Los Mensajes

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Mensajes dictados por la Virgen a partir de 1984

Año 1984

1 de marzo de 1984

Queridos hijos, yo he escogido esta parroquia de manera especial y mi deseo es guiarla. La protejo con amor y deseo que todos sean míos. Gracias por haber venido aquí esta tarde. Deseo que cada vez sean más numerosos los que estén conmigo y con mi Hijo. Cada jueves les daré un mensaje particular para ustedes.

 

8 de marzo de 1984

Gracias por haber respondido a mi llamado. Queridos hijos, conviértanse ustedes, los de la parroquia. Éste es mi segundo deseo. De ese modo ayudarán a que se conviertan todos los que vengan aquí.

 

15 de marzo de 1984

También esta tarde, queridos hijos, les estoy agradecida por haber venido aquí. Adoren ininterrumpidamente al Santísimo Sacramento del Altar. Yo estoy siempre presente cuando los fieles están en adoración. En ese momento se obtienen gracias particulares.

 

22 de marzo de 1984

Queridos hijos, esta tarde los invito a honrar de manera particular durante la Cuaresma las llagas que mi Hijo recibió por los pecados de esta parroquia. Únanse a mis oraciones por esta parroquia para que Sus sufrimientos Le sean soportables. Gracias por haber respondido a mi llamado. Esfuércense por  venir cada vez en mayor número.

 

29 de marzo de 1984

Queridos hijos, esta tarde en particular los invito a ser perseverantes en las pruebas. Consideren cuánto sufre mi Hijo todavía hoy a causa de sus pecados. Por eso, cuando tengan sufrimientos ofrézcanlos en sacrificio a Dios.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

5 de abril de 1984

Queridos hijos, esta tarde los invito a honrar de manera especial el Corazón de mi Hijo Jesús. Hagan penitencia para reparar las heridas infligidas al Corazón de mi Hijo. Ese Corazón es herido con cada pecado grave.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

12 de abril de 1984

Queridos hijos, hoy les ruego poner fin a las murmuraciones y a orar por la unidad de la parroquia, porque mi Hijo y yo tenemos un plan especial para esta parroquia.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

19 de abril de 1984 (Jueves Santo)

Queridos hijos, tengan todos ustedes mis mismos sentimientos. Oren, oren, oren.

 

30 de abril de 1984

La vidente Marija Pavlovich -quien recibe los mensajes- le preguntó a nuestra Señora: "Querida Señora, ¿por qué no me diste mensaje para la parroquia el jueves?". La Virgen respondió:  "No quiero obligar a nadie a hacer lo que no siente y no desea, aunque tengo mensajes particulares para la parroquia con los que querría avivar la fe de todos los fieles. Lamentablemente son muy pocos los que han aceptado los mensajes de los jueves. Al comienzo eran muchos, pero ahora parece haberse vuelto una costumbre, y es así que últimamente algunos piden los mensajes más por curiosidad que por fe o devoción hacia mi Hijo y hacia mí."

 

10 de mayo de 1984

Muchos fieles se conmovieron por el último mensaje de Nuestra Señora. Algunos pensaban que la Virgen ya no daría más mensajes para la parroquia, pero esta tarde Ella dijo: "Les hablo y deseo seguirles hablando. Pero ustedes deben escuchar mis palabras".

 

17 de mayo de 1984

Queridos hijos, hoy estoy feliz porque hay muchos de ustedes que desean consagrase a mí. Les doy gracias! No se han equivocado. Mi Hijo,  Jesucristo, quiere concederles, a través mío, gracias particulares. Mi Hijo está contento por su abandono a mí.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

24 de mayo de 1984

Queridos hijos, ya les he dicho que los he escogido de manera especial y así como son. Yo soy la Madre que los ama a todos. Y en los momentos en que las cosas se pongan difíciles, no teman, porque yo los amo aún cuando están lejos de mí y de mi Hijo. Les ruego que no permitan que mi Corazón llore lágrimas de sangre a causa de las almas que se pierden en el pecado. Por eso, queridos hijos, oren, oren.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

31 de mayo de 1984

Fiesta de la Ascensión. Estaban presentes muchas personas de afuera. La Virgen no dio el mensaje para la parroquia pero le dijo a la vidente Marija que lo daría el próximo sábado para que fuera dado a conocer el domingo durante la Misa parroquial.

 

2 de junio de 1984

Queridos hijos, esta tarde quiero pedirles que durante los días de esta novena oren para que el Espíritu Santo descienda sobre sus familias y su parroquia. Oren y no se arrepentirán. Dios les concederá Sus dones, con los que Lo glorificarán hasta el fin de sus vidas terrenas.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

9 de junio de 1984

Queridos hijos, mañana por la noche oren para recibir el Espíritu de la Verdad, en particular ustedes los de esta parroquia, porque tienen necesidad del Espíritu de la Verdad para poder transmitir los mensajes así como son, sin agregar ni quitar nada, así como yo se los doy. Oren para que el Espíritu Santo les infunda el espíritu de oración para que oren más. Yo, como su Madre, les digo que ustedes aún oran poco.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

21 de junio de 1984

¡Oren, oren, oren!

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

5 de julio de 1984

Queridos hijos, hoy quiero decirles que deben orar antes de comenzar cada trabajo y terminarlo con una oración. Si lo hacen así, Dios los bendecirá y bendecirá sus trabajos. En estos días ustedes han estado trabajando mucho y orado poco. Por eso, oren. En la oración encontrarán descanso.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

12 de julio de 1984

Queridos hijos, en estos días satanás está tratando de obstaculizar mis planes. Oren para que su plan no tenga éxito. Yo rogaré a mi Hijo Jesús para que Él les conceda la gracia de experimentar Su victoria en las tentaciones de satanás.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

19 de julio de 1984

Queridos hijos, en estos días ustedes han experimentado cómo actúa satanás. Estoy siempre con ustedes. No teman a las tentaciones porque Dios siempre vela sobre ustedes y yo me he entregado a ustedes y estoy con ustedes aún en las tentaciones más pequeñas.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

26 de julio de 1984

Queridos hijos, hoy también deseo invitarlos a la oración perseverante y a la penitencia. Especialmente los jóvenes de esta parroquia sean más activos en la oración.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

2 de agosto de 1984

Queridos hijos, hoy estoy contenta y les agradezco sus oraciones. En estos días oren aún más por la conversión de los pecadores.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

11 de agosto de 1984

Queridos hijos, oren porque satanás insiste en hacer fracasar mis planes. Oren con el corazón y en la oración abandónense a Jesús.

 

14 de agosto de 1984

Esta aparición ocurrió inesperadamente. Era martes, víspera de la Asunción. Ivan estaba orando en su casa, y luego comenzó a prepararse para ir a la Iglesia, a la liturgia vespertina. Nuestra Señora se le apareció sorpresivamente y le pidió que transmitiera el siguiente mensaje a la gente:

Pido a las personas que estos días oren conmigo y oren lo más posible, y que además ayunen estrictamente los miércoles y los viernes, que recen cada día al menos un Rosario completo: misterios gozosos, dolorosos y gloriosos.

Nuestra Señora pidió a la gente que aceptara este mensaje con una voluntad firme. Ella pidió especialmente esto a los fieles de la parroquia y de los lugares vecinos.

 

16 de agosto de 1984

Queridos hijos, los invito especialmente a ustedes, los de la parroquia, a vivir mis mensajes y transmitirlos a los demás, dondequiera que los encuentren.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

23 de agosto de 1984

¡Oren, oren, oren!

Marija dijo que Nuestra Señora pedía a los fieles, especialmente a los jóvenes, ser más disciplinados durante la Misa.

 

30 de agosto de 1984

Queridos hijos, también la Cruz formaba parte del plan de Dios cuando ustedes la construyeron. Especialmente en estos días vayan al Monte (Krizevac) y oren al pie de la Cruz. Necesito de sus oraciones.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

6 de setiembre de 1984

Queridos hijos, sin oración no hay paz. Por eso les digo, queridos hijos, oren por la paz al pie de la Cruz.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

13 de setiembre de 1984

Queridos hijos, aún necesito de sus oraciones. Ustedes se preguntarán: ¿Por qué tantas oraciones? Miren en torno suyo, queridos hijos, y verán cuán grande es el pecado que reina en el mundo. Por eso, oren para que Jesús triunfe.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

20 de setiembre de 1984

Queridos hijos, hoy los invito a comenzar a ayunar con el corazón. Hay muchas personas que sólo ayunan porque todos los demás están ayunando. Y se ha convertido en una costumbre que nadie quiere abandonar. Pido a la parroquia que ayune en acción de gracias porque Dios me ha permitido quedarme tanto tiempo en esta parroquia. Queridos hijos, ayunen y oren con el corazón.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

                       

27 de setiembre de 1984

Queridos hijos, con sus oraciones me han ayudado a llevar a cabo mis planes. Continúen orando para que estos planes se realicen plenamente. Pido a las familias de la parroquia que recen el Rosario en familia.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

4 de octubre de 1984

Queridos hijos, hoy deseo decirles que con sus oraciones me hacen muy feliz, aunque hay muchos, incluso en la parroquia, que aún no oran y mi corazón se entristece. Por lo tanto, oren para que pueda llevar al Señor todas sus oraciones y sacrificios.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

8 de octubre de 1984

Este mensaje fue dado a la parroquia a través de Jakov en su casa, pues no había ido a la Iglesia porque no se sentía bien.

Queridos hijos, que todas las oraciones que hagan por la noche en sus casas sean por la conversión de los pecadores, porque el mundo está en pecado grave. Recen el Rosario cada noche.

 

11 de octubre de 1984

Queridos hijos, les doy gracias por haber ofrecido al Señor todas sus penas, incluso ahora que Él los pone a prueba con los frutos de la cosecha. Queridos hijos, sepan que Él los ama y por eso los pone a prueba. Continúen ofreciendo siempre todos sus sacrificios al Señor y no se preocupen.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

18 de octubre de 1984

Queridos hijos, hoy los invito a leer todos los días la Sagrada Biblia en sus casas; colóquenla en un lugar bien visible para que siempre los estimule a leerla y a orar.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de octubre de 1984

Queridos hijos, oren durante este mes. Dios me ha concedido cada día a fin de que pueda ayudarlos con gracias para defenderlos del mal. ¡Éste es mi mes! Yo quiero dárselos. Ustedes solamente deben orar y Dios les concederá las gracias que están buscando. Yo los ayudaré en eso.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

1 de noviembre de 1984

Queridos hijos, hoy los invito a renovar la oración en sus casas. Los trabajos del campo han concluido; ahora dedíquense a la oración. Que la oración ocupe el primer lugar en sus familias.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

8 de noviembre de 1984

Queridos hijos, ustedes no son conscientes de los mensajes que Dios les envía a través mío. Él está derramando grandes gracias y ustedes no lo comprenden. Oren al Espíritu Santo para que los ilumine. Si ustedes supieran cuántas gracias les concede Dios, orarían sin parar.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

15 de noviembre de 1984

Queridos hijos, ustedes son un pueblo elegido y Dios les ha concedido grandes gracias. Ustedes no están conscientes de los mensajes que les doy. Ahora deseo decirles sólo esto: oren, oren, oren! No sé qué más decirles, porque los amo y deseo que mediante la oración conozcan el amor de Dios y el mío.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

22 de noviembre de 1984

Queridos hijos, en estos días esfuércense por vivir los principales mensajes y arráiguenlos en sus corazones hasta el jueves.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

29 de noviembre de 1984

Queridos hijos, no, ustedes no saben amar y no saben escuchar con amor las palabras que les estoy dando. Deben ser conscientes, mis amados hijos, que soy su Madre y que he venido a la tierra para enseñarles a escuchar con amor, a orar con amor y no obligados a causa de la cruz que llevan. Por medio de la cruz, Dios es glorificado en cada hombre.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

6 de diciembre de 1984

Queridos hijos, en estos días los invito a la oración en familia. Muchas veces les he dado mensajes en nombre de Dios, pero no los han escuchado. Esta Navidad será inolvidable para ustedes sólo si aceptan los mensajes que les estoy dando. Queridos hijos, no permitan que ese día de gran gozo se convierta para mí en el día más triste.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

13 de diciembre de 1984

Queridos hijos, ustedes saben que el tiempo del gozo está cercano, pero que sin amor no obtendrán nada. Por lo tanto, antes que nada, comiencen a amar a sus familias, a amarse los unos a los otros en la parroquia y entonces  serán capaces de amar y acoger a todos los que vienen aquí. Que esta semana sea para ustedes la semana en la que necesiten aprender a amar.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

20 de diciembre de 1984

Queridos hijos, hoy los invito a hacer algo concreto por Jesucristo. Deseo que cada familia de la parroquia, como signo de abandono a Jesús, traiga una flor para el día de gozo. Deseo que cada miembro de la familia coloque una flor junto al pesebre para que Jesús pueda venir y ver su entrega a Él.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

21 de diciembre de 1984

Mensaje de Navidad dado a través de Jelena Vasilij:

Deseo que ustedes sean como una flor que florece en Navidad para Jesús, una flor que no deje de seguir floreciendo cuando la Navidad haya pasado. Deseo que sus corazones sean como los de los pastores delante de Jesús.

 

27 de diciembre de 1984

Queridos hijos, en esta Navidad satanás quería obstaculizar de manera especial los planes de Dios. Queridos hijos, ustedes mismos habrán experimentado a satanás el mismo día de Navidad. Pero Dios ha vencido en todos sus corazones. ¡Que el gozo reine en sus corazones!

Gracias por haber respondido a mi llamado.


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Año 1985

3 de enero de 1985

Queridos hijos, el Señor les ha dado grandes gracias durante estos días. Querría que esta semana fuese la semana de acción de gracias por todas las gracias que el Señor les ha concedido.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

10 de enero de 1985

Queridos hijos, hoy también deseo agradecerles por todos los sacrificios, en especial deseo agradecerles a aquellos que son muy queridos a mi corazón y a los que de buena voluntad vienen hasta aquí. Hay muchos fieles de la parroquia que no escuchan los mensajes, pero por aquellos que me son particularmente queridos, continuaré dando mensajes a la parroquia. Y los seguiré dando porque los amo y porque deseo que ustedes difundan los mensajes con el corazón.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

14 de enero de 1985

Queridos hijos, satanás es muy fuerte y quiere destruir con todo su poder mis planes que he comenzado a realizar con ustedes. Ustedes oren, sólo oren y no dejen de hacerlo ni siquiera un instante. Yo rogaré a mi Hijo para que se realicen todos los planes que he comenzado. Sean pacientes y perseverantes en la oración. Y no permitan que satanás los debilite. Él actúa muy fuertemente en el mundo. ¡Estén atentos! (Mensaje dado a conocer por medio de Vicka).

 

17 de enero de 1985

Queridos hijos, en estos días satanás se está ensañando fuertemente con toda su maldad contra esta parroquia. Y ustedes, queridos hijos, se han adormecido en la oración y sólo pocos de ustedes asisten a la Santa Misa. En los días de la tentación, resistan.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

24 de enero de 1985

Queridos hijos, en estos días ustedes han saboreado la gracia de Dios a través de la renovación espiritual de esta parroquia. Satanás, con mayor ferocidad aún, quiere quitarles a cada uno de ustedes el gozo. Con la oración pueden desarmarlo completamente y asegurarse el gozo.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

31 de enero de 1985

Queridos hijos, hoy deseo decirles que abran sus corazones a Dios como las flores de la primavera se abren al sol. Soy su Madre y deseo que siempre estén más cerca del Padre, a fin de que Él conceda siempre abundantes dones a sus corazones.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

7 de febrero de 1985

Queridos hijos, en estos días satanás se está manifestando fuertemente en esta parroquia. Oren, queridos hijos, para que se cumpla la voluntad de Dios y que cada obra de satanás se transforme para gloria de Dios. Me he quedado tanto tiempo con ustedes para ayudarlos en las pruebas.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

14 de febrero de 1985

Queridos hijos, hoy es el día en que doy mi mensaje para la parroquia, pero no toda la parroquia acepta y vive los mensajes. Estoy triste y deseo que ustedes, queridos hijos, escuchen y vivan mis mensajes. Cada familia debe orar unida y leer la Biblia.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

21 de febrero de 1985

Queridos hijos, día tras día los invito a que renueven la oración en la parroquia, pero ustedes no lo han aceptado. Hoy los invito por última vez. Ahora es Cuaresma y ustedes, como parroquia, podrían proponerse aceptar por amor mi invitación. Si así no lo hacen, no deseo seguir dándoles más mensajes. Esto me ha sido permitido por Dios.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

28 de febrero de 1985

Queridos hijos, hoy los invito a que en esta semana vivan estas palabras "yo amo a Dios". Queridos hijos, con amor pueden conseguirlo todo, aún aquello que les parece imposible. Dios quiere que esta parroquia le pertenezca toda a Él. Y yo también lo deseo.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

7 de marzo de 1985

Queridos hijos, hoy los invito a que renueven la oración en sus familias. Hijos queridos, alienten a los más jóvenes a la oración y que los pequeños vayan también a la Santa Misa.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

14 de marzo de 1985

Queridos hijos, en sus vidas han experimentado la luz y la oscuridad. Dios concede a cada uno el poder conocer el bien y el mal. Los invito a llevar la luz a todos los que viven en la oscuridad. Día tras día llegan a sus casas personas que viven en la oscuridad. Denles, hijos queridos, la luz.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

21 de marzo de 1985

Queridos hijos, deseo continuar dándoles los mensajes y por eso, hoy los invito a que vivan y acepten mis mensajes. Queridos hijos, los amo y he elegido de manera especial esta parroquia, que me es predilecta, y en la que me he quedado con agrado desde que el Todopoderoso me ha enviado. Es por eso que los invito a que me acepten, hijos queridos, para que ustedes también experimenten un mayor bien. ¡Escuchen mis mensajes!

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

24 de marzo de 1985 (Vigilia de la Anunciación)

Queridos hijos, hoy los invito a la confesión, aun cuando se hayan confesado hace pocos días. Deseo que ustedes puedan vivir mi fiesta en sus corazones, pero no podrán hacerlo si no se abandonan completamente al Señor. Por eso, los invito a todos a reconciliarse con el Señor!

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

28 de marzo de 1985

Queridos hijos, hoy los invito a que oren, oren, oren. En la oración, conocerán el gozo más sublime y la solución a toda situación que les parezca imposible. Gracias por los progresos que hacen en la oración. Cada uno de ustedes es muy querido a mi corazón y agradezco a todos los que han dado impulso a la oración en sus familias.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

4 de abril de 1985 (Jueves Santo)

Queridos hijos, les doy las gracias porque en sus corazones han comenzado a pensar más en la gloria de Dios. Hoy es el día en que quería dejar de darles los mensajes porque algunos no los han aceptado. Pero la parroquia ha respondido y deseo continuar dándoles los mensajes, y lo seguiré haciendo como nunca antes ocurrió en la historia desde el comienzo del mundo.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

11 de abril de 1985

Queridos hijos, hoy quiero pedirles a todos los de la parroquia que oren muy especialmente para que el Espíritu Santo los ilumine. A partir de hoy, Dios quiere probar de un modo especial a esta parroquia para poder fortalecerla en la fe.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

18 de abril de 1985

Queridos hijos, hoy les doy gracias por la apertura de sus corazones. Me regocijo por cada corazón que se abre al Señor, sobre todo por los de esta parroquia. ¡Regocíjense conmigo! Ofrezcan todas las oraciones para que se abran los corazones que están bajo el peso del pecado. Así yo lo deseo y el Señor lo desea a través mío.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de abril de 1985

Queridos hijos, hoy quiero invitarlos a que comiencen a cultivar sus corazones como cultivan sus campos. Cultiven y cambien sus corazones para que el nuevo Espíritu de Dios pueda habitar en sus corazones.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

2 de mayo de 1985

Queridos hijos, hoy los invito a la orar con el corazón y no sólo por hábito. Algunos vienen y no quieren entrar en la oración del corazón. Por eso, como una Madre los invito a que oren para que la oración prevalezca en sus corazones en cualquier situación.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

9 de mayo de 1985

Queridos hijos, ustedes no están conscientes de las gracias que el Señor les concede. En estos días, en los que el Espíritu Santo está obrando de un modo especial, ustedes no se dejan movilizar Sus corazones están vueltos hacia los bienes terrenos y esos bienes les preocupan. Vuelvan sus corazones a la oración y pidan que el Espíritu Santo se derrame en ustedes.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

16 de mayo de 1985

Queridos hijos, los invito a una oración más activa y también a una participación más activa en la Santa Misa. Deseo que la Santa Misa sea para ustedes una experiencia de Dios. Quiero decirles sobre todo a los jóvenes que se abran al Espíritu Santo, porque Dios los quiere acercar a Él en estos tiempos en que satanás está obrando fuertemente.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

23 de mayo de 1985

Queridos hijos, los invito de un modo especial a que en estos días abran sus corazones al Espíritu Santo. El Espíritu Santo está actuando especialmente a través de ustedes. Abran sus corazones y ofrézcanle sus vidas a Jesús para que Él pueda actuar en sus corazones y los pueda fortalecer en la fe.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

30 de mayo de 1985

Queridos hijos, nuevamente los invito a la oración con el corazón. Hijos queridos, que la oración se vuelva para ustedes el alimento de cada día, especialmente ahora que el trabajo en el campo los absorbe tanto y no pueden orar con el corazón. Oren y superarán todo cansancio. La oración será para ustedes alegría y descanso.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

6 de junio de 1985

Queridos hijos, en los próximos días vendrán a esta parroquia personas de todas las naciones. Por lo tanto, los invito al amor: ante todo amen a los miembros de su familia, y así podrán acoger y amar a todos los que vengan.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

13 de junio de 1985

Queridos hijos, en este tiempo de preparación al aniversario invito a los de la parroquia a que oren más y a que su oración sea un signo de su abandono a Dios. Queridos hijos, sé que todos ustedes están cansados y es porque no saben aún abandonarse a mí. En estos días abandónense totalmente a mí.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

20 de junio de 1985

Queridos hijos, para esta fiesta quiero decirles que abran sus corazones al Señor de todos los corazones. Entréguenme todos sus sentimientos y todos sus problemas. Quiero consolarlos en las pruebas. Deseo llenarlos con la paz, el gozo y el amor de Dios.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de junio de 1985 (4to. Aniversario de las Apariciones)

Queridos hijos, los exhorto a invitar a todos a rezar el Rosario. Con el Rosario vencerán todos los obstáculos que satanás quiere poner en estos tiempos a la Iglesia Católica.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

La vidente Marja Pavlovich le preguntó: "Querida Gospa, ¿qué deseas decirles a los sacerdotes?", y la Virgen le dio el siguiente mensaje: “Pido a los sacerdotes que recen el Rosario, dedíquenle tiempo al rezo del Rosario”.

 

28 de junio de 1985

Queridos hijos, hoy les doy un mensaje con el cual deseo invitarlos a la humildad. En estos días ustedes han experimentado un gran regocijo por todas las personas que han venido y con  amor les han contado sus experiencias. Ahora los invito a seguir siendo humildes y hablar con el corazón abierto a todos los que vengan.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

4 de julio de 1985

Queridos hijos, les doy las gracias por cada sacrificio que han ofrecido. Ahora los exhorto a ofrecer sus sacrificios con amor. Deseo que ustedes, que son débiles, comiencen a ayudar con confianza y el Señor les dará la confianza.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

11 de julio de 1985

Queridos hijos, yo amo a esta parroquia y la protejo con mi manto contra cualquier acción de satanás. Oren para que satanás se aleje de esta parroquia y de cada uno de los que llegan hasta aquí. Así estarán en condiciones de escuchar cada llamado de Dios y de responderle con sus vidas.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

18 de julio de 1985

Queridos hijos, hoy los invito a que pongan en sus casas más objetos benditos y que cada uno de ustedes lleve consigo algún objeto bendecido. Hagan bendecir todos los objetos para que satanás los tiente menos porque tendrán una armadura contra él.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de julio de 1985

Queridos hijos, yo deseo guiarlos pero ustedes no quieren escuchar mis mensajes. Hoy los invito a escuchar los mensajes y así podrán vivir todo lo que Dios me dice que debo transmitirles. Ábranse a Dios y Dios obrará por medio de ustedes y les concederá todo aquello que necesiten.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

1 de agosto de 1985

Queridos hijos, deseo decirles que yo he elegido esta parroquia y que la guardo en mis manos como a la flor que no quiere morir. Los invito a que se abandonen a mí para que yo pueda ofrecerlos a Dios limpios y sin pecado. Satanás se ha apoderado de una parte de mi plan y quiere hacerlo suyo. Oren para que esto no suceda porque los quiero a todos para mí para poder ofrecerlos a Dios.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

8 de agosto de 1985

Queridos hijos, hoy los invito a combatir contra satanás por medio de la oración. Satanás quiere actuar con mayor fuerza ahora que ustedes son conscientes de su actividad. Queridos hijos, revístanse de la armadura contra satanás y vénzanlo con el Rosario en la mano.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

15 de agosto de 1985

Queridos hijos, hoy los bendigo y quiero decirles que los amo y los invito a vivir mis mensajes. Hoy los bendigo a todos con la bendición solemne que el Todopoderoso me ha concedido.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

22 de agosto de 1985

Queridos hijos, hoy quiero decirles que el Señor les enviará pruebas que ustedes podrán superar con la oración. Dios los prueba a través de sus ocupaciones cotidianas. Por lo tanto, oren para poder superar cada prueba con una paz absoluta. A través de cada prueba salgan más abiertos a Dios y acérquense a Él con amor.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

29 de agosto de 1985

Queridos hijos, los invito a la oración, especialmente en estos días en los que satanás quiere servirse de los frutos de sus viñas. Oren para que el plan de satanás no tenga éxito.

Gracias por responder a mi llamado.

 

5 de setiembre de 1985

Queridos hijos, hoy les agradezco todas sus oraciones. Oren aún más para que satanás se aleje de este lugar. Queridos hijos, el plan de satanás ha fracasado. Oren para que se realice todo lo que Dios tiene planeado para esta parroquia. Les agradezco particularmente a los jóvenes por todos los sacrificios que han ofrecido.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

12 de setiembre de 1985

Queridos hijos, en estos días los invito a poner la Cruz en el centro de todo. Oren especialmente ante la Cruz, porque de ella se derraman grandes gracias. En estos días, hagan en sus casas una consagración especial a la Cruz. Prometan no ofender más a Jesús ni a la Cruz y que no pronunciarán más blasfemias.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

20 de setiembre de 1985

Queridos hijos, hoy los invito a vivir con humildad todos los mensajes que yo les estoy dando. Queridos hijos, no se ensoberbezcan porque el hecho de vivir los mensajes. No vayan por ahí diciendo: "nosotros los vivimos". Si llevan los mensajes en el corazón y los viven, todos se darán cuenta y no habrá necesidad de palabras, que sólo sirven para aquellos que no escuchan. Ustedes no tienen necesidad de hablar. Ustedes, queridos hijos, sólo tienen que vivirlos  y dar testimonio con sus vidas.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

26 de setiembre de 1985

Queridos hijos, les agradezco todas sus oraciones y todos sus sacrificios. Deseo invitarlos, queridos hijos, a renovar los mensajes que les estoy dando. Sobre todo practiquen el ayuno, porque con el ayuno lograrán llevar completamente a cabo el plan que Dios tiene sobre Medjugorje. Con esto me darán una gran alegría.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

3 de octubre de 1985

Queridos hijos, deseo invitarlos a que agradezcan a Dios por todas las gracias que Él les ha dado. Denle gracias al Señor por todos Sus dones y glorifíquenlo. Queridos hijos, aprendan a ser agradecidos en las pequeñas cosas y así sabrán dar gracias también por las cosas grandes.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

10 de octubre de 1985

Queridos hijos, hoy también quiero invitarlos a que vivan los mensajes en la parroquia. Quiero invitar particularmente a los jóvenes de esta parroquia que me es tan querida. Queridos hijos, si viven los mensajes vivirán también la semilla de la santidad. Como su Madre, deseo llamarlos a todos a la santidad para que puedan transmitirla a los otros. Ustedes son un espejo para los demás.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

17 de octubre de 1985

Queridos hijos, cada cosa tiene su tiempo. Hoy los invito a comenzar a trabajar en sus corazones. Ahora que han terminado todos los trabajos del campo, ustedes encuentran tiempo para limpiar hasta los rincones menos importantes, pero dejan de lado sus corazones. Trabajen más y, con amor, limpien cada rincón de su corazón.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

24 de octubre de 1985

Queridos hijos, día tras día deseo revestirlos de santidad, de bondad, de docilidad y de amor a Dios, a fin de que día a día ustedes sean más bellos y estén más dispuestos para el Señor. Queridos hijos, escuchen y vivan mis mensajes. Yo deseo guiarlos.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

31 de octubre de 1985

Queridos hijos, hoy los invito a trabajar en la Iglesia. Los amo a todos por igual y deseo que todos trabajen según su propia capacidad. Yo sé, queridos hijos, que ustedes pueden hacerlo pero que no lo hacen porque se consideran limitados e insignificantes para esas cosas. Sean valientes y ofrezcan pequeñas flores a la Iglesia y a Jesús, para que todos se sientan contentos.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

7 de noviembre de 1985

Queridos hijos, los invito a amar al prójimo y sobre todo amar a quienes les hacen mal. Así, con el amor, ustedes podrán discernir las intenciones del corazón. Oren y amen, queridos hijos. Con el amor podrán hacer también aquello que les parece imposible.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

14 de noviembre de 1985

Queridos hijos, yo, su Madre, los amo y deseo invitarlos a la oración. Soy incansable, queridos hijos, y los llamo aun cuando están lejos de mi corazón.

Soy su Madre y sufro por cada uno de mis hijos que se pierde, pero los perdono enseguida y me regocijo por cada hijo mío que regresa a mí.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

21 de noviembre de 1985

Queridos hijos, deseo recordarles que este tiempo es especialmente para ustedes, los de la parroquia. Durante el verano, ustedes dicen que tienen demasiado trabajo. Ahora no hay trabajo en el campo y por esta razón los invito a que trabajen en ustedes mismos. Vengan a la Santa Misa porque este tiempo les ha sido concedido a ustedes. Queridos hijos, son muchos los que vienen regularmente, a pesar del mal tiempo, porque me aman y quieren mostrarme así su amor. Espero que todos ustedes me demuestren su amor viniendo a la Misa y el Señor los recompensará generosamente.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

28 de noviembre de 1985

Queridos hijos, deseo agradecerles a todos, especialmente a los jóvenes, todo lo que han hecho por mí. Queridos hijos, les ruego que se dediquen conscientemente a la oración y así, en la oración, descubrirán la grandeza de Dios.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

5 de diciembre de 1985

Queridos hijos, los invito a que se preparen para la fiesta de Navidad con oración, penitencia y obras de amor. No se preocupen tanto, hijos queridos, por las cosas materiales porque de ese modo no podrán vivir la Navidad.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

12 de diciembre de 1985

Queridos hijos, los invito para que en la Navidad glorifiquemos juntos a Jesús. Ese día les daré a Jesús de una manera especial, y mi invitación para  ese día es la de glorificar conmigo a Jesús y Su nacimiento. Queridos hijos, ese día de navidad oren más y piensen más en Jesús.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

19 de diciembre de 1985

Queridos hijos, hoy los invito al amor al prójimo. Si ustedes aman a su prójimo experimentarán mejor a Jesús, especialmente en el día de Navidad. Dios les dará grandes gracias si se abandonan a Él. Deseo de manera especial para la Navidad dar a las madres mi bendición maternal. Jesús bendecirá a los demás con Su bendición.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

26 de diciembre de 1985

Queridos hijos, deseo agradecer a todos aquellos que han escuchado mis mensajes y que vivieron el día de Navidad lo yo les dije. De ahora en más,  ya purificados de sus pecados, deseo guiarlos en el amor. Entréguenme sus corazones.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

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Año 1986

2 de enero de 1986

Queridos hijos, los invito a decidirse completamente por Dios. Les ruego, queridos hijos, que se entreguen totalmente a Él y así serán capaces de vivir todo lo que les digo. No les será difícil entregarse totalmente a Dios.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

9 de enero de 1986

Queridos hijos, los invito a que ayuden a Jesús con sus oraciones para la realización de todos los planes que Él está llevando a cabo aquí. Preséntenle también sus sacrificios a Jesús para que todo suceda como Él lo ha planeado y satanás no pueda hacer nada.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

16 de enero de 1986

Queridos hijos, hoy también los invito a la oración. Necesito sus oraciones para que Dios sea glorificado a través de ustedes. Queridos hijos, les suplico que escuchen y vivan mi invitación materna, invitación que les hago sólo en razón de mi amor por ustedes y a fin de poder ayudarlos.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

23 de enero de 1986

Queridos hijos, los invito nuevamente a la oración del corazón. Si oran con el corazón, queridos hijos, se derretirá el hielo en sus hermanos y desaparecerá toda barrera. La conversión será fácil para todos aquellos que quieran acogerla. Éste es un don que ustedes deben implorar para aquellos que están cerca.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

30 de enero de 1986

Queridos hijos, hoy los invito a que todos oren para que se realicen los planes que el Señor tiene para ustedes y todo lo que Él quiere hacer a través de ustedes. Ayuden a que los demás se conviertan, especialmente los que vienen a Medjugorje. Queridos hijos, no permitan que satanás se apodere de sus corazones y se vuelvan imágenes de satanás y no mías. Los invito a orar para que puedan convertirse en testigos de mi presencia. Sin ustedes el Señor no puede llevar a cabo lo que ha planeado. El Señor ha dado a cada uno la libre voluntad y ustedes son los que disponen.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

6 de febrero de 1986

Queridos hijos, esta parroquia que he elegido es una parroquia especial y se distingue de las otras. Concedo grandes gracias a todos los que oran con el corazón. Queridos hijos, yo doy los mensajes primero para los fieles de la parroquia y luego para todos los demás. Ustedes debes ser los primeros en aceptar los mensajes y luego todos los demás. Ustedes serán responsables ante mí y ante mi Hijo Jesús.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

13 de febrero de 1986

Queridos hijos, esta Cuaresma debe ser para ustedes un estímulo especial para el cambio de vida. Comiencen desde este momento. Apaguen el televisor y dejen de lado las diversas cosas que no les son indispensables. Queridos hijos, los invito a la conversión personal. Este tiempo es para ustedes.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

20 de febrero de 1986

Queridos hijos, el segundo mensaje para los días de Cuaresma es el de la renovación de la oración delante de la Cruz. Queridos hijos, les estoy dando gracias especiales y Jesús, desde la Cruz, les da dones especiales. Acójanlos y vívanlos. Mediten la Pasión de Jesús y únanse a Jesús con sus vidas.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

27 de febrero de 1986

Queridos hijos, vivan con humildad los mensajes que les doy.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

6 de marzo de 1986

Queridos hijos, hoy también los invito a abrirse más a Dios para que Él pueda actuar a través de ustedes. En la medida en que se abran, recogerán los frutos. Deseo invitarlos nuevamente a la oración.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

13 de marzo de 1986

Queridos hijos, hoy los invito a vivir esta Cuaresma haciendo pequeños sacrificios. Gracias por cada sacrificio que me han ofrecido. Queridos hijos, en adelante vivan también así y ayúdenme con amor a ofrecer sus sacrificios a Dios y Él los recompensará.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

20 de marzo de 1986

Queridos hijos, hoy los invito a ser activos en la oración. Ustedes quieren vivir todo lo que les digo pero no lo logran porque no oran. Queridos hijos, les ruego que abran sus corazones y comiencen a orar. Si lo hacen, la oración se convertirá para ustedes en gozo. La oración no será aburrida porque orarán por puro gozo.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

27 de marzo de 1986 (Jueves Santo)

Queridos hijos, deseo agradecerles todos sus sacrificios e invitarlos a un sacrificio más grande, el sacrificio del amor. Sin amor no pueden aceptarme, ni a mí ni a mi Hijo. Sin amor no pueden transmitir sus experiencias a los demás. Por eso, queridos hijos, los invito a que comiencen a vivir el amor en sus corazones.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

3 de abril de 1986

Queridos hijos, deseo invitarlos a que vivan la Santa Misa. Muchos de ustedes han experimentado la alegría y la belleza de la Santa Misa, pero también hay quienes no vienen de buena gana. Yo los he elegido, queridos hijos, y Jesús les da Sus gracias en la Santa Misa. Por lo tanto, vivan conscientemente la Santa Misa y que cada venida los llene de alegría. Acudan con amor y acojan con amor la Santa Misa.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

10 de abril de 1986

Queridos hijos, hoy los invito a que crezcan en el amor. Una flor sin agua no crece normalmente. Así, también ustedes, queridos hijos, sin la bendición de Dios no pueden crecer. Todos los días deben pedir la bendición para poder crecer normalmente y poder hacer las tareas con Dios.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

17 de abril de 1986

Queridos hijos, ustedes están muy preocupados por las cosas materiales y, por eso, corren el peligro de perder todo lo que Dios quiere darles. Los invito,  queridos hijos, a pedir los dones del Espíritu Santo que ahora les son necesarios para poder dar testimonio de mi presencia aquí y de todo lo que les doy. Queridos hijos, abandónense totalmente a mí para que pueda guiarlos en todo. Despreocúpense de las cosas materiales.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

24 de abril de 1986

Queridos hijos, hoy los invito a que oren. Ustedes, queridos hijos, olvidan que todos son importantes. Los ancianos de la familia son especialmente importantes. Úrjanlos a la oración. Que todos los jóvenes sean testimonio con sus propias vidas para los otros y sean testigos de Jesús. Les suplico, queridos hijos, que comiencen a cambiar ustedes mismos por medio de la oración y entonces sabrán lo que deben hacer.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

1 de mayo de 1986

Queridos hijos, les ruego que comiencen a cambiar la vida en sus familias. Que la familia sea la flor armoniosa que yo deseo ofrecer a Jesús. Queridos hijos, que cada familia sea activa en la oración. Deseo que un día se vean los frutos en la familia. Solamente así podré ofrecerlos a todos como pétalos a Jesús para la realización del plan de Dios.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

8 de mayo de 1986

Queridos hijos, ustedes son responsables por los mensajes. Aquí se encuentra la fuente de la gracia y ustedes, queridos hijos, son las vasijas que transmiten esos dones. Por eso, hijitos, los invito a cumplir este servicio con responsabilidad. Cada uno responderá en la medida de su propia capacidad. Queridos hijos, los invito a distribuir con amor los dones a los demás y a no conservarlos para ustedes mismos.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

15 de mayo de 1986

Queridos hijos, hoy los invito a que me entreguen sus corazones para que yo pueda cambiarlos y hacerlos semejantes al mío. Ustedes, queridos hijos, se preguntan por qué no pueden hacer lo que les pido. No pueden porque no me han entregado sus corazones para que yo los cambie. Ustedes hablan pero no lo hacen. Los invito a que hagan todo lo que les digo, de esa manera yo estaré con ustedes.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

22 de mayo de 1986

Queridos hijos, hoy deseo darles mi amor. Ustedes no saben, queridos hijos, cuán grande es mi amor y no saben acogerlo. De diversas maneras se los quiero manifestar pero ustedes, hijitos, no lo reconocen. Ustedes no comprenden mis palabras con el corazón y, por eso, tampoco entienden mi amor. Queridos hijos, acéptenme en sus vidas y así podrán aceptar todo lo que les digo y todo aquello a lo que los invito.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

29 de mayo de 1986

Queridos hijos, hoy los invito a que vivan en sus vidas el amor a Dios y al prójimo. Ustedes, queridos hijos, no pueden hacer nada sin amor. Por eso, hijitos, los invito a que vivan el amor mutuo. Sólo así podrán amarme y aceptarme y amar y aceptar a todos los que vengan a su parroquia. Todos recibirán mi amor a través de ustedes. Por eso, queridos hijos, les ruego que comiencen hoy mismo a amar con el fervor con que yo los amo.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

5 de junio de 1986

Queridos hijos, hoy los invito a que se decidan a vivir los mensajes que les estoy dando. Deseo que sean activos en vivir y comunicar los mensajes. De modo especial, queridos hijos, deseo que todos ustedes sean un reflejo de Jesús que ilumine a este mundo infiel que camina en tinieblas. Deseo que todos sean luz para los otros y que den testimonio de la luz. Queridos hijos,  ustedes no han sido llamados a las tinieblas sino a la luz. Por lo tanto, vivan la luz en sus vidas.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

12 de junio de 1986

Queridos hijos, hoy los invito a comenzar a rezar el Rosario con fe viva. De este modo podré ayudarlos. Ustedes, queridos hijos, desean recibir las gracias pero no oran. No puedo ayudarlos porque ustedes no se deciden a actuar. Queridos hijos, los invito a rezar el Rosario para que el Rosario sea un compromiso que cumplan con alegría. Así comprenderán porqué estoy desde hace tanto tiempo con ustedes. Deseo enseñarles a orar.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

19 de junio de 1986

Queridos hijos, en estos días el Señor me ha permitido obtenerles aún más gracias. Por eso, queridos hijos, deseo invitarlos nuevamente a que oren. Oren sin cesar y así les daré el gozo que el Señor me da a mí. Con estas gracias, hijitos, deseo que sus sufrimientos se transformen en gozo. Soy su Madre y deseo ayudarlos.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

26 de junio de 1986

Queridos hijos, el Señor me ha permitido construir junto a Él este oasis de paz. Deseo invitarlos a conservarlo siempre puro. Hay quienes con el desinterés destruyen la paz y la oración. Los invito a que den testimonio y colaboren con sus vidas a conservar la paz.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

3 de julio de 1986

Queridos hijos, hoy los invito a todos a la oración. Queridos hijos, sin oración no pueden sentir a Dios ni a mí ni las gracias que les estoy dando. Por eso, los invito a que comiencen y terminen el día con la oración. Queridos hijos,  deseo guiarlos día a día cada vez más a la oración, pero ustedes no pueden crecer porque no lo desean. Los invito, hijitos, a dar siempre el primer lugar  a la oración.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

10 de julio de 1986

Queridos hijos, hoy los invito a la santidad. No pueden vivir sin santidad. Por eso, con el amor venzan todo pecado y superarán, con amor, todas las dificultades que se les presenten. Queridos hijos, les ruego que vivan el amor en sus corazones.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

17 de julio de 1986

Queridos hijos, hoy los invito a que mediten por qué estoy desde hace tanto tiempo con ustedes. Yo soy la Mediadora entre ustedes y mi Hijo Dios. Por eso, queridos hijos, los invito a que vivan siempre con amor todo lo que Dios les pide. Queridos hijos, vivan con la mayor humildad los mensajes que les estoy dando.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

24 de julio de 1986

Queridos hijos, estoy llena de alegría por todos los que se encuentran en el camino de la santidad y les ruego que ayuden con sus testimonios a todos los que no saben vivir en santidad. Por eso, queridos hijos, que su familia sea el lugar donde nazca la santidad. Ayuden a que todos vivan la santidad, especialmente en sus familias.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

31 de julio de 1986

Queridos hijos, el odio engendra discordia y no ve nada ni a nadie. Los invito a que lleven siempre la paz y la concordia dondequiera que estén. Actúen siempre con amor. Que el amor sea siempre su único medio de defensa. Con el amor conviertan en bien todo lo que satanás quiere destruir y tomar para sí. Solamente así ustedes serán completamente míos y yo podré ayudarlos.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

7 de agosto de 1986

Queridos hijos, ustedes saben que les he prometido un oasis de paz, pero no saben que junto al oasis está el desierto, donde satanás acecha a cada uno de ustedes buscando tentarlos. Queridos hijos, solamente con la oración podrán vencer toda influencia satánica en el lugar donde viven. Estoy con ustedes pero no puedo privarlos de su libre voluntad.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

14 de agosto de 1986

Queridos hijos, los invito a que la oración sea para ustedes un encuentro gozoso con el Señor. No puedo guiarlos hasta que ustedes mismos no sientan gozo en la oración. Deseo conducirlos día tras día cada vez más a la oración pero no deseo forzarlos.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

21 de agosto de 1986

Queridos hijos, les agradezco el amor que me demuestran. Ustedes saben, hijitos, que yo los amo inmensamente y que cada día oro al Señor para que Él les ayude a comprender el amor que les estoy demostrando. Por lo tanto, queridos hijos, oren, oren, oren!

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

28 de agosto de 1986

Queridos hijos, los invito a ser modelo para los demás en todo, especialmente en la oración y el testimonio. Queridos hijos, yo no puedo ayudar al mundo sin ustedes. Deseo que colaboren conmigo en todo, aún en las cosas más pequeñas. Por eso, queridos hijitos, oren de tal manera que su oración sea una oración del corazón y abandónense totalmente a mí. Así podré enseñarles y guiarlos en el camino que he comenzado con ustedes.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

4 de setiembre de 1986

Queridos hijos, hoy también los invito a la oración y al ayuno. Sepan, hijitos, que con su ayuda puedo hacerlo todo y obligar a satanás que no siga instigando a nadie al mal y a que se aleje de este lugar. Satanás está al acecho, queridos hijos, de cada uno de ustedes. Quiere sobre todo perturbarlos a todos ustedes en las cosas de todos los días. Por eso los invito, queridos hijos, a hacer que cada uno de sus días sea sólo de oración y de total abandono en Dios.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

11 de setiembre de 1986

Queridos hijos, en estos días en que llenos de alegría están festejando la Fiesta de la Cruz, yo deseo que también para ustedes su cruz se transforme en alegría. De modo especial oren, queridos hijos, para poder aceptar las enfermedades y los sufrimientos con amor, tal como Jesús los aceptó. Sólo así podré darles con alegría las gracias y sanaciones que Jesús me concede.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

18 de setiembre de 1986

Queridos hijos, hoy también les agradezco todo lo que en estos días han hecho por mí. Y en particular, hijitos, les doy gracias en nombre de Jesús por los sacrificios ofrecidos la pasada semana. Queridos hijos, ustedes olvidan que yo espero de ustedes sacrificios para ayudarlos y para alejar a satanás de ustedes. Por eso, nuevamente los invito que ofrezcan sus sacrificios con especial amor por Dios.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de setiembre de 1986

Queridos hijos, los invito a ayudar a todos con su paz para que viéndola comiencen a buscarla. Ustedes, queridos hijos, viven en la paz y no pueden comprender lo que significa no tenerla. Por eso, los invito a ayudar, con su oración y con sus vidas, a destruir cualquier mal que haya en la gente y a descubrir el engaño del que se sirve satanás. Oren para que la verdad prevalezca en todos los corazones.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

2 de octubre de 1986

Queridos hijos, hoy también los invito a que oren. Queridos hijos, ustedes no podrán comprender cuán grande es el valor de la oración hasta que no se digan a sí mismos: "¡Ahora es tiempo de oración! ¡En este momento no hay nada más importante para mí! ¡En este momento no hay nadie más importante para mí sino Dios!". Queridos hijos, conságrense a la oración con amor particular y así Dios podrá darles Sus gracias.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

9 de octubre de 1986

Queridos hijos, ustedes saben que quiero conducirlos por el camino de la santidad pero no deseo obligarlos a ser santos por la fuerza. Deseo que cada uno de ustedes se ayude a sí mismo y me ayude a mí mediante pequeños sacrificios personales, de manera que pueda guiarlos a estar cada día más cerca de la santidad. Por eso, queridos hijos, no quiero obligarlos a que vivan mis mensajes, pero este largo tiempo que estoy con ustedes es señal de que los amo inmensamente y deseo que cada uno sea santo.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

16 de octubre de 1986

Queridos hijos, hoy también deseo mostrarles cuánto los amo. Pero me duele no poder ayudarlos a cada uno a comprender mi amor. Por lo tanto, queridos hijos, los invito a la oración y al abandono total a Dios, porque satanás quiere alejarlos de Dios por medio de las cosas de todos los días y tomar el primer lugar en sus vidas. Por eso, queridos hijos, oren continuamente.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

23 de octubre de 1986

Queridos hijos, hoy también los invito a la oración. De un modo especial, hijitos, los invito a que oren por la paz. Queridos hijos, sin sus oraciones yo no puedo ayudarlos a llevar a cabo el mensaje que el Señor me ha dado para ustedes. Por lo tanto, hijitos, oren para que en la oración lleguen a conocer la paz que Dios les da.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

30 de octubre de 1986

Queridos hijos, hoy también deseo invitarlos a que tomen en serio y vivan los mensajes que les doy. Queridos hijos, es por ustedes que me he quedado aquí tanto tiempo, para ayudarlos a poner en práctica todos los mensajes que les he dado. Por eso, hijitos, vivan por amor a mí todos los mensajes que les estoy dando.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

6 de noviembre de 1986

Queridos hijos, hoy deseo invitarlos a orar todos los días por las almas del Purgatorio. Toda alma necesita la oración y la gracia para llegar a Dios y al amor de Dios. A través de esto, queridos hijos, ustedes obtendrán nuevos intercesores que los ayudarán en la vida a comprender que las cosas de la tierra no son importantes, sino que sólo el Cielo es la meta a la que deben tender. Por eso, queridos hijos, oren sin cesar para que puedan ayudarse a sí mismos y también ayudar a los otros, a quienes estas oraciones les proporcionarán alegría.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

13 de noviembre de 1986

Queridos hijos, hoy también los invito a que oren con todo el corazón y a que día a día cambien sus vidas. Especialmente los invito, queridos hijos, a que por medio de sus oraciones y sacrificios comiencen a vivir como santos. Deseo que cada uno de ustedes, que ha estado en esta fuente de las gracias, llegue al Paraíso con el don especial de la santidad que les ha sido concedido. Por eso, hijitos, oren y cambien día a día sus vidas para que lleguen a ser santos. Yo estaré siempre cerca de ustedes.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

20 de noviembre de 1986

Queridos hijos, hoy también los invito a vivir y a seguir con particular amor todos los mensajes que les doy. Queridos hijos, Dios no quiere que sean tibios e indecisos, sino que se abandonen totalmente a Él. Ustedes saben que los amo y que ardo de amor por ustedes. Por lo tanto, queridos hijos, decídanse también a vivir el amor y día a día conocerán el amor de Dios. Queridos hijos, decídanse por el amor para que el amor reine en todos ustedes, pero no el amor humano sino el amor divino.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

27 de noviembre de 1986

Queridos hijos, hoy también los invito a consagrarme sus vidas con amor para que yo pueda guiarlos en el amor. Los amo, hijitos, con un amor especial y deseo conducirlos a todos al Cielo con Dios. Deseo que ustedes comprendan que esta vida, en comparación con la del Cielo, dura poco. Por eso, queridos hijos, decídanse hoy nuevamente por Dios. Sólo así podré mostrarles cuánto los amo y cuánto deseo que todos ustedes sean salvados y estén conmigo en el Cielo.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

4 de diciembre de 1986

Queridos hijos, hoy también los invito a preparar sus corazones para estos días en que el Señor desea purificarlos particularmente de todos los pecados de su pasado. Ustedes, hijitos, no pueden hacerlo por sí mismos, es por eso que yo estoy aquí para ayudarlos. Oren, queridos hijos, sólo así podrán conocer todo el mal que hay en ustedes y ofrecerlo al Señor a fin de que Él pueda purificar totalmente sus corazones. Por eso, queridos hijos, oren sin cesar y preparen sus corazones con la penitencia y el ayuno.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

11 de diciembre de 1986

Queridos hijos, los invito a orar de manera especial en este tiempo, para estar en condiciones de experimentar el gozo del encuentro con Jesús recién nacido. Queridos hijos, deseo que vivan estos días con gozo, como yo los vivo. Quiero guiarlos con alegría y mostrarles el gozo al que deseo conducirlos a cada uno de ustedes. Por eso, hijitos, oren y abandónense totalmente en mí.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

18 de diciembre de 1986

Queridos hijos, hoy deseo invitarlos nuevamente a la oración. Cuando ustedes oran son muchos más bellos, son como las flores que después de la nieve muestran toda su belleza y cuyos colores se vuelven indescriptibles. Así también ustedes, queridos hijos, después de la oración muestran a Dios esa belleza para ser amados por Él. Por eso, hijitos, oren y abran sus corazones al Señor para que Él haga de ustedes una flor bella y armoniosa para el Paraíso.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de diciembre de 1986

Queridos hijos, hoy también doy gracias al Señor por todo lo que está haciendo y, de modo especial, por la gracia de poder estar también hoy con ustedes. Queridos hijos, estos son días en los que el Padre ofrece gracias particulares a todos aquellos que le abren el corazón. Los bendigo y deseo que también ustedes, hijitos, conozcan las gracias de Dios y pongan todo a disposición de Dios para que Él sea glorificado a través de ustedes. Mi corazón sigue atentamente cada uno de sus pasos.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

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Año 1987

1 de enero de 1987

Queridos hijos, hoy deseo invitarlos a todos a que en este nuevo año vivan todos los mensajes que les estoy dando. Hijos queridos, saben que es por ustedes que permanezco tanto tiempo, para enseñarles como dar los pasos en el camino de la santidad. Por eso, hijitos, oren sin cesar y vivan todos los mensajes que les doy porque lo hago con un gran amor hacia Dios y hacia ustedes.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

8 de enero de 1987

Queridos hijos, deseo agradecerles cada respuesta a mis mensajes. Especialmente, hijos queridos, les doy gracias por todos los sacrificios y oraciones que me han ofrecido. Hijos queridos, de ahora en más, deseo darles mensajes ya no cada jueves sino los 25 de cada mes. Ha llegado el tiempo en que se ha cumplido todo lo que mi Señor ha querido. Desde hoy les daré menos mensajes pero estoy igualmente con ustedes; por eso, queridos hijos, les ruego que escuchen mis mensajes y los vivan para que yo los pueda guiar.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de enero de 1987

Queridos hijos, quiero invitarlos a todos a que desde hoy vivan una nueva vida. Queridos hijos, deseo que comprendan que Dios los ha elegido a cada uno de ustedes como instrumento para Su plan de salvación de la humanidad. Ustedes no pueden entender cuán importante es su puesto en este plan de Dios, por eso, hijos queridos, oren para que en la oración puedan comprender el plan de Dios para ustedes. Estoy con ustedes para que puedan realizarlo plenamente.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de febrero de 1987

Queridos hijos, hoy deseo cubrirlos con mi manto y conducirlos a todos hacia el camino de conversión. Queridos hijos, les ruego, entreguen al Señor todo su pasado, todo el mal que se ha acumulado en sus corazones. Deseo que cada uno de ustedes sea feliz, pero con el pecado nadie puede serlo. Por lo tanto, hijos queridos, oren y en la oración conocerán el nuevo camino del gozo. El gozo se manifestará en sus corazones y así podrán ser testigos gozosos de lo que mi Hijo y yo deseamos de cada uno de ustedes. Los bendigo.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de marzo de 1987

Queridos hijos, hoy les agradezco su presencia en este lugar donde les estoy dando gracias especiales. Los invito a que cada uno comience a vivir la nueva vida que Dios desea de ustedes y a empezar a hacer buenas obras de amor y de misericordia. No quiero, hijos queridos, que vivan los mensajes y al mismo tiempo sigan pecando, porque esto no es de mi agrado. Por lo tanto, queridos hijos, deseo que cada uno comience una nueva vida y que no destruyan todo lo que Dios obra en ustedes y todo lo que les está dando. Les doy mi bendición especial y permanezco junto a ustedes en el camino de conversión.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de abril de 1987

Queridos hijos, hoy también los invito a todos a la oración. Sepan, hijos queridos, que Dios les concede gracias especiales en la oración; por eso, busquen y oren para poder llegar a comprender todo lo que les ofrezco aquí. Los invito, queridos hijos, a orar con el  corazón. Ustedes saben que sin la oración no pueden comprender todo aquello que Dios planea para cada uno de ustedes; por eso, oren. Deseo que a través de cada uno de ustedes se lleve a cabo el plan de Dios, que crezca todo lo que Dios ha puesto en sus corazones. Por lo tanto, oren para que la bendición de Dios los proteja a cada uno de todo el mal que los amenaza. Los bendigo, hijos queridos.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de mayo de 1987

Queridos hijos, los invito a cada uno a comenzar a vivir en el amor de Dios. Queridos hijos, ustedes están listos a cometer pecado y ponerse en manos de satanás sin reflexionar. Los invito a cada uno a decidirse conscientemente por Dios y contra satanás. Soy la Madre de ustedes y es por eso que deseo conducirlos a todos a la santidad completa. Quiero que cada uno sea feliz aquí en la tierra y que esté conmigo en el Cielo. Queridos hijos, este es el propósito de mi venida aquí y mi deseo.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de junio de 1987

Queridos hijos, hoy les doy las gracias y deseo invitarlos a todos a la paz de Dios. Deseo que cada uno experimente en su propio corazón esa paz que Dios da. Hoy quiero bendecirlos a todos; los bendigo con la bendición del Señor. Y les suplico, hijos queridos, que sigan y vivan mi camino. Los amo, hijos queridos; y es por eso que quizás tantas veces los invito y les doy gracias por todo lo que están haciendo por mis intenciones. Les ruego, ayúdenme para que pueda ofrecerlos al Señor y para que los salve y los guíe por el camino de salvación.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de julio de 1987

Queridos hijos, les ruego que a partir de hoy acojan el camino de la santidad. Los amo y por eso deseo que sean santos. No quiero que satanás los obstaculice en este camino. Queridos hijos, oren y acepten todo lo que Dios les presenta en este camino, que es doloroso, pero a quien comience a recorrerlo, Dios le revelará toda la dulzura, de modo que responderá con gusto a cada llamado Suyo. No le den importancia a las cosas pequeñas de acá, aspiren a las del Cielo.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de agosto de 1987

Queridos hijos, hoy también los llamo a todos a que se decidan a vivir los mensajes. Dios me ha concedido también en este año, que la Iglesia me ha consagrado, el poder hablarles e invitarlos a la santidad. Queridos hijos, pidan a Dios las gracias que Él les concede a través mío. Estoy dispuesta a interceder ante Dios por todo lo que ustedes busquen, porque Dios me ha permitido obtener esas gracias para ustedes.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de setiembre de 1987

Queridos hijos, hoy también deseo invitarlos a todos a la oración. Que la oración sea para ustedes la vida. Queridos hijos, dediquen su tiempo sólo a Jesús y Él les dará lo que buscan. Él se les revelará en toda Su plenitud. Queridos hijos, satanás es fuerte y acecha a cada uno de ustedes para ponerlos a prueba. ¡Oren! Así no podrá dañarlos ni obstaculizarlos en el camino de la santidad. Queridos hijos, crezcan día a día mediante la oración cada vez más hacia Dios.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de octubre de 1987

Queridos hijos, hoy deseo invitarlos a que cada uno de ustedes se decida por el Paraíso. El camino es difícil para todos aquellos que no se han decidido por Dios. Queridos hijos, decídanse y crean que Dios se ofrece a ustedes en toda Su plenitud. Ustedes están invitados y es necesario que respondan al Padre que los invita a través mío. Oren, porque en la oración cada uno de ustedes puede alcanzar la plenitud del amor. Los bendigo y deseo ayudarlos para que cada uno de ustedes esté bajo mi manto.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de noviembre de 1987

Queridos hijos, también hoy los invito a que cada uno se decida nuevamente a abandonarse completamente a mí. Sólo así podré también yo presentarlos a cada uno de ustedes a Dios. Queridos hijos, saben que los amo inmensamente y que los quiero a cada uno de ustedes para mí. Pero Dios les ha dado a todos la libertad, que yo respeto con todo amor y a la que me someto con humildad. Deseo, hijos queridos, que ustedes ayuden para que se lleve a cabo todo lo que Dios ha planeado para esta parroquia. Si no oran no serán capaces de descubrir mi amor y los planes que Dios tiene para esta parroquia y para cada uno de ustedes. Oren para que satanás no los atraiga con su orgullo y su falso poder. Estoy con ustedes y deseo que me crean que los amo.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de diciembre de 1987

Queridos hijos, alégrense conmigo: mi corazón se regocija por Jesús a Quién quiero regalarles en este día. Quiero, queridos hijos, que cada uno le abra su corazón a Jesús y yo se Lo daré a ustedes con amor. Deseo, queridos hijos, que Jesús los transforme, los instruya y los proteja. Hoy oro por cada uno de ustedes de manera especial  y los presento al Señor para que Él se revele a ustedes. Los invito a la oración sincera del corazón a fin de que su oración sea un encuentro con el Señor. Pongan al Señor en el primer lugar en su trabajo y en la vida de todos los días. Hoy los invito seriamente a obedecerme y hacer todo lo que les digo.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

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Año 1988

25 de enero de 1988

Queridos hijos, hoy también los invito a la conversión total, que es difícil para todos aquellos que no han elegido a Dios. Los invito, queridos hijos, a convertirse totalmente a Dios. Dios puede darles todo lo que le pidan; pero ustedes sólo acuden a Dios cuando vienen las enfermedades, los problemas, las dificultades, y piensan que Dios está lejos de ustedes y que no los escucha y no atiende sus oraciones. No, queridos hijos, ¡eso no es cierto! Si están lejos de Dios no pueden recibir gracias porque no las piden con fe firme. Oro por ustedes todos los días y deseo acercarlos siempre más a Dios, pero no puedo hacerlo si ustedes no lo desean. Por eso, queridos hijos, pongan sus vidas en manos de Dios. Los bendigo.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de febrero de 1988

Queridos hijos, hoy también deseo invitarlos a la oración y al abandono total a Dios. Sepan que los amo y que es por amor que he venido aquí para mostrarles el camino de la paz y de la salvación de sus almas. Deseo que me obedezcan y que no permitan que satanás los seduzca. Queridos hijos, satanás es fuerte y es por eso que pido sus oraciones y que me las ofrezcan por aquellos que están bajo su influencia, para que se salven. Den testimonio con sus vidas y ofrezcan sus vidas por la salvación del mundo. Estoy con ustedes y les doy las gracias. En el Cielo recibirán del Padre la recompensa que Él les ha prometido. Por eso, hijitos, no se preocupen. Si ustedes oran, satanás no podrá hacer nada contra ustedes porque ustedes son hijos de Dios y Él tiene Su Mirada puesta en ustedes. ¡Oren!, que el rosario esté siempre en sus manos como signo para satanás de que ustedes me pertenecen.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de marzo de 1988

Queridos hijos, hoy también los invito al total abandono a Dios. Ustedes, hijos queridos, no son conscientes del gran amor con que Dios los ama; es por ese amor que Él me permite estar con ustedes, para instruirlos y ayudarlos a encontrar el camino de la paz. Pero si no oran no encontrarán ese camino. Por eso, hijos queridos, déjenlo todo y dediquen su tiempo a Dios, y Dios los recompensará y los bendecirá.  Hijitos pequeños, no olviden que sus vidas pasan como una florecilla de primavera, que hoy es maravillosa y mañana no se encuentran rastros de ella. Por eso, oren de modo tal que la oración y el abandono a Dios se vuelvan una señal en el camino. Así sus testimonios no tendrán solamente valor ahora para ustedes sino para toda la eternidad.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de abril de 1988

Queridos hijos, Dios desea hacerlos santos y es por eso que los invita a través mío al abandono total. ¡Qué la Santa Misa sea para ustedes la vida! Dense cuenta que la Iglesia es la Casa de Dios, el lugar donde los reúno y deseo mostrarles el camino que conduce a Dios. ¡Vengan y oren! No estén mirando a los otros y criticándolos. Que sus vidas sean, en cambio, un testimonio en el camino de la santidad. Las iglesias son dignas de respeto y consagradas porque Dios -que se hizo hombre- vive en ellas día y noche. Por lo tanto, hijitos, crean y oren para que el Padre les acreciente la fe y luego pidan lo que necesiten. Estoy con ustedes y me regocijo por sus conversiones. Los protejo con mi manto materno.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de mayo de 1988

Queridos hijos, los invito al total abandono a Dios. Oren, hijitos, para que satanás no los sacuda como ramas al viento. Sean fuertes en Dios. Deseo que a través de ustedes el mundo entero conozca al Dios de la alegría. Den testimonio con sus vidas del gozo divino. No estén angustiados ni preocupados. Dios los ayudará y les mostrará el camino. Deseo que amen a todos, a buenos y a malos, con mi amor. Sólo así el amor reinará en el mundo. Hijitos, ustedes son míos; los amo y deseo que se abandonen a mí para que pueda conducirlos hasta Dios. Oren incesantemente para que satanás no pueda sacar ventajas de ustedes. Oren para que comprendan que son míos. Los bendigo con la bendición del gozo.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de junio de 1988

Queridos hijos, hoy los invito al amor que es leal y agradable a Dios. Hijitos, el amor lo acepta todo, aún lo que es duro y amargo, por amor a Jesús que es Amor. Por eso, queridos hijos, oren a Dios para que Él venga en su ayuda, pero no según sus deseos sino según Su Amor! Abandónense a Dios para que Él pueda sanarlos, consolarlos y perdonarlos por todo aquello que está en ustedes y les impide avanzar en el camino del amor. Así Dios podrá modelar sus vidas y ustedes crecerán en el amor. Glorifiquen a Dios, hijitos, con el Himno a la Caridad (1 Cor 13) para que el amor de Dios pueda crecer en ustedes día a día hasta alcanzar su plenitud.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de julio de 1988

Queridos hijos, hoy los invito al abandono total a Dios. Todo lo que hagan y todo lo que posean entréguenselo a Dios para que Él pueda reinar en sus vidas como el Rey de todo. No tengan miedo porque estoy con ustedes aún cuando piensen que no hay camino de salida y que satanás reina. Les traigo la paz, soy su Madre y la Reina de la Paz. Los bendigo con la bendición del gozo a fin de que Dios sea todo para ustedes en la vida. Sólo así el Señor podrá guiarlos a través mío hacia las profundidades de la vida espiritual.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de agosto de 1988

Queridos hijos, hoy los invito a regocijarse por la vida que Dios les concede. Hijitos, alégrense en Dios el Creador porque Él los ha creado de manera tan maravillosa. Oren para que sus vidas sean una gozosa acción de gracias que brote de sus corazones como un río de alegría. Hijitos, den gracias sin cesar por todo lo que tienen, por cada pequeño don que Dios les ha concedido. De este modo, la bendición gozosa de Dios descenderá siempre en sus vidas.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de setiembre de 1988

Queridos hijos, los invito a todos, sin distinción, al camino de la santidad en sus vidas. Dios les ha concedido el don de la santidad. Oren para poder conocerlo mejor y poder así dar testimonio de Dios con sus vidas. Queridos hijos, los bendigo e intercedo por ustedes ante Dios para que sus caminos y sus testimonios sean completos y una alegría para Dios.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de octubre de 1988

Queridos hijos, los invito a vivir diariamente los mensajes que les doy. De manera especial, hijitos, deseo acercarlos más al Corazón de Jesús. Por eso, hijitos, hoy los invito a la oración dirigida a mi querido Hijo Jesús a fin de que todos sus corazones sean de Él. Y también los invito a consagrarse a mi Corazón Inmaculado. Deseo que se consagren personalmente, como familias y como parroquias, de modo tal que todos ustedes pertenezcan a Dios a través de mis manos. Por eso, hijitos, oren para poder comprender el valor de estos mensajes que les doy. No pido nada para mí misma sino que pido todo para la salvación de sus almas. Satanás es fuerte y por eso, hijitos queridos, refúgiense por medio de la oración incesante en mi Corazón maternal.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de noviembre de 1988

Queridos hijos, los invito a la oración para que en la oración se encuentren con Dios. Dios se ofrece y se da a ustedes pero desea que ustedes respondan con libertad a Su llamado. Por eso, hijitos, encuentren durante el día el tiempo para poder orar en paz y con humildad y encontrarse con Dios el Creador. Estoy con ustedes e intercedo ante Dios por ustedes. Por lo tanto, velen a fin de que cada encuentro en la oración sea un gozo por haber encontrado a Dios.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de diciembre de 1988

¡Queridos hijos! Los invito a la paz. Vivan la paz en sus corazones y a su alrededor para que todos puedan conocer la paz que no proviene de ustedes sino de Dios. Hijitos, hoy es un gran día, regocíjense conmigo. Celebren el nacimiento de Jesús con mi paz, la paz con la que he venido como su Madre, Reina de la Paz. Hoy les doy mi bendición especial. Llévenla a toda creatura para que todas tengan paz.

Gracias por haber respondido a mi llamado.


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Año 1989

25 de enero de 1989

Queridos hijos, hoy también los llamo al camino de la santidad. Oren para poder conocer la belleza y la grandeza de este camino en el que Dios se les manifiesta de un modo especial. Oren para poder estar abiertos a todo lo que Dios obre a través de ustedes y para poder agradecer a Dios en sus vidas y alegrarse por todo lo que Él hace por medio de cada uno de ustedes. Les doy mi bendición.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de febrero de 1989

Queridos hijos, hoy los invito a la oración del corazón. Durante este tiempo de gracia deseo que cada uno de ustedes se una a Jesús. Sin la oración incesante no pueden sentir la belleza y la grandeza que Dios les ofrece. Por eso, hijitos, llenen siempre sus corazones aún con las oraciones más pequeñas. Estoy con ustedes y velo constantemente por cada corazón que se entrega a mí.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de marzo de 1989

Queridos hijos, los invito a que se abandonen totalmente a Dios. Los invito a la gran alegría y a la paz que solamente Dios puede darles. Estoy con ustedes e intercedo por ustedes ante Dios todos los días. Los invito, hijitos, a que me escuchen y a que vivan los mensajes que les doy. Desde hace ya varios años son invitados a la santidad, sin embargo, ustedes todavía están lejos de ella. Yo los bendigo.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de abril de 1989

Queridos hijos, los invito a que se abandonen totalmente a Dios. Que todo lo que posean esté en manos de Dios. Sólo así tendrán alegría en el corazón. Hijitos, alégrense por todo lo que tienen y agradezcan a Dios porque todo es don de Dios para ustedes. De esta manera, en la vida podrán dar gracias por todo y descubrir a Dios en todo, aún en la flor más pequeña. Ustedes experimentarán un gran gozo. Ustedes experimentarán a Dios.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de mayo de 1989

Queridos hijos, los invito a abrirse a Dios. Miren, hijitos, como la naturaleza se abre y da vida y frutos, de la misma manera yo también los invito a ustedes a la vida con Dios y al abandono total a Él. Hijitos, estoy con ustedes y deseo llevarlos continuamente a la alegría de la vida. Deseo que cada uno descubra la alegría y el amor que se encuentran sólo en Dios y que sólo Dios puede dar. Dios no quiere nada de ustedes sino solamente la entrega. Por lo tanto, hijitos queridos, decídanse seriamente por Dios, porque todo el resto pasa pero sólo Dios permanece. Oren para poder descubrir la grandeza y la alegría de la vida que Dios les da.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de junio de 1989

Queridos hijos, hoy los invito a todos a que vivan los mensajes que desde hace ocho años les estoy dando. Éste es tiempo de gracia y deseo que, para cada uno de ustedes, la Gracia de Dios sea grande. Los bendigo y los amo con un amor especial.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de julio de 1989

Queridos hijos, hoy los invito a que renueven sus corazones. Ábranse a Dios y entréguenle todas sus dificultades y cruces para que Él pueda transformarlo todo en alegría. Hijitos, si no oran no pueden abrirse a Dios. Por eso, de ahora en más, decídanse a consagrar una parte del día para el encuentro con el Señor en el silencio. De esta manera, con Dios serán capaces de testimoniar mi presencia aquí. Hijitos, no quiero obligarlos sino que den libremente su tiempo a Dios como hijos de Dios.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de agosto de 1989

Queridos hijos, los invito a orar. Hijitos, por medio de la oración recibirán paz y alegría. A través de la oración son más ricos en la misericordia de Dios. Por eso, hijitos queridos, que la oración sea la vida para cada uno de ustedes. En especial, los invito a que oren por todos los que están lejos de Dios para que se conviertan. Entonces, todos los corazones serán más ricos porque Dios reinará en el corazón de todos los hombres. Por eso, hijitos, oren, oren, oren! ¡Qué la oración reine en todo el mundo!

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de setiembre de 1989

Queridos hijos, hoy los invito a dar gracias a Dios por todos los dones que han descubierto en el curso de sus vidas, aún por aquel don más pequeño que hayan percibido. Junto a ustedes doy gracias, y deseo que todos sientan el gozo de esos dones y que Dios lo sea todo para cada uno de ustedes. Entonces, hijitos, podrán crecer continuamente en el camino de la santidad.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de octubre de 1989

Queridos hijos, hoy también los invito a la oración. Estoy siempre invitándolos pero ustedes aún están lejos. Por eso, a partir de hoy, decídanse seriamente a dedicarle tiempo a Dios. Estoy con ustedes y deseo enseñarles a orar con el corazón. En la oración del corazón ustedes encontrarán a Dios. Por eso, hijitos, oren, oren, oren!

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de noviembre de 1989

Queridos hijos, los estoy invitando desde hace años a través de los mensajes que les doy. Hijitos, por medio de los mensajes deseo crear en sus corazones un bellísimo mosaico a fin de presentar a cada uno de ustedes a Dios como imagen original. Por eso, hijitos queridos, deseo que sus decisiones ante Dios sean libres porque Él les ha dado la libertad. Oren, entonces, para que puedan decidirse solamente por Dios, libres de toda influencia satánica. Ruego a Dios por ustedes y pido que se abandonen a Dios.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de diciembre de 1989

Queridos hijos, hoy los bendigo de manera especial con mi bendición maternal, e intercedo ante Dios por ustedes para que les conceda la conversión del corazón. Desde hace años los estoy invitando y exhortando a una vida espiritual profunda en la simplicidad. Pero ustedes ¡están tan fríos! Por eso, hijitos queridos, les ruego que reciban y vivan mis mensajes seriamente, para que sus almas no se entristezcan cuando yo no esté más con ustedes y no pueda guiarlos como a niños inseguros en sus primeros pasos. Por eso, hijitos, lean cada día los mensajes que les he dado y transfórmenlos en vida. Los amo y es por eso que los invito a todos al camino de la salvación con Dios.

Gracias por haber respondido a mi llamado.


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Año 1990

25 de enero de 1990

Queridos hijos, en este día los invito a que se decidan por Dios y elijan a Dios antes que todo y por sobre todo, para que Él pueda hacer maravillas en sus vidas y para que día tras día sus vidas se vuelvan alegría para Él. Por eso, hijitos, oren y no permitan que satanás obre en sus vidas a través de malentendidos, incomprensiones, y falta de aceptación entre unos y otros. Oren para poder comprender cuál es la belleza y la grandeza del don de la vida.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de febrero de 1990

Queridos hijos, los invito al abandono en Dios. En este tiempo deseo especialmente que renuncien a aquellas cosas a las que están apegados y que dañan su vida espiritual. Por eso, hijitos queridos, decídanse completamente por Dios y no permitan que satanás entre en sus vidas a través de aquellas cosas que los dañan y perjudican su vida espiritual. Hijitos, Dios se les ofrece en plenitud y sólo en la oración podrán descubrirlo y conocerlo. Por lo tanto, decídanse por la oración.

Gracias por haber respondido a mi llamado

 

25 de marzo de 1990

Queridos hijos, estoy con ustedes aún cuando ustedes no estén conscientes de ello. Deseo protegerlos de todo lo que satanás les ofrece y a través de lo cual quiere destruirlos. Así como he llevado a Jesús en mi seno, así también, hijos queridos, deseo llevarlos a ustedes hacia la santidad. Dios quiere salvarlos y les envía mensajes a través de los hombres, de la naturaleza y de muchas otras cosas que les pueden ayudar a comprender que deben cambiar el rumbo a sus vidas. Por eso, hijitos, entiendan también la grandeza del don que Dios les da a través mío, que los protejo con mi manto y los conduzco hacia la alegría de la vida.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de abril de 1990

Queridos hijos, hoy los invito a que reciban y vivan seriamente los mensajes que les doy. Estoy con ustedes y deseo, hijos queridos, que cada uno esté cada vez más cerca de mi corazón. Por eso, hijitos, oren y busquen la voluntad de Dios en su vida de todos los días. Deseo que cada uno descubra el camino de la santidad y crezca en ella hasta la eternidad. Rogaré por ustedes e intercederé por ustedes ante Dios para que comprendan la grandeza de este don que Dios me da de poder estar con ustedes.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de mayo de 1990

Queridos hijos, los invito a que se decidan a vivir seriamente esta novena. Consagren su tiempo a la oración y al sacrificio. Estoy con ustedes y deseo ayudarlos a crecer en la renuncia y la mortificación para que puedan llegar a comprender la belleza de la vida de aquellas personas que se donan a mí de un modo especial. Queridos hijos, Dios los bendice día a día y desea el cambio de sus vidas. Por eso, oren para poder tener la fuerza para cambiar sus vidas.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de junio de 1990

Querido hijos, hoy deseo agradecerles por todas sus oraciones y sacrificios. Los bendigo con mi especial bendición maternal. Los invito a que se decidan por Dios y a que día tras día descubran Su Voluntad por medio de la oración. Deseo, hijitos queridos, llamarlos a todos a la conversión total para que la alegría reine en sus corazones. Estoy contenta de que hoy aquí sean tan numerosos.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de julio de 1990

Queridos hijos, hoy los invito a la paz. He venido aquí como Reina de la Paz y deseo enriquecerlos con mi paz maternal. Queridos hijos, los amo y deseo guiarlos a todos hacia la paz que sólo Dios da y que enriquece cada corazón. Los invito a que se vuelvan portadores y testigos de mi paz en este mundo sin paz. Que la paz reine en todo el mundo que está sin paz y anhela la paz. Los bendigo con mi bendición maternal.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de agosto de 1990

Queridos hijos, hoy deseo invitarlos a que acepten con seriedad y realicen en sus vidas los mensajes que les estoy dando. Sepan, hijitos, que estoy con ustedes y deseo guiarlos al Cielo por ese camino que es hermoso para los que lo descubren en la oración. Por eso, hijitos queridos, no olviden que deben llevar a cabo en sus vidas de todos los días los mensajes que les doy, de manera que puedan decir: “He aceptado los mensajes y los he puesto en práctica”. Queridos hijos, los protejo con mis oraciones ante el Padre Celestial.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de setiembre de 1990

Queridos hijos, los invito a la oración del corazón para que su oración sea un diálogo con Dios. Deseo que cada uno le consagre más tiempo al Señor; satanás es fuerte y desea destruirlos y engañarlos de muchas maneras. Por eso, mis hijitos queridos, oren todos los días para que sus vidas sean un bien para ustedes y para todos aquellos con quienes se encuentren. Estoy con ustedes y los protejo, aún cuando satanás desee destruir mis planes e impedir lo que el Padre Celestial desea realizar acá.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de octubre de 1990

Queridos hijos, hoy los llamo a orar de manera especial y a ofrecer sacrificios  y buenas obras por la paz del mundo; satanás es fuerte y quiere con toda su fuerza destruir la paz que viene de Dios. Por eso, queridos hijos, de modo especial rueguen conmigo por la paz. Estoy con ustedes y deseo ayudarlos con mis oraciones y conducirlos por el camino de la paz. Los bendigo con mi bendición maternal. No olviden vivir los mensajes de paz.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de noviembre de 1990

Queridos hijos, hoy los invito a hacer obras de misericordia con amor y por amor a mí y a sus hermanos y hermanas que también son mis hijos. Queridos hijos, todo lo que hagan por los demás, háganlo con gran alegría y humildad ante Dios. Estoy con ustedes y día tras día ofrezco sus oraciones y sus sacrificios a Dios para la salvación del mundo.

Gracias por haber respondido a mi llamado.

 

25 de diciembre de 1990

Queridos hijos, hoy los invito de manera especial a orar por la paz. Queridos hijos, sin la paz no podrán experimentar el nacimiento del Pequeño Jesús, ni en este día ni en su vida de todos los días. Para eso, rueguen al Señor de la Paz para que los proteja bajo Su Manto y los ayude a comprender la grandeza y la importancia de la paz en sus corazones; de este modo, serán capaces de difundir la paz desde sus corazones al mundo entero. Estoy con ustedes e intercedo por ustedes ante Dios. Oren, porque satanás desea destruir mis planes de paz. Reconcíliense unos con otros y ayuden con sus vidas a que la paz reine en toda la tierra.

Gracias por haber respondido a mi llamado.


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