oración. En este tiempo de gracia, que la cruz sea la señal de amor y de unidad por la cual llega la paz verdadera. Por lo tanto, hijitos, oren, especialmente en este tiempo, para que en sus corazones nazca el Niño Jesús, creador de la paz. Sólo con la oración llegarán a ser mis apóstoles de la paz en este mundo sin paz. Por eso, oren hasta que la oración se convierta para ustedes en gozo.

¡Gracias por haber respondido a mi llamado!

 

25 de diciembre de 1999

¡Queridos hijos,  éste es un tiempo de gracia!

Hijitos, hoy de una manera especial con el Niño Jesús a quien llevo en mis brazos, les doy la posibilidad de decidirse por la paz: con su Sí a la Paz y su decisión por Dios, se abre para ustedes una nueva posibilidad para la paz. Solamente así, hijitos, el tiempo de este siglo será para ustedes un tiempo de paz y de prosperidad. Por eso, pongan al Niño Jesús recién nacido en el primer lugar en sus vidas, y Él los conducirá por el camino de la salvación.

¡Gracias por haber respondido a mi llamado!

 

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Año Santo 2000

25 de enero de 2000

Queridos hijos, los invito a la oración incesante. Si oran están más cerca de Dios y Él los conducirá por el camino de la paz y de la salvación. Es por eso que hoy los llamo a dar la paz a los otros. La verdadera paz está sólo en Dios. Abran sus corazones y vuélvanse dadores de paz, y los otros, por medio de ustedes y en ustedes, han de descubrir la paz, y así ustedes darán testimonio de la paz y del amor que Dios les da.

¡Gracias por haber respondido a mi llamado!

 

25 de febrero de 2000

Queridos hijos, despierten del sueño de incredulidad y de pecado, porque éste es un tiempo de gracia que Dios les da. Utilicen este tiempo y busquen la gracia de la sanación de sus corazones por parte de Dios para que puedan con el corazón mirar a Dios y a los hombres. Oren particularmente por aquellos que no han conocido el amor de Dios, y den testimonio con sus vidas para que también ellos puedan conocer a Dios y a su inconmensurable amor.

Gracias por haber respondido a mi llamado.    

 

25 de marzo de 2000

Queridos hijos, oren y aprovechen este tiempo porque es tiempo de gracia. Estoy con ustedes e intercedo ante Dios por cada uno de ustedes para que su corazón se abra a Dios y al amor de Dios. Hijitos, oren incesantemente hasta que la oración se vuelva para ustedes alegría.

Gracias por haber respondido a mi llamado. 

 

25 de abril de 2000

Queridos hijos, hoy también los invito a la conversión. Ustedes se preocupan demasiado de las cosas materiales y poco de las espirituales. Abran sus corazones y vuelvan a trabajar más en la conversión personal. Decídanse a dedicar cada día un tiempo a Dios y a la oración, hasta que la oración se vuelva para ustedes un encuentro gozoso con Dios. Solamente así la vida de ustedes tendrá sentido y contemplarán con alegría la vida eterna.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de mayo de 2000

Queridos hijos, con ustedes me regocijo y, en este tiempo de gracia, los invito a una renovación espiritual. Oren, hijitos, para que en ustedes habite el Espíritu Santo en plenitud, de modo tal que en la alegría sean capaces de dar testimonio a todos aquellos que están lejos de la fe. Hijos queridos, oren especialmente por los dones del Espíritu Santo, para que en el espíritu del amor estén, cada día y en cada situación, más cerca del hermano y superen toda dificultad con sabiduría y amor. Estoy con ustedes e intercedo por cada uno de ustedes ante Jesús.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de junio de 2000 

Queridos hijos, hoy los invito a la oración. Quien ora no teme el futuro. Hijos queridos no lo olviden, estoy con ustedes y los amo a todos.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de julio de 2000

Queridos hijos, no olviden que están aquí en la tierra en camino hacia la eternidad y que sus moradas están en el Cielo. Por eso, hijitos, estén abiertos al amor de Dios y abandonen el egoísmo y el pecado. Que la alegría de ustedes esté sólo en descubrir a Dios en la oración de todos los días. Por lo tanto, aprovechen este tiempo y oren, oren, oren. Dios está cerca de ustedes en la oración y por medio de la oración.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de agosto de 2000

Queridos hijos, deseo compartir con ustedes mi alegría. En mi Corazón Inmaculado siento que son muchos los que se han acercado a mí y que, de manera especial, orando y convirtiéndose, llevan en sus corazones la victoria de mi Corazón Inmaculado.

Deseo agradecerles y estimularlos a trabajar más para Dios y su Reino, con el amor y la fuerza del Espíritu Santo. Estoy con ustedes y los bendigo con mi bendición maternal.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de setiembre de 2000

Queridos hijos, hoy los invito a abrirse a la oración. Que la oración se vuelva alegría para ustedes. Renueven la oración en sus familias y formen grupos de oración, así experimentarán alegría en la oración y comunión. Todos los que oran y son miembros de grupos de oración, están abiertos a la voluntad de Dios en sus corazones y con alegría dan testimonio del amor de Dios. Estoy con ustedes, los llevo a todos en mi corazón y los bendigo con mi bendición maternal.
Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de octubre de 2000

Queridos hijos, hoy deseo abrirles mi corazón maternal e invitarlos a todos a orar por mis intenciones. Deseo renovar con ustedes la oración e invitarlos al ayuno, que deseo ofrecer a mi Hijo Jesús para la venida de un nuevo tiempo, un tiempo de primavera. En este año jubilar muchos corazones se abrieron a mí y la Iglesia se está renovando en el Espíritu.

Me regocijo con ustedes y doy gracias a Dios por este don y los invito, hijitos, a que oren, oren, oren para que la oración se vuelva para ustedes alegría.
Gracias por haber respondido a mi llamado.
  

 

25 de noviembre de 2000

Queridos hijos, hoy, cuando el Cielo está de manera especial cerca de ustedes, los invito a la oración, para que a través de la oración pongan a Dios en el primer lugar. Hijitos, hoy estoy cerca de ustedes y bendigo a cada uno con mi bendición maternal, para que tengan fuerza y amor para todas las personas que encuentren en su vida terrena y para que puedan dar el amor de Dios. Me regocijo con ustedes y deseo decirles que su hermano Slavko ha nacido al Cielo y que intercede por ustedes. 

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de diciembre de 2000

Queridos hijos, hoy -cuando Dios me ha concedido estar con ustedes con el Pequeño Jesús en brazos- me regocijo con ustedes y doy gracias a Dios por todo lo que ha hecho en este año jubilar. Doy gracias a Dios especialmente por todas las vocaciones de aquellos que han dicho "sí" a Dios en plenitud. A todos los bendigo con mi bendición y la bendición de Jesús recién nacido. Oro por todos ustedes para que nazca la alegría en sus corazones y para que también en alegría lleven ustedes la alegría que yo tengo hoy. En este Niño les traigo al Salvador de sus corazones y a Aquél que los invita a la santidad de la vida. 

Gracias por haber respondido a mi llamado. 

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